El pasado 27 de enero fue el estreno mundial de We are in the army now, del conocido artista griego Elias Adam. La obra muestra un reflejo de las experiencias que marcan a la generación Z. Además, expone la relación entre cuatro jóvenes y el mundo tecnológico. También hay que subrayar que este estreno reafirma el compromiso del Canal en su estrategia por dar visibilidad a artistas de distintas nacionalidades. Llamativa y sugerente, ha llamado la atención del público español del 27 al 29 de enero, en la Sala Negra de Teatros del Canal.



We are in the army now

Crítica de 'We are in the army now'

Ficha Técnica

Título: We are in the army now
Título original: We are in the army now

Reparto:
Styliana Ioannou
Jeo Pakitsas
Sofia Priovolou
Kristof (en sustitución de Gary Salomon)

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Elias Adam
Dramaturgia: Elias Adam
Escenografía, vestuario y diseño de espacio digital: Sita Messer
Colaboradores de dramaturgia y guion:
Chris Vrettos, Christina Mavrommati
Música:
Gary Salomon
Coreografía:
Panos Malactos
Diseño de iluminación:
Panagiotis Lambis
Gestión de producción:
Cultόpια
Coordinador técnico en gira:
Fivos Petropoulos
Operador de vídeo:
Alfredo Pechuan
Productor ejecutivo en gira:
Yorgos Katsonis
Gerente en gira:
Christina Liata (ONASSIS STEGI)
Producción: Onassis Stegi,
creada como parte del Festival Onassis FUTURE N.O.W.

Tráiler de 'We are in the army now'

Sinopsis de 'We are in the army now'

We are in the army now nos envuelve un aura centelleante de ciberespacio ultrapop. Los cuatro intérpretes nos recuerdan a los Power Rangers, a Pokémon y a la sexy Cardi B. La obra nos transporta a un campamento, en una atmósfera repleta de instantáneas de la vida de millennials fronterizos, coreografías al estilo TikTok y videoclips de Britney Spears, todo ello junto a selfies profundamente confesionales y memes sobre las controvertidas relaciones entre la justicia socioambiental y las redes sociales, con la excepción de que lo que se publica en este caso es la rabia y la urgencia colectivas de toda una generación, bañadas en un humor feroz. (TEATROS DEL CANAL). 



We are in the army now
Foto de Pablo Lorente

La Generación Z

En el ansiado camino de clasificar cada fenómeno social, desde hace un tiempo se ha dado mucho interés a las características comunes de cada generación por rango de edad. La última de ellas es la Generación Z, la cual ha nacido rodeada del incremento tecnológico que va sucediéndose a lo largo de la historia. Tomando de referencia los elementos estilísticos de esta generación, We are in the army now forma una obra teatral en la que lleva al extremo cada uno de los atributos más identificables de los Z. Desde la sobreexposición mediática, las redes sociales hasta la forma de vestir y la influencia de videojuegos y series de televisión. A pesar de ese efecto más caricaturesco, Elias Adam no solo se para en el concepto y en el diseño superfluo.

Al igual que puede suceder en la vida cotidiana, el griego explora la profundidad y las heridas de cada uno de sus personajes. Sin embargo, se aleja de realizarlo desde una óptica descarnada, sino más en sintonía con la locura visual que se presenta sobre las tablas. Por ello, se hablan de temas como las grietas intergeneracionales con los progenitores, la sexualidad, la posición pública, el futuro laboral... desde una comedia enrevesada, ácida y oscura, empapada de colores y fuegos artificiales. Con lo cual, el público es testigo de un remolino de situaciones, que aparentemente llegan envueltas en locura y falta de conexión. No obstante, el resultado es el reflejo de la propia reivindicación de la incomprensión que siente este grupo de edad, así como la celebración de su carácter desinhibido que se ha convertido en uno de sus sellos de identidad.

Teatros del Canal
Foto de Pablo Lorente

Alter-ego

Cuatro actores son los encargados de dar vida a We are in the army now. En primer lugar, Jeo Pakitsas se convierte en el principal maestro de ceremonias, explorando ese espíritu lenguaraz, así como una frescura irremediable. Gracias a ello, su comportamiento desafiante y lleno de excentricidad, hacen que su interpretación sea absolutamente brillante dentro de ese estilo tan chillón. Además, utiliza su cuerpo de manera que expresa mediante el movimiento y se integra sin problemas en ese ambiente cargado de histrionismo. Después, Kristof, en sustitución de Gary Salomon, aborda su papel desde una energía más calma, pero sin perder conexión con el planteamiento de su personaje. A diferencia de sus compañeros, su trabajo escénico no se encuentra al límite, sino que fluye más hacia un planteamiento más estándar. Así, se convierte en el contraste perfecto.

