Olivier Ducastel y Jacques Martineau realizaron en 2015 Théo y Hugo París 5:59, un film con tintes eróticos que llamó la atención de los espectadores por su carga sexual explícita. El film se alzó con el prestigioso premio Teddy del público en el Festival Internacional de Cine de Berlín. También obtuvo galardones en el Festival de Cine LGBT de Boston, el Festival de Cine Romántico de Cabourg, en el Festival Internacional de Cine de Chicago y en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, ente otros. La cinta se estrenó en España el 15 de julio de 2016.



Théo y Hugo París 5:59

Crítica de ‘Théo y Hugo París 5:59’

Ficha Técnica

Título: Théo y Hugo París 5:59
Título original: Théo et Hugo dans le même bateau

Reparto:
Geoffrey Couët (Théo Daumier)
François Nambot (Hugo)
Claire Deschamps (Doctora)
Georges Daaboul (Vendedor de kebab)
Marief Guittier (Mujer en el primer metro)

Año: 2015
Duración: 97 min
País: Francia
Dirección: Olivier Ducastel y Jacques Martineau
Guion: Olivier Ducastel y Jacques Martineau
Música: Gaël Blondet, Pierre Desprats, Kuntur, Karelle Kuntur y Victor Praud
Fotografía: Manuel Marmier
Género: Drama
Distribución: Surtsey Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Théo y Hugo París 5:59’

Sinopsis de ‘Théo y Hugo París 5:59’

Théo y Hugo París 5:59 se ambienta en un club gay. Los cuerpos de Théo y Hugo se encuentran, se reconocen, se entremezclan en un abrazo apasionado. Pasado el impulso del deseo y la exaltación de este primer momento, los dos jóvenes, desengañados, en las calles vacías del París nocturno, se enfrentan a su amor naciente. (SURTSEY FILMS).



Théo y Hugo París 5:59
Foto de Surtsey Films

La conexión instantánea

El equipo que forman Olivier Ducastel y Jacques Martineau les ha permitido colocarse en una buena posición en la industria del cine francés. Su trabajo se ha focalizado sobre todo en mostrar distintas realidades en torno al colectivo gay. Con Théo y Hugo París 5:59 ponen sobre la mesa una de esas realidades que se saben, pero se prefieren callar. Lejos de quedarse en un prisma superficial y enfocado en el sexo, el guion trae a colación diversos temas que son muy interesantes de analizar. Por un lado, aborda la conexión sentimental, el choque de fuerzas y un magnetismo físico brutal. Luego, por otra parte, se muestran los miedos que hay en torno al sexo esporádico, a las consecuencias de dejarse llevar y la dificultad de afrontar estos hechos. Añadido a esto, se hace un análisis de la culpa social tan presente en este tipo de casos.

Lo que hace del film algo distinto es que tanto Ducastel como Martineau no intentan concienciar al espectador de lo que está bien o está mal, sino lo que plantea es quitar la demonización hacia algunos planteamientos dentro de las relaciones impersonales. Por lo cual, el libreto tiene esa carga social que sabe combinarse a la perfección con las dosis de sentimientos que se descargan sobre el film. Por esta razón, la cinta no busca ambientarse en un mundo grotesco y oscuro, sino que invita al espectador a presenciar un universo de luces y sombras. Además, dentro de esta realidad, se ve el nacimiento de una emoción, de un presentimiento… Gracias a ello, hay esa sensación del primer amor, que se evade de la idealización y juega en un contexto verosímil que triunfa más que la pomposidad que podría habérsele dado.

Foto de Surtsey Films

El descubrimiento emocional

Théo y Hugo París 5:59 es una cinta que pone toda la carga dramática en sus dos actores protagonistas: Geoffrey Couët y François Nambot. En un primer momento se puede ver una mimetización de los actores con la propia escena, un despliegue físico en el que las palabras no son necesarias y saben mostrar todo ese desenfreno basado en la pasión. No obstante, una vez salen de ese terreno del deseo, se podrá ver cómo cada uno de los actores lleva su personaje hacia una parcela más personal, alejándolo de esa fiebre sensual, que se ve en su primera parte. Para comenzar, Couët tiene esa ingenuidad pícara, que da un toque de personalidad a su personaje. En ciertos momentos, le falta mayor potencia, pero eso le permite a su compañero establecer una sinergia que funciona.

Por lo cual, Nambot pisa fuerte en la escena, muestra mayor complicación en su expresión y le aporta a Couët esas pinceladas de acción que, en ciertos momentos, le falta. Es más, la química que surge entre ellos en pantalla se hace palpable, lo que les permite desarrollarlo artísticamente a unos niveles muy apropiados. Al igual que en el guion, los actores no buscan interpretar a dos profundos enamorados, sino mostrar esa emocionalidad sin etiquetas, donde el sentir cobra vida. Después, sería conveniente destacar la participación de los actores que dan vida a distintos personajes circunstanciales de la obra. Todos ellos son magníficos, dando oxígeno al relato y con unas interpretaciones que se acercan a la cotidianidad, pero manteniendo una frescura exquisita. Especial mención a Claire Deschamps y a Marief Guittier que dan un realismo muy bien conseguido.

Foto de Surtsey Films

En tiempo real

Considerada polémica por un sector de los espectadores, Théo y Hugo París 5:59 tiene una escena sexual realmente explícita y de una duración importante. Sin embargo, el impacto visual y las energías que libera hace que sea una buena estrategia a nivel tanto narrativo como artístico. En primer lugar, le permite al espectador conocer la naturaleza de cerca de este tipo de ambientes, pero, además, es el punto principal de la conexión entre los dos personajes. Esa sordidez estará presente hasta el final de la película. Por otro lado, no hay una exploración del sexo continua e injustificada, lo que hace que todavía cobre mayor aprecio la forma de ejecutarlo. Únicamente, no es una secuencia para todo tipo de públicos, dado que no es una escena sexual sugerente, sino que está compuesta por todo tipo de detalles muy concretos.

Tras la llamativa escena inicial, la película no decae en su ritmo, sino al contrario. Ofrece una némesis en tiempo real de cómo fluye el conflicto y el sentimiento entre ellos. Hay que destacar el gran trabajo de la dirección artística, la cual lleva al espectador a una noche parisina distinta, en pleno movimiento y visitando algunos de los lugares menos turísticos, pero con un gran sentido en el film. Sumado a ello, la dirección fotográfica ha sabido dar crudeza y un estilo más cercano, parecido al falso documental, para poder meter la cámara dentro de la propia acción. Luego, el montaje ha seguido un ritmo ágil, dinámico y donde todo surge de una forma muy orgánica. Solamente hay alguna que otra secuencia donde ciertos detalles no terminan de encajar, aunque no es ningún problema para el resultado global.

Théo y Hugo París 5:59
Foto de Surtsey Films

Conclusión

Théo y Hugo París 5:59 es una película llena de pasión, sexo y sentimientos. Con un preámbulo del deseo, sabe abordar la dificultad de las relaciones, de los miedos en el sexo esporádico, de la demonización de ciertos temas y ofrece una mirada natural y a pie de calle. Luego, Geoffrey Couët y François Nambot están estupendos, aunque Nambot destaca, sobre todo, con un gran manejo de la expresividad. A nivel técnico, hay un despliegue con personalidad, dinamismo y en pleno movimiento, han sabido dar vida al film en todo momento, seduciendo al espectador hasta el final. El clímax del deseo y de la conexión, que se subliman en una conjunción de sentimientos y aprendizaje vital.

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