Un perro ladrando a la luna es la ópera prima de Lisa Zi Xiang, joven realizadora china afincada en España. Se trata de un drama familiar con cierto tono autobiográfico que explicado en distintas épocas temporales sirve como caleidoscopio emocional del propio país y sus diferencias generacionales. En especial, a la hora de enfrentarse a la homosexualidad.

El film está escrito por la propia Lisa Zi Xiang y ha obtenido cierto reconocimiento internacional en su periplo festivalero. Además de la Mención Especial Teddy Award en el Festival de Berlín, ha recibido otros galardones en el Inside Out de Toronto, el OUTFEST (Festival de Cine GLBT) o el Premio del Público en el Torino LGBT Film Festival.

Un perro ladrando a la luna se rodó en tan solo 18 días. Cuenta en su reparto con Naren Hua, Gaowa Siqin, Zhang Yinyue, Jiang Bing, Ming Xing y Nan Ji. Tuvo un estreno reducido en salas selectas el pasado 10 de Enero de 2020. Ahora nos llega a través de la plataforma Filmin donde la película buscará su público desde el 19 de Febrero de 2.020.



Crítica de Un perro ladrando a la luna

Título: Un perro ladrando a la luna
Título original: A Dog Barking at the Moon

Reparto:
Renhua Na (Li Jiumei)
Gaowa Siqin (Huang Xiaoyu)
Zhang Yinyue (Joven Huang Xiaoyu)
Jiang Bing (Joven Li Jiumei)
Ming Xing (Liu Yuanyuan)

Año: 2019
Duración: 107 min.
País: China
Director: Lisa Zi Xiang
Guion: Lisa Zi Xiang
Fotografía: Jose Val Bal
Música: J. García Escudero
Género: Drama. Familia
Distribuidor: Filmin España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler

Sinopsis

Cuando la joven estudiante Li Jiumei conoce a su futuro marido Huang Tao, es joven y feliz; su hija Huang Xiaoyu aún no ha nacido, pero los secretos que esconden empiezan a crecer entre ellos. Cuando alcanza la adolescencia, su madre y ella sorprenden a Huang Tao con un hombre. Más tarde, ya adulta y embarazada, con residencia en Estados Unidos, vuelve a visitar a sus padres con su nuevo novio. En esta reunión, todos estos asuntos sin resolver explotarán. (Filmin)

Premios

  • Festival de Berlín: Teddy Award – mejor película LGTBI+. 2019


El tabú de la homosexualidad en China

El título de la película, Un perro ladrando a la luna, nos trae irremediablemente a la memoria un cuadro de mismo título del artista barcelonés Joan Miró. Con un tono de fábula surrealista y desenfadada, el pintor nos muestra a un perro junto a una escalera que puede ayudarle a alcanzar la luna, donde la oscuridad ya no da miedo.

Lisa Zi Xiang, en su película, parece querer proponernos algo parecido. Con un tono más serio y trascendente, invita a todos a subir esa escalera para que desaparezca el tabú de la homosexualidad en China y se deje de ver como algo oscuro a lo que se debe temer. Como vemos, para tratarse de una ópera prima independiente, Un perro ladrando a la luna es tremendamente ambiciosa y valiente en muchos aspectos.

Un perro ladrando a la luna
© Acorn Studio

Una película apátrida

A día de hoy, pese al premio en el Festival de Berlín, ni China ni España reconocen la película como propia. Utilizando capital privado, se rodó en el país asiático sorteando la censura de manera inteligente. En la sinopsis se utilizó la frase «amante del padre», en lugar de «novio del padre». De esa manera el censor de turno asumió que se trataba de una relación heterosexual.

Tras el rodaje, la post-producción se efectuó en España y se presentó al Festival de Berlín sin comunicarlo al delegado del gobierno chino para evitar nuevamente la censura. Tras recibir el premio y realizar la directora un contundente discurso contra su gobierno, ha sido repudiada por el círculo de cineastas chinos. También, se ha prohibido que la película se proyecte en salas, multando a las que lo han hecho de forma clandestina. En España, el ICAA le denegó la nacionalidad por no tener el 75 % del reparto español o comunitario.

Por tanto, Un perro ladrando a la luna se puede considerar actualmente como una película apátrida.