Por otra parte, el elenco femenino comienza con Styliana Ioannou, la cual se transforma absolutamente sobre la escena y trae una caricatura en vivo. Desinhibida, rocambolesca, sugerente, sensual... logra mantener su personalidad en torno a fenómenos como tik-tok o Instagram. Gracias a ello, converge una interpretación más exagerada con los distintos estímulos que se presentan sobre las tablas. De esta manera, ofrece una gama de matices en su trabajo escénico, que dentro de todas esas luces, trajes y accesorios, se ve una labor dramática muy bien cuidada. Por lo que, se convierte al final de la obra en uno de los trabajos mejor elaborados. Para terminar, Sofia Priovolou se mete de lleno en esta ensoñación metálica y casi futurista. Además, combina un carácter más suave con un torrente de energía, que muestra la dicotomía que hay en su propio personaje.

Teatros del Canal
Foto de Pablo Lorente

Riesgo, desconcierto y Pokémon

Decir que We are in the army now es una obra para todos los públicos, sería engañar al espectador. Elias Adam realiza una propuesta que se aleja de convencionalismo y donde no pretende agasajar a ningún espectador. Por tanto, hay una fluidez de estilos, donde se mezcla lo puramente artístico, como las luces y el diseño, hasta lo más paródico y ridículo, como son los trajes o ciertos bailes. Además, hay un llamamiento del uso audiovisual, que, sin duda, encuentra su sentido como reflejo actual de los jóvenes de la generación Z. Esta combinación de estímulos puede convertirse en una auténtica explosión para un parte del público, mientras que para la otra podría ser una auténtica saturación. Por ende, Adam es consecuente y prefiere ser fiel a ese estilo propio y original, sin importar si es accesible para todo tipo de públicos.

Hay partes en las que se puede sentir incomodidad, al mismo tiempo que hay una comedia física de alto nivel. No tiene intención de encontrar un significado o una razón por cada decisión técnica o artística en escena, por lo que es fiel a un sello de identidad basado en no buscar un hilo argumental claro. Sin embargo, desdibujar el origen y el fin puede suscitar ciertas dudas en la necesidad de algunas escenas y la aportación, incluso, estética que hacen sobre las tablas. Por lo cual, esa irreverencia visual, narrativa y artística se convierte en su mayor fuerte y en su mayor crítica. Aun así, hay que aplaudir que sea una obra que no deja indiferente, sino que se queda plasmada en la retina y deja un cauce para responderse "qué ha sido eso". Únicamente, tendría que medir mejor los tiempos y no alargarse en exceso en algunos pasajes.

We are in the army now
Foto de Pablo Lorente

Conclusión

We are in the army now es un colocón teatral, donde se mezcla la cultura pop, la representación de la irreverencia de la generación Z y una historia que plantea la reivindicación de la incomprensión. Por tanto, se establece un dibujo esperpéntico, que mediante la parodia y lo exagerado lleva a varias reflexiones en torno al comportamiento de esta generación marcada por distintas influencias, como los videojuegos, la sexualización y la exposición mediática. Interpretativamente es estupenda, ya que cada uno de sus actores se sumerge sin tapujos en esta ensoñación enrevesada y estrafalaria. Pero, indudablemente, la puesta en escena excéntrica es lo mejor de la obra, a pesar del descuido de los tiempos y alargarse en exceso en algunas partes. La caricatura de una realidad social, que llevada al extremo no deja indiferente e impacta.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
Un colocón teatral, donde se mezcla la cultura pop, la representación de la irreverencia de la generación Z y una historia que plantea la reivindicación de la incomprensión. Por tanto, se establece un dibujo esperpéntico. Interpretativamente es estupenda, ya que cada uno de sus actores se sumerge sin tapujos en esta ensoñación enrevesada y estrafalaria. Pero, indudablemente, la puesta en escena excéntrica es lo mejor de la obra, a pesar del descuido de los tiempos y alargarse en exceso en algunas partes. La caricatura de una realidad social, que llevada al extremo no deja indiferente e impacta.we-are-in-the-army-now-critica-teatro

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