Elda García-Posada adapta y protagoniza la obra Acreedores, de Johan August Strindberg, con la compañía Calibán Teatro, con el apoyo del Museo Strimberg y la Embajada Sueca en Madrid. Es uno de los textos más poderoso del artista sueco. La actriz y teatróloga realiza una reinterpretación del texto original, desde un punto de vista feminista. Dirigida por Andrés Rus, protagonizada por la propia García-Posada, Chema Coloma y José Emilio Vera. Su última función fue en el Teatro Lara, el pasado 19 de octubre.



Acreedores

Crítica de ‘Acreedores’

Ficha Técnica

Título: Acreedores
Título original: Fordringsägare

Reparto:
Elda García-Posada (Tekla)
José Emilio Vera (Gustaf)
Chema Coloma (Adolf)

Duración: 85 min
Dirección: Andrés Rus
Adaptación: Elda García-Posada
Diseño de iluminación y sonido: Chema Rodríguez
Vestuario y escenografía: Calibán Teatro
Diseño gráfico: Aylin Vera
Género: Drama humorístico
Producción: Calibán Teatro

Tráiler de ‘Acreedores’

Sinopsis de ‘Acreedores’

Adolf (Chema Coloma), un joven artista, espera ansiosamente el regreso de su pareja, Tekla (Elda García), una mujer espontánea y liberada con la que arrastra una tormentosa relación. Mientras aguarda, encuentra alivio en las palabras de un extraño personaje, Gustaf (José Emilio Vera). Pronto, el consuelo se transformará en destrucción conforme van abriéndose las viejas heridas, las inseguridades quedan al descubierto y las antiguas deudas comienzan a reclamarse. (CALIBÁN TEATRO).



Foto de Calibán Teatro

Deudores del amor

Elda García-Posada, protagonista y adaptadora de Acreedores, obra original de Johan August Strindberg, adapta las palabras del artista sueco a un momento atemporal, mostrando que las historias de amor y venganza suelen quedar congeladas en el tiempo. Sin embargo, hay que destacar que el guion ha sabido actualizar su texto para encajarlo en la mentalidad del público actual. Por lo tanto, hace una comedia de enredos en los que el espectador se siente cómodo y le permite disfrutar de un humor que va más allá de la lucha de géneros. A primera vista, podría parecer una obra con cierto carácter machista, en especial, por la fama que sucede a Strindberg en la cultura popular, pero no. Habla de la propia naturaleza del ser humano, sin importar su género. La congestión de los sentimientos y la locura del amor propio.

Dividida en tres tiempos, posibilita que cada personaje desarrolle perfectamente su relación con las demás piezas de esta peculiar historia. Realiza una reflexión sobre las inseguridades, la falta de confianza y el poder de la palabra. Asimismo, a través de las diversas discusiones que mantienen los personajes, hay un debate sobre la imagen de la pareja y del amante, del deseo y la rutina romántica. De telón de fondo, se puede hablar de esa sensibilidad de los artistas, pero también de la corrupción de la fama y el poder. En conclusión, de la imagen pública. Con dosis de humor, pero sin volverla una comedia únicamente, arroja luz sobre temas tan importantes como la madurez, la importancia de sentirse bien con uno mismo, el amor y el orgullo, mezclados todos ellos, dan como resultado una obra dinámica y con energía.

Acreedores
Foto de Calibán Teatro

Física y química

Los protagonistas de Acreedores son Elda García-Posada, José Emilio Vera y Chema Coloma como Tekla, Gustaf y Adolf, respectivamente. El primero en entrar en escena es Coloma, pausado, poseído por sus demonios internos y manteniendo el equilibrio en energía con su compañero, Vera. El actor entiende a Adolf y se crece en los arrebatos que mantiene con los otros actores en escena. Equilibra la balanza con la fuerza que desprenden tanto García-Posada como Vera, lo que permite que el espectador no se vea abrumado con tanta pasión en escena. Por su parte, Vera brilla en sus escenas, con una naturaleza pícara y pisando fuerte el escenario. Una personalidad arrolladora, que hace que su Gustaf sea adorado y odiado al mismo tiempo, pero dejando claro que su interpretación es impecable. Causa gran impacto entre el público y se convierte en el eje central cómico, sin dejar apartada su esencia maquiavélica.

Después, García-Posada trae una Tekla liberadora, envuelve con su energía toda la sala y seduce a cada uno de los asistentes del teatro. Realiza una labor interpretativa excelente, otorgando una actuación con gran fuerza escénica, carácter y una identidad única. Se mimetiza con su personaje en todo momento, su expresividad no verbal es cautivadora y subraya la vehemencia con la que exterioriza sus diálogos. Sabe llevar al espectador a los claroscuros que envuelve su universo, combinando ese humor irónico que la rodea con el dramatismo interno de una identidad compleja. Seductora y seducida, dominante y sumisa, alegre pero insatisfecha… García-Posada transmite en todo momento las dos caras de la moneda, otorgando una de las mejores interpretaciones de la obra. Es innegable la buena sintonía y química que baila entre los tres actores, que entre todos consiguen aportar y elevar más el personaje del otro. Un combo radiante.

Acreedores
Foto de Calibán Teatro

Co-working

El montaje de Acreedores de Calibán Teatro se nutre de un escenario muy actual como es una sala de trabajo de co-working. La puesta en escena recrea lo que sería una sala de trabajo sencilla de un hotel. Sin embargo, no hay ningún elemento decorativo sin importancia, todos tienen una razón para estar sobre el escenario, ya sea de forma expresiva o utilitaria. El detalle audiovisual durante la obra, da un acabado a la escena atractivo y enfoca la atención del espectador a su significado. El espacio cobra vida en el juego de pesquisas de sus personajes, en los que la coreografía realizada es de gran importancia. Los movimientos en escenas están muy bien planteados y se ve un gran trabajo por parte del equipo encabezado por Andrés Rus.

La iluminación se mantiene en un estado lumínico durante la mayor parte de la obra, aunque en ocasiones, realiza sutilmente algunos ligeros movimientos para aportar mayor dramatismo al texto. Sí es cierto que cobra gran importancia en el frenesí del conflicto, en el que la pasión desbordada del texto extrapola el escenario y se mete de lleno en las entrañas del espectador. En ese momento, las luces realizan su cometido y se convierten en esenciales. Por último, el cuidado de la estética, tanto de los personajes como del entorno, hay un buen significado detrás y permite leer las personalidades que luchan entre ellas durante la acción, acompañados de efectos sonoros que permiten al espectador situarse en el espacio. Una propuesta trabajada, sin grandes artificios que le concede la fácil adaptación de esta pieza de cámara.

Foto de Calibán Teatro

Conclusión

Acreedores recupera las palabras de Johan August Strindberg en una adaptación actual. Es una obra teatral que habla de la propia naturaleza humana y lo que compone la locura del amor propio y la desconfianza en uno mismo. Va más allá de lo que, a primera vista, podría ser una obra de lucha de sexos, sino de la personalidad de las relaciones interpersonales. Un reparto excelente en el que brilla la química y buena sintonía entre Elda García-Posada, José Emilio Vera y Chema Coloma. Tres actores que realizan una labor sobresaliente, con gran naturalidad. El montaje es muy funcional, crea una buena puesta en escena y sus elementos tienen todos una utilidad expresiva detrás. Una buena realización técnica, muy efectiva. Una lucha psicológica que encandila al espectador.

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