Un perro ladrando a la luna
© Acorn Studio

La representación de la vida en un teatro

Un perro ladrando a la luna trata el tema de la homosexualidad de una forma elegante y sin caer ni en el morbo ni en lo explícito. Por eso sorprende aún más que en la época actual pueda sufrir algún tipo de censura. Su directora busca mostrar como en la China actual sigue siendo un tema tabú que choca de manera frontal con la concepción social de lo que debe ser una familia. Se vive en la oscuridad, como el perro del cuadro de Miró.

Por encima del tema homosexual, Un perro ladrando a la luna se concentra en lo enfermizo que resultan los deseos reprimidos y cómo puede afectar a la felicidad de las personas de tu entorno y a la tuya propia. Vivir fingiendo como si estuviéramos en una representación teatral en la que debemos interpretar los personajes que nos tocan.

Esa metáfora del teatro sirve a su directora para plantear un par de secuencias que se salen de la narrativa central. En ellas nos muestra, con un toque de surrealismo más cercano al tono del cuadro de Miró, a sus protagonistas fingiendo estar realizando dos viajes por carretera mientras en realidad están sobre las tablas de un escenario sentados en sillas que simulan ser los asientos del vehículo. En otra escena puntual, se sirve de Lubitsch para recitar a Shakespeare.

A Dog Barking at the Moon
© Acorn Studio

Una crónica emocional de China

Un perro ladrando a la luna es una crónica social y emocional de China que también puede extrapolarse a otros países y situaciones. Está rodada en base a planos generales estáticos y frontales, que cuentan con una estupenda fotografía realizada por José Val Bal (pareja en la vida real de la directora). La fotografía es colorista y visualmente muy bonita, lo que contrasta con el tono depresivo y grisáceo de las relaciones familiares. Lisa Zi Xiang, tan sólo acerca su cámara al rostro de sus personajes en momentos muy específicos, se siente cómoda en la distancia y el sigilo.

Esa frialdad escénica me parece necesaria y muy eficiente para mostrar la frialdad afectiva que siente una déspota mujer hacia su marido y hacia su hija. Tiene frases en sus diálogos que la convierten en un ser despreciable, aunque en realidad también oculta su verdadero sentir. Esa mujer se refugiará en una secta que promete «curar» la enfermedad de su marido, mientras culpa a su hija por haber nacido tras el aborto que tuvo de un varón. Ese detalle es también una crítica directa al Gobierno Chino y su política del hijo único.

Una directora debutante con mucho talento

En general, Un perro ladrando a la luna es conceptualmente brillante. La utilización de sus trasvases temporales evitan la asfixia de una historia que en la parte final se vuelve algo reiterativa, con diálogos demasiado discursivos y que subraya en exceso algunos aspectos que el espectador ya debería haber comprendido.

Aún así, la belleza de las imágenes y la puesta en escena son increíblemente maduras para una obra de debut. Rodada en tan solo 18 días, deja entrever el enorme talento de su directora. Como guionista, Lisa Zi Xiang, realiza un trabajo valiente. Cuenta con dos personajes femeninos muy potentes y muy bien interpretados por las actrices que los encarnan. Mientras que los personajes masculinos me parecen bastante más desdibujados, en especial el del novio americano.

La película termina en alto mientras suenan las notas de la Suite para Orquesta de Variedades que compuso Dmitri Shostakóvich. Misma pieza que utilizó Kubrick en Eyes Wide Shut (1999), un film que también reflejaba la hipocresía en las relaciones envueltas en secretos y mentiras. La vida como un teatro de variedades.

A Dog Barking at the Moon
© Acorn Studio

Conclusión de ‘Un perro ladrando a la luna’

Con Un perro ladrando a la luna, nos encontramos frente a un debut satisfactorio de Lisa Zi Xiang. Nos regala un film hermoso visualmente e interesante en los temas que trata. Tiene una puesta en escena basada en planos generales estáticos y una fotografía luminosa. Nos plantea una historia contada en distintos estadios temporales para focalizar el tabú que se vive en China sobre la homosexualidad.

Película de matices y personajes, tiene también un enfoque crítico contra el Gobierno Chino por su política del hijo único. También contra la sociedad china en general por su manera hipócrita de afrontar los sentimientos, escondiéndose tras las tradiciones y convenciones sociales. Pese a algunas reiteraciones y subrayados innecesarios, la película es una magnífica muestra de cine independiente con mensaje.

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