Yo Soy Dolemite es un sólido biopic sobre el comediante Rudy Ray Moore. Una comedia que presenta también un tributo al cine y al género blaxploitation. Protagonizan Eddie Murphy, Keegan- Michael Key, Mike Epps, Da’Vine Joy Randolph y Wesley Snipes. Estrenada en la plataforma Netflix el 25 de octubre.



Yo soy Dolemite

Crítica de ‘Yo soy Dolemite’

Ficha Técnica

Título: Yo soy Dolemite
Título original: Dolemite Is My Name

Reparto:
Eddie Murphy (Rudy)
Wesley Snipes (D’Urville)
Craig Robinson (Ben)
Mike Epps (Jimmy)
Tituss Burgess (Toney)
Da’Vine Joy Randolph (Lady Reed)
Kodi Smit-McPhee (Nick)
Keegan-Michael Key (Jerry)
Chris Rock (Bobby Vale)

Año: 2019
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Director: Craig Brewer
Guion: Scott Alexander, Larry Karaszewski
Fotografía: Eric Steelberg
Música: Scott Bomar
Género: Comedia. Drama
Distribuidor: Netflix España

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Sinopsis

El nominado al Óscar Eddie Murphy da vida al legendario Rudy Ray Moore. Este pionero de la comedia y el rap triunfó a pesar de sus detractores gracias a Dolemite, un alter ego muy divertido, soez y experto en kung-fu, todo un fenómeno del blaxploitation de los 70. (Netflix España)



De Rudy Ray Moore a Dolemite

Basada en hechos reales, Yo Soy Dolemite se enfoca en la búsqueda de Rudy Ray Moore (Eddie Murphy) por convertirse en un comediante de éxito. El plano secuencia del inicio presenta a un individuo que anhela mejores oportunidades, amenizado por el funk. El realizador Craig Brewer construye el gradual ascenso de una figura nada agraciada en aspecto físico, pero con persistencia, rompiendo el molde de la comedia de la época al crear a Dolemite, inspirándose en un vagabundo locuaz.

El relato intercala, con dinamismo, chistes, improvisación, preparación para sesiones de comedia y el impacto de Dolemite. El personaje es un irreverente proxeneta que usa bastón, ropa elegante y albures. Además de entrever el estilo cómico explosivo de referencias sexuales, vulgarismo, rap y descaro, hace énfasis en la inspiración personal. Brewer retrata la amabilidad, bondad y carisma del protagonista, así como sus miedos.

Así, otorga una sutil profundidad en algunos de sus personajes. Rudy siente incomodidad con su edad y peso, buscando demostrar su valía al vivir el ostracismo en la infancia. Lady Reed (Da´Vine Joy Randolph) confronta el engaño marital y logra un rol crucial al retomar sus inclinaciones artísticas.

Yo Soy Dolemite
Copyright Netflix

El retrato del gueto de Yo Soy Dolemite

Además de tener una sólida comedia y timing, el filme disecciona una línea social. La gira de Rudy entrevé a la comunidad afroamericana relegada en la industria cinematográfica de la época.

El guion de Scott Alexander y Larry Karaszewski retrata un aspecto underground que entrevé la pobreza de los barrios, las trifulcas de clubes nocturnos y la búsqueda por sobresalir en un negocio de entretenimiento dominado por gente blanca.

Yo Soy Dolemite
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Yo soy Dolemite y la ‘blaxploitation’ de los años setenta

A su vez, Yo Soy Dolemite hace énfasis a la ausencia de propuestas de comedia estelarizadas por afroamericanos en los setenta, así como al género blaxploitation. Las referencias, evidentes en conversaciones que mencionan a Shaft (1971) y Blacula (1972), entremezclan un tributo al cine y al kung fu como partícipe narrativo.

Brewer converge con el biopic el proceso de filmación de Dolemite (1975). El debut cinematográfico de Rudy hace tributo a la creatividad y al proceso cinematográfico. Aunado a ello, están las situaciones chuscas relacionadas con el rodaje. Por medio de D´Urvielle (Wesley Snipes), el relato hace énfasis en la figura de Rudy y en un carisma que cubre la carencia de talento histriónico.

Así, entrevé los intereses de la industria del cine y el proceso de filmar con presupuesto en instancias independientes, con señalamientos mordaces hacia la crítica cinematográfica y la maquinaria de la distribución.

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Copyright Netflix

Conclusión

Yo Soy Dolemite, además de retratar una comedia descarada, es un punto de vista sobre la superación de adversidades. Respaldado por un buen elenco, hace tributo al cine y realiza una aproximación hacia los barrios que inspiraron a Rudy Ray Moore.

Una feel good movie predecible y algo idealista que marca el regreso de Eddie Murphy como intérprete. El actor ofrece un notable trabajo que rememora los viejos tiempos de 48 horas (1982) y Súper detective en Hollywood (1984).

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