La obra original de David Barreiro se ha convertido en todo un éxito a lo largo de los años, desde 2015 cuando debutó en el Teatro Lara. Esta vez es Darío Frías quién dirige esta versión de Afterwork. La obra se sumerge en una comedia hilarante, que pone en el foco los sueños, la clase trabajadora y la masculinidad prototípica. Está protagonizada por Igor Estévez, Javier Cánovas y Manuel Jiménez. Se puede disfrutar los sábados a las 22:30 horas hasta el 27 de noviembre en los Teatros Luchana.



Afterwork

Crítica de 'Afterwork'

Ficha Técnica

Título: Afterwork
Título original: Afterwork

Reparto:
Igor Estévez
Javier Cánovas
Manuel Jiménez

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Darío Frías
Dramaturgia: David Barreiro
Técnico de luces y sonido: Ricardo Várez
Producción: Colifata Producciones

Tráiler de 'Afterwork'

Sinopsis de 'Afterwork'

Fredo, Rober y Dani, empleados de una multinacional, se reúnen cada tarde en Afterwork. Este bar de moda es al que acuden oficinistas de la zona financiera con sus trajes elegantes y sus afiladas lenguas.

Entre cerveza y cerveza, Fredo y Dani le cuentan a Rober un proyecto vital, una idea que cambiará sus vidas y la de muchos de los que los rodean. Es la opción de salir de los grises despachos en los que se agostan.

Pero esta noche algo es diferente. Esta noche todo puede cambiar para siempre en sus vidas. Y ponerles en un sitio mucho mejor o mucho peor. Todo depende de ellos. (TEATROS LUCHANA). 



Afterwork
Foto de Colifata Producciones

Los sueños entre cervezas

La comedia es uno de los mejores vehículos para mostrar partes de la realidad que no son tan simpáticas como otras. Por tanto, en Afterwork se encuentra esas dosis de crítica humorística, con un texto que escenifica a la perfección esa idiosincrasia del trabajador medio español, cumpliendo siempre con la premisa del género de la comedia, que es exagerar aquellos atributos que mayor hilaridad pueden provocar. De esta manera, la dramaturgia goza de momentazos, en los que deja salir esa picardía muy natural y que no deja de ser un espejo esperpéntico de situaciones que se han podido vivir o de las que se ha sido testigo. Poco a poco, cada uno de los personajes van ganándose el cariño del público, a pesar de una imagen de la masculinidad que en un primer momento podría provocar reticencias.

Por esa razón, esta obra es una grata sorpresa, utiliza la primera impresión para estrujarla y ofrecer un ejercicio rocambolesco, pero verosímil. En ningún momento se percibe la sensación de buscar el oportunismo fácil, sino que va navegando en una estructura agradable y accesible para todo tipo de públicos. No obstante, hay que admitir que la primera parte de la pieza teatral goza de mayor movimiento y obtiene un resultado más fresco y limpio. Mientras, la segunda parte se mantiene en un buen nivel, pero no presenta tanto dinamismo en su contenido como la otra mitad. Prueba de ello, es que el primer monólogo funciona absolutamente, en contraste con el segundo que despierta alguna sonrisa cómplice, pero no llega al nivel de carcajadas que se produce en la primera parte. Aun así, el resultado global es satisfactorio.

Teatros Luchana
Foto de Colifata Producciones

Jefes, curritos y viceversa

Una de las razones por las que merece la pena disfrutar de Afterwork es por el trabajo de sus actores, los cuales saben ejecutar el texto y lo exprimen al máximo. En primer lugar, Manuel Jiménez mantiene en todo momento la energía de su personaje, presentando diferentes matices, pero siempre en consonancia con su sello de identidad. Se mueve bien en la comedia y tiene una química con sus compañeros muy bien desarrollada. Por otro lado, Javier Canóvas lleva al extremo la personalidad despistada y naif que presenta en el escenario, lo que logra ser una de las interpretaciones más aplaudidas de la pieza. Gracias a su expresividad perdida y con esos aires de proceso lento, provoca las risas incluso en momentos en los que no se encuentra hablando. Por tanto, su trabajo en el escenario es brillante, siendo uno de los escapes humorísticos que perduran toda la obra.

Para culminar este reparto dinámico, lo cierra Igor Estévez, que ofrece una actuación llena de vitalidad y de energía. A lo largo de la duración de la pieza teatral, realiza un trabajo en el que se encuentra siempre en pleno movimiento. Además, sin duda, lidera varias de las escenas donde se llega a un nivel de humor desternillante. Así, le permite explotar su vertiente más hilarante, de una forma completamente descarnada. También, hay que valorar la naturalidad con la que conecta con los espectadores, mostrando una buena gestión de la ruptura de la cuarta pared y de la voz. En conclusión, el conjunto formado por los tres actores es estupendo, entre ellos se respira una sinergia muy agradable. Con lo cual, se catapulta en transmitir esa vigorosidad sobre el escenario, comprenden totalmente el lenguaje y el estilo de la obra, lo que les permite meterse de lleno en ella.

Teatros Luchana
Foto de Colifata Producciones

Las terrazas y sus secretos

Esas terrazas de bar que tanto juego han dado toda la vida, y más durante la pandemia, se convierten en el principal telón de fondo de Afterwork. La construcción invita a relacionar fácilmente el contexto de la obra con un ambiente reconocible para el espectador, lo que transmite esa cercanía popular que busca la obra. De esta forma, la puesta en escena se sustenta en base a la transmisión de la cotidianidad que se desea dar a sus personajes. Así acentúa el carácter general de la pieza teatral, dándole mayor importancia a la palabra y a la interpretación. Por otra parte, el movimiento por el escenario aporta ese sentimiento activo que necesita una obra de este tipo, presentándose distintos ambientes que dan matices al resultado final. De esta forma, evita estancarse en una sola posición sobre el escenario y el público vive una experiencia plenamente viva.

Sin embargo, el ritmo que se alcanza en los dos primeros tercios de la obra, no se reproduce en la última parte, donde se reduce sutilmente. En consecuencia, la vertiginosidad previo al desenlace no está al mismo nivel que el desarrollo de la obra. Aun así, tampoco pierde su esencia, lo que suple este pequeño receso energético. Por otra parte, la iluminación es uno de los factores que va marcando distintas separaciones espaciales y temporales en la escenografía. Gracias a ello, obtiene una percepción más trabajada, en relación a la propuesta escénica, lo que les permite desarrollar y dramatizar situaciones que siguen alimentando esa imaginario colectivo popular de los bares, y de los sueños. Al final de la obra, el espectador se queda con una sensación de buen rollo y haber disfrutado de una comedia en su punto. Por tanto, se puede decir sin problema que cumple íntegramente su intención.

Afterwork
Foto de Colifata Producciones

Conclusión

Afterwork es una comedia en la que se disfruta al máximo de ese retrato humorístico de la idiosincrasia trabajadora española, en especial, en el mundo empresarial. El guion goza de grandes momentos, donde se suceden multitud de carcajadas en el público. Asimismo, cuenta con un reparto donde la unión hace la fuerza y logra unos resultados muy naturales, dinámicos y en sintonía con la identidad de la obra. La puesta en escena subraya el carácter cercano de la propuesta, con un ritmo en constante actividad, sobre todo, en las dos primeras partes. Una noche entre colegas donde la locura, los sueños y la mísera realidad se unen en una comedia con momentos totalmente desternillantes.

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