The Strings es un drama canadiense de tono existencialista y elementos de terror, dirigido por Ryan Glover, que también escribe el guion junto a Krista Dzialoszynski. Una compositora de música indie electrónica se aloja en una solitaria cabaña para buscar su inspiración, al tiempo que siente acosada por una presencia extraña.

Está protagonizada por Teagan Johnston, Jenna Schaefer, April Aliermo, Lora Bidner, Toby Hendy y Tara Niewiadomski. La película, sin pasar por salas, se ha estrenado en España a través de Filmin en el Festival Molins Terror 2020, desde el 31 de Octubre de 2020.



The Strings

Crítica de ‘The Strings’

Ficha Técnica

Título: The Strings
Título original: The Strings

Reparto:
Teagan Johnston (Catherine)
Jenna Schaefer (Grace)
April Aliermo (Anita)
Lora Bidner (Pianista)
Toby Hendy (Físico)
Tara Niewiadomski (Artista del tatuaje)

Año: 2020
Duración: 94 min.
País: Canadá
Director: Ryan Glover
Guion: Krista Dzialoszynski, Ryan Glover
Fotografía: Ryan Glover
Música: Adrian Ellis
Género: Terror. Thriller
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘The Strings’

Sinopsis

En pleno invierno, una joven músico viaja a una cabaña remota para trabajar en nuevo material, pero pronto se ve atacada por una misteriosa presencia oscura. (Filmin)



Terror sensorial, estética indie

Película extraña, hipnótica y desconcertante. The Strings es una obra personalísima del debutante Ryan Glover que explora el sentimiento de soledad y aislamiento, así como los miedos ante el proceso creativo. No es una película fácil de ver, especialmente si te esperas encontrar un filme de terror al uso. Aunque se introducen algunas escenas que sí discurren por los códigos habituales del subgénero de casas encantadas (ruidos nocturnos, siluetas en los pasillos, etc), no es para nada un acercamiento común ni tampoco el apartado principal del relato.

The Strings es principalmente una película de estética mumblecore muy elegante, con un ritmo aletargado en el que predomina el silencio y con un argumento que no parece llevar a ningún lado. Es una experiencia sensorial que retará al espectador más impaciente y de la que se bajarán muchos antes de llegar al final. Sin embargo, la película conserva en todo momento un magnetismo subyugante que te va calando los huesos y que incluso te acompañará tras finalizar el visionado. En ese sentido me ha recordado a la manera que tiene de acercarse al género a otra película reciente como She Dies Tomorrow (Amy Seimetz, 2020).

Jenna Schaefer
© Observer Effect Productions Inc.

La importancia de la música

Con The Strings también podemos decir que estamos ante una película musical. No esperes encontrarte a gente bailando por las esquinas, pero la música es parte fundamental de la historia. La protagonista es una cantante y compositora que tras una ruptura sentimental pasa por una crisis existencial. Decide refugiarse en casa de su tía, una cabaña en un lugar inhóspito rodeada de paisajes nevados. El personaje está interpretado por Teagan Johnston, una cantante real que tiene como nombre artístico el de Little Coyote. Seguro que tras ver la peli lo googleas.

The Strings se detiene con sigilo y admiración en el proceso creativo de las canciones. La veremos componer varios temas mediante loops rítmicos bañados por su cálida voz distorsionada electrónicamente. Será todo un descubrimiento para muchos (incluido yo). La música es oscura, triste y melancólica, igual que la película. Además de las canciones de Johnston, hay que destacar la banda sonora instrumental compuesta por Adrian Ellis. Terriblemente atmosférica y malrollera, hace un gran uso de las voces de un coro para crear momentos de terror atávico en escenas de apariencia cotidiana.

The Strings
© Observer Effect Productions Inc.

Los miedos cobran forma

Hay un sentimiento de pesar y dolor que recorre todas las imágenes de The Strings. El director Ryan Glover asume también la fotografía, ofreciendo un trabajo visual exquisito, tanto en interiores como en sus majestuosos exteriores. Pluriempleado, también es el montador del filme, aunque esa faceta suya me parece más discutible. La película está descompensada en algunos momentos y el ritmo no está bien equilibrado, especialmente en su primera mitad.

Los instantes donde recurre al terror son en realidad escasos y están diseminados a lo largo de la trama de forma concisa, explotando en una tensa secuencia final. Pero son apariciones que se sienten más metafóricas que reales. Una manera de exponer los propios fantasmas interiores que tiene la protagonista durante ese viaje de autoconocimiento. Según la teoría de las cuerdas cósmicas, cuando una se cruza a sí misma, el lazo resultante se separa y está condenado a desaparecer. Es una película que ofrece pocas respuestas y será el espectador quien deberá atar sus propios cabos.

The Strings
© Observer Effect Productions Inc.

Conclusión de ‘The Strings’

The Strings es una película canadiense que a través de su estética de cine independiente se acerca al género del terror. Esta ópera prima de Ryan Glover oscila entre lo fascinante y lo pedante, pero siempre resulta subyugante en su combinación de imágenes, tan bellas como perturbadoras. Tanto las canciones de Teagan Johnston (Little Coyote) como la banda sonora instrumental de Adrian Ellis, son elementos indispensables para la creación ambiental de la película. Y es que The Strings es un filme más sensorial que narrativo.

Si solo buscas algo con muchos jump scares para pasar miedo, esta no es tu película. The Strings tiene un ritmo pausado que le sirve para reflexionar con una inquietante calma, sobre la soledad, el aislamiento y el doloroso proceso creativo. Pese a sus imperfecciones, es una obra importante dentro del nuevo terror Lo-Fi (baja intensidad), que desconcierta durante su visionado y se queda a vivir en tu cabeza tiempo después.

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