Teatro Urgente: En el lugar del otro ha dado comienzo a una iniciativa donde se reúnen la filosofía, el teatro y la ciencia en diverso espectáculos. Escrita por Ernesto Caballero y Javier Gomá, también ha sido dirigida por el propio Caballero. Gracias a esta obra, se ahonda en temas de interés vital como la seguridad, la felicidad y la dignidad. Además, en palabras de su propio autor, esta obra “nos dice que la ética es una cuestión de imaginación, porque consiste en que uno se imagine en la posición de otras personas. El escenario nos invita a ver lo que les pasa a otros. Por tanto, una de las más importantes funciones del teatro siempre ha sido ético-filosófica”. En cartel hasta el 8 de noviembre de 2020 en Teatro Galileo.



Teatro Urgente En el lugar del otro

Crítica de ‘Teatro Urgente: En el lugar del otro’

Ficha Técnica

Título: Teatro Urgente: En el lugar del otro
Título original: Teatro Urgente: En el lugar del otro

Reparto:
Noemí Climent
Silvia Espigado
Pedro Miguel Martínez
Estíbaliz Racionero
Germán Torres

Duración: 100 min. apróx.
Dirección: Ernesto Caballero
Dramaturgia: Javier Gomá y Ernesto Caballero
Plástica escénica: Fernando Muratori
Coordinación y ayudantía artística:
Nanda Abella y Pablo Quijano
Fotografía:
Antonio Castro
Coordinación y diseño del proyecto:
Karina Garantivá
Producción:
Teatro Urgente

Tráiler de ‘Teatro Urgente: En el lugar del otro’ 

Sinopsis de ‘Teatro Urgente: En el lugar del otro’

Teatro Urgente: En el lugar del otro nos presenta a un prestigioso profesor que se enfrenta a la conferencia más importante de su carrera. Una mujer con aires clasistas va a sacar dinero de un cajero en el que vive un mendigo. Una estudiante se manifiesta para exigir a su universidad que cancele una conferencia. Una investigadora viaja al pasado para buscar respuestas. Cuatro historias que llevarán al público a habitar durante unos momentos el lugar del otro. Interpretadas por cinco actores que pondrán su voz y emoción para recrear un lugar de controversia. Reflejo de una humanidad que busca desesperadamente aferrarse a sus certezas. (TEATRO GALILEO). 



Teatro Urgente En el lugar del otro
Foto de Teatro Urgente

El estado de la cuestión

Javier Gomá y Ernesto Caballero se adentran en el interior de preguntas existenciales, que buscan la reflexión y un pensamiento crítico. Por lo cual, Teatro Urgente: En el lugar del otro consigue aunar esas dos disciplinas mencionadas: filosofía y teatro. Gracias a esa cohesión de menesteres, a lo largo de los distintos relatos que se van cociendo a fuego lento en el escenario, se plantean tesis y preguntas en torno a la propia existencia. De esta forma, el espectador se mantiene atento a los distintos argumentos que se hablan en la escena. Ya que en ningún momento se sentencia, ni hay un atisbo de moralización. Con lo cual, se atreve a poner en duda toda aquella realidad planteada, y ficcionada, sobre temas tan importantes y complejos como la felicidad, el éxito, el pasado…

La dramaturgia goza de un interés y de una capacidad de expresión soberbias, lo que hace que el público sepa que está ante una obra distinta. Asimismo, no necesita de la creación de personajes que sean considerados como elevados, sino que utiliza la idiosincrasia de la sociedad de a pie. Con ello, logra que el espectador vea en esas encrucijadas un perfil ya conocido por todos, incluso juega con los juicios previos a conocer a una persona o la imagen que se plantea de una circunstancia de vida. Después, para catapultar el final de la obra, ofrece una introspección sobre una problemática realmente espinosa, incómoda, pero igual de importante de hablar. A pesar de la dificultad de abordarlo, saben hacerlo desde el respeto, desde una posición de ideas, donde el espectador es el que debe dictar una conclusión y promover lo aprendido.

