Un lugar en el sol (A Place in the Sun) dirigida por George Stevens, y basada en la novela Una tragedia americana de Theodore Dreiser, nos dejó la primera colaboración cinematográfica entre Montgomery CliftElizabeth Taylor en uno de los mejores melodramas de la historia del cine.



 Un lugar en el sol

Crítica de Un lugar en el sol

Ficha Técnica

Título: Un lugar en el sol
Título original: A Place in the Sun

Reparto:
Montgomery Clift (George Eastman)
Elizabeth Taylor (Angela Vickers)
Shelley Winters (Alice Tripp)
Anne Revere (Hannah Eastman)
Keefe Brasselle (Earl Eastman)
Fred Clark (Bellows)
Raymond Burr (Dist. Atty. R. Frank Marlowe)
Herbert Heyes (Charles Eastman)

Año: 1951
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos
Director: George Stevens
Guion: Michael Wilson, Harry Brown (Novela: Theodore Dreiser)
Fotografía: William C. Mellor (B&W)
Música: Franz Waxman
Género: Drama. Romance
Distribuidor:—–

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Sinopsis

George Eastman es un joven sin dinero, pero de buena familia, así que decide explotar sus conexiones para conseguir un buen puesto de trabajo con perspectivas de ascensos inmediatos en la fábrica textil de su tío, el acaudalado Charles Eastman. En su casa ve por primera vez a Angela Vickers, una joven de la alta sociedad de la que se enamora perdidamente, y que le motiva para ascender cuanto antes y ser aceptado en sus círculos. Pero mientras se abre paso desde abajo comienza un romance fugaz con Alice Tripp, una obrera de la factoría pobre, sencilla e ingenua. Sin embargo, cuando George comienza a meter la cabeza en la alta sociedad y en el corazón de Angela, Alice comienza a ser un lastre cada vez más problemático…



Basada en un suceso real

El 17 de diciembre de 1925 el escritor estadounidense Theodore Dreiser publicaba la novela Una tragedia americana, basada en los truculentos hechos acaecidos en el verano de 1906 en un centro vacacional del estado de Nueva York.

El libro está considerado por la revista Time como una de las 100 mejores novelas escritas en inglés desde aquel entonces.

Después vendrían diversas adaptaciones tanto teatrales como cinematográficas, hasta que en el año 1951 el cineasta George Stevens (Gigante, El diario de Ana Frank) y Paramount Pictures, se unieron para llevarla al cine en uno de los mejores melodramas de la década de los 50 del siglo pasado.

La historia llevada al cine

La historia nos cuenta la vida de George Eastman (Montgomery Clift), que es un joven desempleado y de orígenes muy humildes que entra en contacto con su tío Charles Eastman (Herbert Heyes), que es un poderoso empresario que la da la oportunidad de trabajar en su fábrica principal.

Un lugar en el sol

Una vez que consigue adaptarse a su nueva vida, George, comienza un romance con su humilde compañera de trabajo Alice (Shelly Winters), a la que deja embarazada de un hijo no deseado. Pero en el transcurso de esta complicada situación, el joven conoce a una deslumbrante muchacha de la alta sociedad estadounidense llamada Ángela Vickens (Elizabeth Taylor), de la que queda completamente enamorado.

A partir de ese momento, tendrá que enfrentarse al dilema moral de elegir entre su primer amor u ocupar un lugar en el sol junto a la chica de sus sueños.

Estructura y narrativa

La estructura de la filmación está divida en tres actos que coinciden de una manera bastante lógica con la clásica presentación de personajes, el posterior nudo dramático de la historia y un desenlace bien justificado por un buen libreto que se ajusta a lo que el novelista quiso transmitir con la historia propuesta.

Aunque esto parezca una obviedad, en el cine de actualidad las estructuras narrativas en demasiadas ocasiones han dejado de existir o caen en picado de mitad de producción en adelante. Es por eso que George Stevens, da una lección de cinematografía clásica de un manera sencilla y eficaz.

La cinta se podría encuadrar en el buen melodrama americano que se aparta del mero producto lacrimógeno, para apoyarse en el cine negro tradicional que acentúa la atmósfera opresiva conseguida en la filmación. Todo ello es amplificado, que no opacado, por una excelente música de Frantz Waxman al servicio de la narrativa.

Interpretaciones para el recuerdo

Montgomery Clift se acercaba en el momento del rodaje a la treintena y se encontraba en un momento muy dulce en su profesión. Era un actor con gran atractivo, y que transmitía con su triste mirada, una humanidad que le llevó a gozar de los mejores papeles que la industria de Hollywood le brindó hasta su temprana muerte a los 45 años. El primer plano de su rostro en la secuencia final de la película reseñada hoy, demuestra que hay expresiones que son innatas y que no se pueden aprender en ninguna escuela de cine.

Un lugar en el sol

Sin embargo, a Elizabeth Taylor este papel le llegó cuando contaba con solo 17 años y era una actriz en formación. Pero lejos de amilanarse ante la estrella masculina, la presencia de la bellísima actriz cobró fuerza gracias a la dirección de George Stevens, que la otorgó la confianza suficiente para que en su primer papel importante brillara con luz propia.

Por otro lado y para completar el reparto, nos encontramos con una excelente actuación de Shelly Winters que consiguió con una nominación al Oscar que sus compañeros no lograron.

Lucha de clases, posición social y el amor

En el fondo de la historia apreciamos la clásica lucha de clases entre las élites empresariales y el mundo obrero que lógicamente también existía en los Estados Unidos.

Pero la película también nos habla del amor y en este caso en dos tiempos o en dos romances paralelos. La historia es cadenciosa en su presentación con besos en el cine, besos en el coche o besos en el porche de dos humildes almas perdidas que se encuentran casi sin querer.
Un romance clásico que es interrumpido cuando nuestro protagonista masculino es cegado por el sol en una evolución del personaje realmente sorprendente y que busca la reflexión en torno al egoísmo, la irresponsabilidad o la redención.

Conclusión

Un lugar en el sol es principalmente la representación de un contraste entre dos mundos opuestos y representados en la escala social que ocupa cada personaje.

En el año 2005 Woody Allen en su mítica Match Point, bebía de la misma fuente que Un lugar en el sol, y se centraba en el ascenso en la posición social del protagonista masculino que no dudaba en utilizar el crimen para mantener la posición social conquistada.

En definitiva, Un lugar en el Sol es una película imprescindible, y rodada en ese glorioso blanco y negro que fue fundamental para representar una atmósfera opresiva, romántica y perturbadora.

Este artículo puedes leerlo también en el blog Cine y Críticas Marcianas

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