Después de más de un año en el off-Broadway (Nueva York), pasando por Los Angeles y Londres. Ha llegado a Madrid Afterglow. Escrita por S. Asher Gelman y dirigida por Pedro Casas, esta obra nos habla del trío amoroso que viven Alex (Christian Escuredo), Josh (Andrés Acevedo) y Darius (Jorge Vidal) en dos apartamentos de Nueva York. Esta pieza se estrenó el 5 de marzo en Nave 73 y estará hasta el próximo 30 de abril, eso sí, no te molestes en conseguir entrada, porque Afterglow colgó ya el cartel de “entradas agotadas” para todas sus funciones hace varios días, al igual que hicieron sus compañeros en EE.UU., tras su estreno. Ahora bien, ¿está el público madrileño preparado para una obra tan explícita?



Afterglow

Crítica de ‘Afterglow’

Ficha Técnica

Título: Afterglow
Título original: Afterglow

Reparto:
Andrés Acevedo (Josh)
Christian Escuredo (Alex)
Jorge Vidal (Darius)

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Pedro Casas
Versión y traducción: Carlos Martín y Diego Rebollo
Autor y dirección original: S. Asher Gelman
Escenografía: Bengoa Vázquez
Ayudante de escenografía:
Isi Ponce
Iluminación: Lola Barroso
Vestuario: Jaime Moreno
Espacio sonoro: Marcos Cantador
Ayudantes de producción: Verónica Severino, Olga L. Hidalgo y Trinidad Quevedo
Prensa: Daniel Mejías Comunicación
Producción: Carlos Martín y Diego Rebollo

Tráiler de ‘Afterglow’

Sinopsis de ‘Afterglow’

Afterglow narra la historia de Josh y Alex, un matrimonio con una relación estable y abierta que una noche invitan a Darius a compartir su cama. A partir de ahí, los tres hombres desarrollan una historia a tres en la que el espectador se convierte en un voyeur que entrará en sus intimidades. Una historia en la que se desnudan tanto cuerpos como sentimientos, a la vez que se cuestionan los modelos de pareja.

La obra de S. Asher Gelman es uno de los mayores éxitos del Off-Broadway de Nueva York, donde se convirtió en el espectáculo de mayor duración de la historia del Davenport Theatre, con producciones internacionales como la del West End de Londres y, próximamente, en Los Ángeles. (NAVE 73).



Afterglow
Foto de Olga L. Hidalgo

El tercero en discordia

Afterglow habla de un pareja de adultos (Alex y Josh) con una relación asentada, a punto de ser padres y con una vida económicamente estable. Una pareja que disfruta del sexo con otras personas, donde todo está permitido. Todo, menos enamorarse. Un chico joven (Darius), con una situación más precaria que ellos, aparece de repente en sus vidas y lo que empezó siendo algo esporádico, pasa a ser algo más. Y es que Darius ha llegado para quedarse. 

Un desnudo integral

En esta obra el sexo es importante, el antes, el después y el con quién. Afterglow es la mirada de satisfacción en el rostro de una persona y su estado emocional después de lograr un orgasmo provocado por un sexo increíble. Y es que, en esta obra el sexo es pura pasión, aquí se desnudan tanto ellos como sus sentimientos; y eso parece que es lo que ha enganchado a los espectadores, el desnudo físico y el emocional. El público al que va dirigido esta obra puede sentirse muy identificado y es que no podemos negar que es una obra que llama la atención, no solo por el texto que es muy interesante, sino también por la personalidad tan diferente que tienen los tres personajes entre si. 

Gonza Gallego
Foto de Gonza Gallego

Josh es cariñoso y necesita atención, interpretado por Andrés Acevedo, que tiene un recorrido interesante durante la obra e intenta resolver distintas crisis emocionales. Alex, por el contrario, tiene un trabajo estresante y no tiene tiempo para gestos cariñosos, Christian Escuredo da vida a este personaje que nos regala probablemente una de las mejores escenas de la obra discutiendo con su pareja. Y por último, Darius, un personaje nervioso, que mete la pata y que se estresa con facilidad. Jorge Vidal, a diferencia de sus compañeros, interpreta de una forma más exaltada y entusiasta, en ocasiones en discordia con el resto.   

Una jaula de emociones

Pedro Casas propone una puesta en escena sencilla con una sola habitación, una sola cama y una ducha de estilo japonés que nos deja entrever, a modo Gran Hermano, la intimidad de estos tres personajes. Una estructura escenográfica a modo de jaula, que nos muestra a unos personajes esclavos de sus propias decisiones. Cuando se encuentran dentro del apartamento todo ocurre de forma natural, pero fuera de la jaula el tiempo transcurre de forma distinta. La iluminación juega con tonos cálidos y fríos de forma simultánea, con focos naranjas, azules y, obviamente, rosas. Haciendo un guiño al fotógrafo de la obra Gonza Gallego, que ha hecho un trabajo excelente retratando a los personajes para el cartel. 

Afterglow
Foto de Gonza Gallego

Conclusión

Esta obra visibiliza el día a día de las parejas actuales, donde la monogamia es cosa del pasado y el poliamor está a la orden del día. Pero aun así somos la generación del cambio y aunque, queremos normalizar la poligamia, nos hemos criado en una sociedad ortodoxa y con valores conservadores, y nuestra lucha interna hace que las cosas no salgan siempre del modo que deseamos. 

Afterglow es el claro ejemplo de lo importante que es una buena adaptación, no basta con una traducción literal. En el cine estamos acostumbrados a ver a gente en Nueva York y con nombres estadounidenses, pero en cuanto alguien, en una obra de teatro en Madrid, dice que es de Portland o de Nueva Jersey, nos chirrían los oídos. Y es que la obra cuenta con un par de chascarrillos castizos que, al ser mezclados con un texto donde los personajes no son españoles, resulta un tanto extraño. Pero Afterglow es una obra muy inteligente y ha sabido llegar al público de una forma muy astuta ofreciéndonos lo que queremos ver.  

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CINEMAGAVIA
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Tiene dos pasiones, la fotografía y el teatro. Licenciado en Interpretación, especializado en musical, por la Escuela de Arte Dramático de Murcia; y diseñador gráfico y fotógrafo con cursos de Artes gráficas en la Central Saint Martins College of Art and Design of London. Nacido en Alicante pero 11 años viviendo en la capital inglesa donde estrena su primera obra como dramaturgo. Mochilero empedernido con más de 45 países visitados a su espalda. Actualmente viviendo en Madrid, donde compagina la fotografía con el teatro. 

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