Ernesto Caballero
Foto de Teatro Urgente

La personalización de la duda

Desde el principio, previamente a comenzar Teatro Urgente: En el lugar del otro, se puede ver cómo los actores realizan ejercicios sobre el escenario, que podrían titularse perfectamente como el nombre de la propia obra. De esta manera, quitan la tensión sobre ellos, permitiéndoles una mayor flexibilidad ante lo que van a realizar durante la pieza teatral. Así pues, para comenzar, Silvia Espigado realiza un trabajo interpretativo con una sensibilidad verosímil, que evoluciona en su personaje. Del mismo modo, la energía que deja sobre las tablas va produciéndose en una metamorfosis que va desde una visión más plástica, a una más interna, íntima. Excelente. Luego, Noemí Climent también sorprende, aunque lo trabaja desde mayor firmeza, desde una utilización del lenguaje corporal, que le da mayor poder en el escenario y capta rápidamente la atención de los asistentes.

Pedro Miguel Martínez también deja salir una pasión moderada en su interpretación, que luego luce en ese contraste de locura en el último acto. Sin duda, ese arco interpretativo le permite demostrar las distintas facetas que puede llevar ante un trasfondo dramático. Igualmente, la concepción desde la dramaturgia, consigue que el actor no se deje llevar por lo seguro, sino que apueste por una concepción más dinámica y propia. Por otro lado, Germán Torres alude a una dualidad en sus distintas participaciones, aunque no causa tanto efecto como el resto de los compañeros ya mencionados. Aun así, una de las partes en las que obtiene mayor peso dramático, le deja derrochar todo su buen hacer. Por último, Estíbaliz Racionero tiene duende, pero todavía tiene que rodar más sobre el teatro, ya que hay puntos que pulir como la contención y la verosimilitud escénica.

Ernesto Caballero
Foto de Teatro Urgente

Los capítulos de la reflexión

Las tablas del Teatro Galileo se convierten en el hogar de Teatro Urgente: En el lugar del otro, donde las marcas en el suelo ya te indican que los espacios van a ser cambiantes a lo largo de la obra. Por tanto, desde el principio se observa que uno de los principales aspectos visuales a trabajar es orientar la mirada del espectador y obtener su atención al máximo. Antes que nada, decir que lo cumplen con creces. A causa de ello, la puesta en escena va cambiando según avanza la estructura, dividido en distintos episodios. Junto a los movimientos del atrezzo sobre el escenario, se une también el uso sutil de los audiovisuales. Sin embargo, aunque no son fundamentales, se hace difícil poder verlo, al encontrarse en una oscuridad sombría, donde apenas se distingue lo que está mostrando el proyector.

Las transiciones entre una y otra historia, incluso en el mismo relato, se produce sin una ruptura de la sinergia creada entre actores, historia y espacio. A pesar de no producirse de una forma menos llamativa, realmente no irrumpe y se produce muy fluido cómo se van colocando los distintos elementos. Del mismo modo, el cambio de vestuario sí se realiza tras las bambalinas, pero es tan natural y óptimo, que sigue ese ritmo agradable y ameno. Aunque no hay grandes sobresaltos en la obra, hay que decir que el montaje no se estanca, sino que en aquellos acertijos filosóficos se hayan los picos de intensidad. De manera que esa meditación es el punto clave, donde se unen espectáculo y espectador. Por último, aplaudir la coherencia estética y visual, que continúan el sello de identidad marcado. Únicamente, la elección de la banda sonora no siempre confluye como debiera.

Teatro Urgente En el lugar del otro
Foto de Teatro Urgente

Conclusión

Teatro Urgente: En el lugar del otro es una obra teatral reflexiva, que propone unos interrogantes filosóficos donde no hay una verdad única. De esta forma, la dramaturgia de Javier Gomá y Ernesto Caballero indica el buen uso de las palabras con una gran potencia en las distintas historias, que regalan a los espectadores. Es una pieza teatral que favorece la discusión a posterior. Gracias a ello, se puede ver el gran poder del teatro para remover y no solo como mero ejercicio de entretenimiento.

Luego, el reparto está brillante, con unas interpretaciones variadas y un buen uso del cambio de registro continuo. Lo mismo sucede con la puesta en escena, que está viva y mantiene, a pesar de los cambios, la coherencia dentro de la identidad de la obra. Lo único, el uso de la música no es totalmente fructífero. Debate sobre la realidad y plantea conflictos dialécticos necesarios, que culmina en una celebración de la necesidad de razonar y cuestionar todo.

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