¡Vaya clase! (2019), o como a mí me gusta llamarla La mejor venganza es no ser como tu enemigo, es una simpática comedia francesa, dirigida y escrita por Remy Four y Julien War.

Producción Netflix, para su estreno mundial en la plataforma el 29 de Agosto de 2019.

Comedia gamberra, que toca desde su irreverencia el tema del acoso escolar, la venganza tardía o los amores de la infancia, todos en una batidora, pasada por el arco de lo que cada uno ha conseguido llegar a ser en la vida.

Ni es una comedia excelente, ni las actuaciones son sobresalientes ni hay nada en la dirección que aporte una frescura que se echa en falta; todo son tópicos y recursos vistos ya en mil americanadas, pero aun así, se deja ver con cierta benevolencia bajo una óptica, que intenta profundizar un poco más en un rencor no olvidado por el paso de los años.



Crítica de ‘¡Vaya clase!’

Vaya Clase

Ficha Técnica

Título: ¡Vaya clase!
Título original: La grande classe

Reparto:
Caroline Anglade (Linda)
Laetitia Chambon (Delphine Clavel)
Nicolas Berno (Hervé)
Romin Lancry (Fabrice)
Claire Tran (Elise Trahn)
Jean Luc Couchard (David)

Año: 2019
Duración:
83 minutos
País: Francia
Dirección: Remy Four, Julien War
Guion: Remy Four, Julien War, Florian Assous
Fotografía: Sylvestre Dedise
Género: Comedia

Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMBD

Tráiler de ‘¡Vaya clase!

Sinopsis

Dos amigos de la infancia y exitosos socios informáticos, deciden acudir a la típica reunión de antiguos alumnos que ahora está de moda. Uno, con el objetivo de presumir de su éxito ante sus antiguos abusones y el otro, con la intención de reencontrarse con su amor de juventud, nunca correspondido.



El reencuentro

Analizando ¡Vaya clase!, no crean que dista mucho de lo que podría ser cualquier reunión de exalumnos de la infancia; Con la apariencia como carga en la mochila, de ahí que nuestros protagonistas cojan prestado el BMW del padre de uno de ellos y los cambios físicos propios del tiempo, que a uno de nuestros protagonistas le hace haberse dejado cien kilos en el camino.

Gracias a una confusión en el apellido de nuestro protagonista romántico, precisamente con el terror de la clase, consigue conquistar a su amor de juventud, ávida de caer en sus redes (las del antiguo peligro público).

Los abusadores llevan vidas mediocres, algunos ocultas, aunque respetables y los antiguos sparrings han triunfado en el mundo de la política, la banca o la informática.

Vaya Clase
Copyright Netflix

Una misteriosa y preciosa chica de la que nadie se acuerda, un secreto demasiado bien guardado que sale a la luz, tres hermanas con menos tacto que Giménez-Arnau, y una venganza servida en plato frío, llena de típicos tópicos, como no podía ser de otra manera.

Poner a esta comedia como crítica del acoso escolar, que lo hubo, sería tan estúpido como cambiar condón roto por ropa de bebé, este ni es el sitio ni el lugar para un tema tan serio.

El final lleva sorpresa, quizás previsible o quizás no, pero hace que la película suba un peldaño en el tono de la misma y deje una puerta abierta a una tolerancia bien entendida, y no solo en la sorpresa, también en la relación entre abusados y abusadores, que obviamente, comprenden que el tiempo no ha pasado en balde para ninguno.

Los dos amigos (los de dentro y los de fuera)

El vengativo (Ludovik Day), famoso humorista francés de bastante éxito, sobre todo en la televisión gala y el romántico (Jéröme Niel), tres tantos de lo mismo.

Simplemente correctos, que es de lo que se trata y sin poder hacer otra cosa que es peor aún. Cada uno en su faceta, humor escatológico aparte y poco más.

La cinta no da para un mayor lucimiento personal, por etapas adquiere un carácter coral y milagros en Lourdes o Fátima, pero no en Netflix.

Los directores Remy Four y Julien War, en su ópera prima, colaboradores en todos sus anteriores trabajos, pero con un inmenso trabajo de reciclaje por delante si quieren salir del mercado galo, ¿quizás no quieran?, pues perfectamente respetable, no veo a los dos compadres sevillanos, arrasando en el país vecino tampoco.

Vaya Clase
Copyright Netflix

Conclusión

¡Vaya clase!, ¿qué les digo?, que pueden echar unas risas, es posible, que pueden pasar poco más de 80 minutos sin pensar en la hipoteca, es probable, que no le va a doler el bolsillo al universo Netflixniano y acoplados, absolutamente cierto.

Que es una comedia intrascendente de caca, culo, pedo, pis… pues también.

Y ojo, que he hecho la crítica porque me gustaron el comienzo de la cinta y el remate final y eso para mí es imprescindible, aunque sean 8-10 minutos de la cinta.

Véanla, siempre están a tiempo de pararla y tirar de catálogo. No piensen mucho en ponerse en el lugar de los protagonistas, que podíamos ser cualquiera y les vaya a entrar la maldita nostalgia de la infancia y los amores de juventud o de las oportunidades perdidas en la vida y los trenes que no volverán a pasar.

Eso sería imperdonable, queridos navegantes, y además una advertencia; atento a los tatuajes, que pueden ser el comienzo de una bonita amistad, o algo más.

Enhorabuena y bienvenidos al espectáculo

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