White lines es la nueva serie de ficción del showrunner Álex Pina, creador de series tan exitosas como ‘La casa de papel’ (Netflix) o ‘El embarcadero’ (Movistar +). La producción corre a cargo de Vancouver Media y Left Bank Pictures Production, productora de la aclamada serie británica ‘The crown’.

Esta coproducción entre Reino Unido y España cuenta con actores de ambos países, muchos de ellos tienen una larga carrera profesional, como la protagonista Laura Haddock o Pedro Casablanc, también toman parte Juan Diego Botto, Marta Milans, Nuno Lopes, Daniel Mays, Laurence Fox, Angela Griffin, Guillermo Lasheras, Javier Garrido García o Belén López, entre otros. Estreno en Netflix el 15 de mayo.



White lines

Crítica de White Lines

Ficha técnica

Título: White Lines

Reparto:
Laura Haddock (Zoe Walker)
Nuno Lopes (Boxer)
Marta Milans (Kika Calafat)
Daniel Mays (Marcus)
Juan Diego Botto (Oriol Calafat)
Pedro Casablanc (Andreu Calafat)
Belén López (Conchita Calafat)
Tom Rhys Harries (Axel Collins)

Año: 2020
Duración: 60 min.
País: Reino Unido
Director: Álex Pina (Creador), Nick Hamm, Luis Prieto y Ashley Way
Guion: Álex Pina
Fotografía: Juan Miguel Azpiroz, Kieran McGuigan, Martin Fuhrer, Álvaro Gutiérrez
Música: Junkie XL
Género: Thriller
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘White Lines’

Sinopsis

En la nueva y trepidante serie del creador de “La casa de papel”, el cadáver de un famoso DJ de Mánchester aparece 20 años después de su misteriosa desaparición. Su hermana regresa a la isla para investigar lo ocurrido y se adentra en un mundo perturbador de discotecas, mentiras y engaños. En un lugar donde la gente vive al límite, se ve obligada a enfrentarse al lado más oscuro de su propia personalidad. (Netflix)

Donde se puede ver la serie



Sexo, drogas y electrónica

Con White lines el showrunner Álex Pina, se afirma como uno de los creadores top del gigante Netflix. La serie inspirada en el éxito mundial de ‘Narcos’, transporta este universo a Ibiza. Narra los numerosos excesos y excentricidades cometidos por todos aquellos que la visitan y por los que han hecho de ella un paraíso de la música electrónica. 

La serie reflexiona sobre una gran variedad de temas, que va focalizando en cada uno de los capítulos. La narrativa principal sigue el asesinato de Axel Collins, pero las numerosas subtramas aportan dinamismo, tratando la añoranza de tiempos pasados, la ruptura de esquemas personales o el autodescubrimiento. Álex Pina organiza un entramado narrativo de gran complejidad, el ritmo de la música y las numerosas acciones en las que toman parte los personajes mantienen en todo momento la atención del espectador.

El título White lines hace referencia a las rayas de cocaína, presentes en toda la trama. La historia está rodeada de sexo explícito, de distintos tipos de drogas y de mucho alcohol, todo esto supondrá una experiencia sin límites para el espectador. Cada uno de estos aspectos está tratado con el respeto que se merece, aunque cabe mencionar que en cierto punto se puede producir una idealización de las drogas. Aunque todos los que consumen acto seguido son castigados, son mostradas de tal forma que el espectador desgraciadamente lo normaliza. Destacar aún así la gran labor de dirección, al no darle al sexo el morbo mostrado determinadas ocasiones.

White lines
Copyright Netflix

Sube el volumen

Uno de los aspectos más destacables de White lines es la música, perfectamente integrada en toda la trama. Al trabajar dos líneas narrativas, una de los años 90 y otra del presente, mezcla canciones de ambas épocas, tanto de electrónica, como de cultura popular con temas de los Gipsy Kings. Todo el aparato narrativo que se despliega con la música es digno de admiración, normalmente es difícil integrar canciones de tan diverso género, pero le aporta a cada momento el tempo que necesita.

La trama principal se sostiene por las numerosas subtramas, aunque algunas de ellas podrían eliminarse sin suponer nada, como la subtrama de la psicóloga con Zoe, que busca expresar el conflicto interno del personaje, este recurso ensucia cada uno de los capítulos en los que se emplea. La trama principal también presenta cabos sueltos, no entiendo muy bien como unos chavales de 24 años pueden hacerse con Ibiza en poco tiempo y con poco dinero, puede ser que, o la libra estuviera muy alta, o ganaron mucho dinero en las fiestas organizadas en Mánchester.

El complejo guion de White lines es apoyado por una estética que rompe todos los esquemas, tanto la dirección de arte, como la dirección de fotografía se lucen de forma sincrónica y armoniosa en una conjunción magistral. No hay una única estética, al igual que se hace con la música, a cada escena se le concede lo que necesita. Diferencian el presente y el pasado aportándole un look distinto, por arte noventero y por fotografía gracias al empleo de una capa blanca. Todo lo que aparece en pantalla está cuidado al detalle, tanto en las fiestas de los 90, como en las fiestas del presente.

White lines
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Rompiendo fronteras

White lines establece un vínculo de producción entre España y Reino Unido. Desde que Netflix estableciera en España su primera empresa de producción a nivel europeo, la industria no ha hecho más que crecer y esta serie nace como resultado de ello. Este producto internacional establece lazos entre ambos países, demostrando que el Brexit solo va a traer distanciamiento y desacuerdos.

Álex Pina crea un guion en ambos idiomas, claro ejemplo de la globalización cultural. Lo primero que llama la atención es la perfecta dicción inglesa de Juan Diego Botto y demás actores, que más allá de atragantarse con el idioma lo desarrollan con una habilidad innata. Parece que los españoles hemos dejado de lado nuestros problemas con el inglés y esta serie es muestra de ello, gusta ver como la barrera del idioma se ha superado.

Los personajes de White Lines están compuestos por una profunda densidad psicológica, desde el complejo de Edipo, de Oriol Calfat, hasta la compleja mentalidad de Anna. Todos los actores desempeñan a la perfección sus papeles, aunque quizá Laura Haddock (Zoe en la ficción) actúe bajo el cliché. Destacar de todos ellos a Daniel Mays en su actuación como Marcus, que con sus incesantes líos hace que lo ames y lo odies a partes iguales. Nuno Lopes como Boxer también sobresale, al representar la masculinidad de forma distinta a como se venía haciendo.

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Conclusión ‘White lines’

White lines forma parte de la primera producción enteramente de Netflix de Álex Pina, que ejecuta casi a la perfección un guion formado a partir de la ruptura narrativa temporal. El guion está dirigido por Nick Hamm, Luis Prieto y Ashley Way, los tres demuestran sus amplias capacidades de llevar a imágenes un buen guion. En ocasiones abusan de la cámara lenta o de los planos con dron (sobre todo Nick Hamm), pero la planificación juega bastante con los personajes y con el ritmo interno de las secuencias.

La nueva serie de Álex Pina ha venido para quedarse, en el final de la temporada de White Lines queda un misterio que se resolverá en la siguiente. La mezcla de idiomas, la estética y los personajes conforman un producto de calidad que hace que destaque a nivel internacional en el entorno de las plataformas de streaming. Espero que se hable mucho de ella para que se produzcan más acuerdos de producción entre empresas de distintos países. El sexo, las drogas y la electrónica son suficientes alicientes para llamar la atención de público extranjero.

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