Yummy es una comedia de terror belga dirigida por Lars Damoiseaux, el cuál también escribe el guion junto a Eveline Hagenbeek. La película narra la delirante historia de una joven pareja que viaja al Europa del Este para que la chica se haga una intervención de cirugía plástica. La clínica tiene unas prácticas poco habituales y en uno de sus experimentos crean un brote zombi que pone patas arriba el hospital.

Está protagonizada por Maaike Neuville (El Jurado, Ghost Tropic), Bart Hollanders, Benjamin Ramon, Clara Cleymans, Annick Christiaens, Eric Godon y Joshua Rubin. La película no se ha estrenado en España en salas comerciales, pero tras su paso por la sección Midnight X-Treme del Festival de Sitges, se puede ver online a través de Filmin dentro de la programación del Festival Terror Molins 2020, desde el día 13 de Noviembre de 2020.



Yummy

Crítica de ‘Yummy’

Ficha Técnica

Título: Yummy
Título original: Yummy

Reparto:
Maaike Neuville (Alison)
Bart Hollanders (Michael)
Benjamin Ramon (Daniel)
Clara Cleymans (Janja)
Annick Christiaens (Sylvia)
Eric Godon (Dr. K.)
Joshua Rubin (Yonah)
Taeke Nicolaï (Oksana)
Tom Audenaert (William)
Noureddine Farihi (Limpiadora)

Año: 2019
Duración: 88 min.
País: Bélgica
Director: Lars Damoiseaux
Guion: Lars Damoiseaux, Eveline Hagenbeek
Fotografía: Daan Nieuwenhuijs
Música: Nico Renson
Género: Comedia. Terror
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Yummy’

Sinopsis

Una joven pareja viaja al Europa del Este para realizar una cirugía plástica. En un momento del viaje, mientras el novio está dando un paseo por una zona abandonada del hospital, descubre accidentalmente a una mujer atada y amordazada a una mesa de operaciones.



Del body horror a la película de zombis

La película Yummy es una típica comedia de terror con buenas secuencias de gore, ideal para las maratones nocturnas festivaleras. De hecho, formó parte de una de esas sesiones golfas tan características que hay en el Festival de Sitges. Seguro que un año normal, sin las restricciones de aforo, la proyección hubiera sido una fiesta de aplausos y vítores ante cada salpicadura de sangre o vísceras en la pantalla. Las mejores virtudes que tiene este entretenimiento hemoglobínico son unos buenos efectos visuales, absolutamente necesarios para poner en imágenes tamaña locura.

El punto de partida de la película nos sitúa en un hospital bastante decrépito donde realizan operaciones de cirugía plástica a bajo coste. Eso podría haber dado lugar a un filme que se decantara más por el body horror y convertir los pasillos de esa localización en una especie de museo de los horrores. Sin embargo, Yummy se aleja pronto del retrato del mad doctor y sus experimentos, porque prefiere hacer uso de un terror chusco que disecciona cada uno de los tópicos y lugares comunes del manido subgénero zombi.

Yummy

Risas, sangre y bótox

Pero Yummy es más comedia que terror. Con mucha acción desenfadada y bastante mala leche, la película tiene en todo momento un ritmo endiablado. Finalmente resulta incluso agotador al necesitar estirar demasiado una trama casi inexistente. La silicona y el bótox deberían haber estado más presentes en la historia y no solo para ser utilizadas en un par de chascarrillos de dudoso gusto.

Está claro que estamos ante una película de Serie B cuya única pretensión es hacer pasar un rato divertido al personal. Se agradece, al menos, que la puesta en escena se aleje de lo cutre y esté bien rodada. También hay que destacar a la protagonista Maaike Neuville que encabeza un reparto que debió pasárselo en grande rodando está divertida tontería, bañándose en litros de sangre igual que los de Buñol en la tomatina.

Yummy

Conclusión de ‘Yummy’

Yummy es una comedia de terror dirigida por el belga Lars Damoiseaux, que supone su debut en el largometraje. No inventa nada nuevo en el subgénero zombi y desperdicia sus opciones en crear una intriga enfocada hacia el body horror. Así pues, hay mucho más del Peter Jackson, de sus jocosos y sangrientos inicios, que del estilo perturbador de un Clive Barker o un David Cronenberg, a la hora de afrontar la enfermedad y putrefacción del cuerpo. La falta de personalidad que tiene la propuesta no evita que sea un entretenimiento disfrutable, especialmente entre amigos y con alguna cerveza de más. Yummy es un filme de Serie B sin muchas pretensiones, tan fácil de ver como de olvidar.

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