Aisha no puede volar, película dirigida por Morad Mostafa, tuvo su estreno mundial en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2025 y continuó posteriormente su recorrido internacional con su participación en la Mostra de València, donde fue reconocida con la Palmera de Oro. Desde una puesta en escena de gran intensidad y una aproximación profundamente humana, Aisha no puede volar propone una reflexión sobre la pertenencia, la exclusión y la fragilidad de quienes viven en los márgenes.
Más allá de su dimensión social, la obra se articula como un retrato de la soledad, la resistencia y la búsqueda de dignidad en entornos marcados por la incertidumbre. La historia dialoga, además, con una realidad de plena actualidad: el conflicto en Sudán, el desplazamiento forzado de millones de personas y la situación de las comunidades sudanesas en Egipto. Estreno el 24 de abril de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Aisha no puede volar'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Aisha no puede volar
Título original: Eayshat lam taeud qadiratan ealaa altayaran / Aisha Can't Fly Away
Reparto:
Buliana Simona
Ziad Zaza
Emad Ghoniem
Mamdouh Saleh (Aisha)
Año: 2025
Duración: 131 min.
País: Egipto
Director: Morad Mostafa
Guion: Morad Mostafa
Fotografía: Mostafa El Kashef
Música: Amin Bouhafa
Género: Drama. Terror
Distribuidor: Con Un Pack
Tráiler de 'Aisha no puede volar'
Sinopsis
Aisha es una cuidadora sudanesa de 26 años que vive en un barrio en el corazón de El Cairo, donde es testigo de la tensión entre sus compatriotas migrantes africanos y las bandas locales. (Con Un Pack)
Dónde se puede ver la película en streaming
Una vida cercada
Aisha no puede volar sitúa a su protagonista en un espacio donde cada salida parece falsa. La película quiere mostrar cómo una persona puede quedar encerrada no por una sola tragedia, sino por la suma constante de pequeñas violencias, el miedo como rutina, la humillación como paisaje diario, la imposibilidad de proyectar futuro, y eso está bien planteado.
El problema es que la narración se vuelve demasiado densa y poco orgánica, la acumulación de conflictos acaba pareciendo un catálogo de desgracias más que una experiencia vivida, en vez de profundizar en una herida concreta, la película añade otra, y otra, y otra.
Construir atmósfera
Morad Mostafa demuestra mirada y sensibilidad para captar espacios hostiles. El Cairo aparece como una ciudad vibrante en superficie y profundamente opresiva para quienes viven en sus márgenes. Hay decisión estética, calles tensas, interiores sofocantes, sensación constante de amenaza, también se aprecia la voluntad de mezclar realismo social con elementos cercanos al terror psicológico, sueños, presencias inquietantes, una percepción deformada de la realidad.
La idea tiene interés pero la ejecución no siempre encuentra equilibrio. El componente simbólico a veces entra con cierta rigidez, como si la película subrayara demasiado lo que ya estaba claro y el tono termina oscilando entre denuncia y pesadilla sin fusionarse del todo, no le falta ambición, le falta precisión.
Un mundo que aprieta demasiado
Buliana Simona sostiene gran parte del filme desde la contención. Su cansancio, su alerta permanente, esa forma de ocupar el espacio como alguien que sabe que nunca está del todo segura, funciona muy bien. Su actuación sin gestos grandilocuentes, beneficia al personaje.
Los secundarios representan distintos modos de presión. El afecto ambiguo, la explotación, la violencia oportunista, la indiferencia social, cumplen su función dramática, aunque varios personajes quedan más como símbolos que como personas de carne y hueso. Aquí reside uno de los problemas centrales de Aisha no puede volar, muchos elementos sirven al discurso, y poco al matiz humano.
Tensión visual sostenida
Está bien trabajada en lo visual, la cámara acompaña con cierta cercanía incómoda, los encuadres refuerzan el encierro y la vulnerabilidad, y el diseño sonoro ayuda a crear una amenaza constante. Se nota una intención clara de sumergir al espectador en un estado de ansiedad, sin embargo el ritmo se resiente. Hay pasajes donde la insistencia atmosférica sustituye al avance dramático. Aisha no puede volar permanece mucho tiempo en la misma nota emocional.
Conclusión de 'Aisha no puede volar'
Aisha no puede volar aborda temas transcendentales como la inmigración, explotación, racismo, vulnerabilidad femenina, y la violencia estructural. Todo ello lo hace desde una perspectiva poco vista y original, lo cual ya tiene valor, pero una película no mejora automáticamente por la importancia de lo que denuncia.
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