Blanca Oteyza dirige Tiza, obra teatral escrita por Susana Prieto y Lea Vélez. Producida por la Joven Compañía Oteyza y Mixta Por El Teatro. Este proyecto se alzó con el Premio Internacional de Teatro para autores noveles Agustín González en 2009. Protagonizada por Clara Galán, Jorge Yumar, Cayetana Oteyza y Marcos Orengo. Se presenta en su tercera temporada en los Teatros Luchana hasta el 25 de enero de 2020.



Tiza

Crítica de ‘Tiza’

Ficha Técnica

Título: Tiza
Título original: Tiza

Reparto:
Jorge Yumar (Damián)
Clara Galán (Doña Covadonga)
Cayetana Oteyza (Candela)
Marcos Orengo (Juan Carlos)

Duración: 75 min
Dirección: Blanca Oteyza
Dramaturgia: Susana Prieto & Lea Vélez
Escenografía y vestuario: Laura Lázaro
Iluminación y sonido: Covadonga Mejías
Fotografía: Javier Mantrana
Música: Marcos Orengo
Diseño gráfico: Javier Mantrana & Marcos Pulido
Género: Drama
Productora: Joven Compañía Oteyza & Mixta Por El Teatro

Tráiler de ‘Tiza’

Sinopsis de ‘Tiza’

Tiza se centra en un matrimonio feliz, que elige colegio con ilusión para su pequeño vástago porque están convencidos que es un genio y hará grandes cosas en la vida. Tres años de preescolar y seis de primaria terminarán pasando factura al matrimonio. Tiza es una obra que habla de profesores, de padres, de amor, desamor, frustración, colegios privados y públicos, extraescolares, deporte, deberes, mano dura, imaginación y sobre todo… de un pobre niño que no pronuncia la «r» y tiene la mala suerte de llamarse Roberto Revuelta Romo. (JOVEN COMPAÑÍA OTEYZA).



Tiza
Foto de Joven Compañía Oteyza

La educación al extremo

La educación, y la concepción que se tiene socialmente de ella, se pone a debate en Tiza, obra teatral escrita por Susana Prieto y Lea Vélez. La dramaturgia presenta al espectador a dos parejas muy singulares: Por un lado, a los profesores Covadonga y Damián y por otro, el matrimonio formado por Candela y Juan Carlos. El texto plantea diversas situaciones que se repiten en la vida cotidiana, aunque llevadas a un extremo. Aun así, exponen esa necesidad de los padres de buscar la singularidad y el éxito en sus propios hijos. También se puede ver la contraposición de la imagen del profesorado con dos arquetipos de la educación de antes con la innovación de la de ahora. Sin embargo, esta reflexión no termina de conectar en todo momento, pese a ello, hay momentos que es imposible no reírse a carcajadas.

Aunque hay una línea narrativa clara, puede echarse en falta cierta profundidad en el contexto social que recorre a cada uno de los personajes. Pese a ello, cumple su función de crítica social y se puede percibir a través de un diálogo en el que proliferan frases que definen la personalidad generacional de una parte de la sociedad. Únicamente ese efecto al producirse dentro de un ambiente de cierta categoría social, no crea tanto impacto como sí podría hacerlo desde un punto de vista más cercano para el gran público. Por ello, los personajes del profesorado causan mayor empatía que el matrimonio protagonista. También hay que destacar que las relaciones entre ambas partes se producen dentro de una coherencia narrativa y siempre jugando dentro de la identidad humorística que se aborda en el escenario. Los espectadores que tengan un bagaje en la docencia o sean padres, la disfrutan más.

Foto de Joven Compañía Oteyza

La juventud elegida

El dinamismo y el movimiento que se percibe en Tiza se debe en gran parte a su plantel actoral, formado por Clara Galán, Jorge Yumar, Cayetana Oteyza y Marcos Orengo. Hay cierta sinergia entre ellos, pero va menguando según transcurre la obra. En primer lugar, Oteyza y Orengo tienen uno de los retos más complicados a nivel actoral, dado que tienen la misión de no caer en el histrionismo de la parodia de un matrimonio adinerado. Finalmente, intentan resolverlo, pero acaban cayendo en la comicidad más cerca de la caricatura y limitándose por no poder ir más allá. De alguna manera, no se pueden lucir y terminan dando una interpretación burlesca en la que faltan más pinceladas y matices. Una expresividad entretenida, pero que no desemboca en una construcción más compleja. Un trabajo actoral ligero, que se disfruta en su medida.

Por otro lado, Galán se transforma en la profesora Covadonga, una maestra de la vieja escuela. La actriz entiende y lee a la perfección su personaje. Sin duda, brilla con luz propia durante toda la obra y realiza un trabajo actoral sobresaliente. Mantiene el ritmo y no pisa el acelerador, por lo que hay una naturalidad que se aprecia fácilmente. El espectador conecta en todo momento con su interpretación y controla la comedia, se ve muy cómoda en escena y lo transmite perfectamente sobre las tablas. Por último, pero no menos importante, Yumar se mete en la piel de Damián. Su trabajo actoral es liviano y tiene firmeza, además de lograr ser el punto de contraste con el personaje de Galán. Ambos forman un dúo dinámico en el que se mueve una conectividad tierna y equilibrada.

Foto de Joven Compañía Oteyza

Entre tizas y una mesa

La puesta en escena de Tiza es una propuesta más que interesante y visualmente funciona. El atrezzo tiene personalidad en escena y no sobrecarga el escenario. A los actores les permite hacer una coreografía entretenida y utilizan el espacio de una manera expresiva atrayente. Por lo cual, mantienen el foco dentro de ese micro-cosmos, teniendo a los espectadores como cómplices y haciendo uso de su percepción. Sin embargo, este trabajo artístico se ve opacado por el exceso de transiciones entre distintas escenas. Este recurso estilístico provoca que haya una sensación de programa de sketches, por lo que la correlación entre todas ellas no se produce de una forma orgánica. Corta de una manera abrupta, que termina por influir en su ritmo, que no es totalmente regular. En cambio, eso no reduce el esfuerzo técnico que se percibe que hay detrás, aunque no termine por dar un resultado excelente.

La banda sonora escogida lleva un clásico musical que funciona durante sus transiciones, el inconveniente surge en la repetición de éstas como se ha mencionado anteriormente, aún así, la canción en sí, empasta perfectamente. El movimiento en escena es distendido, por lo que no plantea una coreografía que pudiese ser más enmarañada. Da un resultado limpio y claro, lo que la hace más accesible para todo tipo de público. Además, es importante remarcar que hacen llegar el mensaje principal de la obra, que se centra en la manera en la que se está llevando la educación de los niños en la actualidad, externamente de los factores que la envuelven. Su vehículo emocional no termina de explotarse, pero muestran un trasfondo con potencial que acaba con una comedia tenue, sencilla y accesible.

Tiza
Foto de Joven Compañía Oteyza

Conclusión

Tiza es una obra de teatro humorística ligera, con la que se disfruta por los momentos de comedia que provocan carcajadas en los espectadores. Un reparto juvenil interesante en el que destaca, sobre todo, Clara Galán. Unos personajes que siguen unos arquetipos que hubieran sido más potentes si se hubieran analizado más profundamente. La realización técnica se ve opacada por el exceso de transiciones, rompiendo el ritmo de forma abrupta. Sin embargo, tiene un atrezzo efectivo y es un vehículo expresivo útil. Un mensaje importante de escuchar, que muestra una realidad muy actual. Con potencial, se queda en un resultado cómico más desenfadado y ligero.

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