Alumbramiento (2002) es un cortometraje de Víctor Erice, dentro de la antología fílmica Ten Minutes Older. Un clásico que, desde un paisaje costumbrista asturiano, reflexiona sobre la lucha del ser humano contra el paso del tiempo.



Alumbramiento cortometraje

Crítica de 'Alumbramiento'

Ficha Técnica

Título: Alumbramiento
Título original: Alumbramiento

Reparto:
Ana Sofía Liaño (Joven madre)
Pelayo Suárez (Recién nacido)
Celia Poo (Comadrona)
José Antonio Amieva (Padre indiano)
Fernando García Toriello (Patriarca)

Año: 2002
Duración: 11 min.
País: España
Director: Víctor Erice
Guion: Víctor Erice
Fotografía: Ángel Luis Fernández
Música:
Género: Cortometraje. Drama
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Sinopsis

Alumbramiento, rodado en blanco y negro, nos presenta los primeros diez minutos de vida de un ser que va a quedar marcado por el momento y las circunstancias en las que nace: el 28 de junio de 1940 en el País Vasco, durante la II Guerra Mundial. Después del parto, fundida con los sonidos del campo, una nana trata de consolar el llanto del recién nacido. Cortometraje incluido en el film colectivo Ten Minutes Older: The Trumpet.

Dónde se puede ver el cortometraje Alumbramiento



Entre la vida y la muerte

El tiempo, un concepto un tanto ambiguo porque según para qué o para quién es rápido o lento aún siendo una medida precisa, es ese intermedio entre la vida y la muerte. Esencialmente de esto nos habla Alumbramiento (2002) a un ritmo marcado por las agujas del reloj en diez minutos.

Las imágenes en blanco y negro evocan nostalgia, naturalidad y precisamente nos llevan al nacimiento, al origen, al germen de la vida. Un bebé acaba de nacer y dormido yace en su cuna ajeno a todo lo demás. Mientras, una mujer –la madre- descansa de la misma manera. Se alternan los planos de madre e hijo con una pausa de la Virgen rodeada de velas. Comienza la simbología y la iconografía.

Además de una referencia a la tradición judeocristiana y al costumbrismo español, se trata de un sutil homenaje a la mujer, responsable de traer al mundo vida. La sangre, cada vez más extendida en la sábana que arropa al niño, también toma su propio plano. La sangre es culpable de la vida y, al mismo tiempo, puede serlo de la muerte.

Ya no vemos al bebé, ahora aparece un niño de unos ocho años aproximadamente. Parece que comienza a tomar consciencia del significado del tiempo, y dibuja sobre su piel un reloj. La sangre del bebé aumenta y el ritmo del reloj del salón cae lento, pero sin cesar. Marca las cuatro menos veinte.

Alumbramiento cortometraje

El ritmo lento sobre un tiempo cruento

La hora en la que un hombre –intuimos el padre- duerme la siesta apaciblemente, un anciano juega a las cartas en la mesa. Los bordados, los muebles, los cuadros, los adornos nos trasladan a la España tradicional, al costumbrismo y al mundo rural, en este caso representado por una panera de indiano asturiano.

Una mujer teje a máquina un babero. La aguja nos sigue marcando el tiempo, también la panadera que amasa con cuidado y paciencia. Otro tiempo, el histórico se convierte literalmente en papel mojado. La Nueva España marca el año 1940, momento del encuentro de Hitler con Franco, etapa convulsa para Europa, a la que le quedaba mucha muerte por ver.

La mujer tiende, el hombre siega. Todo bajo un sonido y un movimiento que sugiere un compás preciso, un ritmo concreto. El hombre mutilado recuerda el horror de la guerra y el plano de su pie nos trae otros pies más jóvenes. Son de una niña, pero su disposición evoca un suicidio, de nuevo una alusión a la muerte. El espantapájaros simboliza el freno a esta, la resistencia.

Las gotas siguen marcando el paso de las horas, que reitera el reloj. Todo el relato se estructura de forma pausada que, paradójicamente, suscita tensión. Vuelve la mitología judeocristiana, la manzana cae y la serpiente la zigzaguea. El pecado original que nos acompaña por nacimiento, pero la muerte acecha representada por el gato negro que se acerca a la cuna.

Alumbramiento cortometraje

Renacer, comienza la vida y, con ella, el camino hacia la muerte

Se acaban las pausas. Todos corren a la habitación. El tiempo parece haber vuelto tras un cese, el reloj avanza más deprisa. El plano que precede al del retorno al protagonismo del bebé, es nuevamente el del periódico que se detiene en el 30 de junio de 1940, fecha de nacimiento del propio Víctor Erice.

Distintas generaciones se reúnen alrededor del bebé. El niño consigue llorar, señal del inicio del sufrimiento y el dolor intrínseco al propio acto de vivir. La mujer que tendía ameniza con una canción popular asturiana, la que bordaba finaliza con un “Luisín”, el niño que pintó su reloj decide borrarlo, el resto continúa con su actividad. El tiempo parece detenerse. La fotografía del periódico ha quedado empapada por completo, igual que empapada de sangre quedará la historia.

Conclusión de Alumbramiento

Alumbramiento es un cortometraje que ya se ha convertido en una referencia cinematográfica. La simbología y el costumbrismo representados desenmascaran el peso de la tradición en nuestra idiosincrasia. Alrededor de todas estas referencias, el tema principal, el paso del tiempo.

Erice consigue plasmar la relación entre la vida y la muerte, el ritmo lento que marcan algunas actividades cotidianas, el dolor que arrastra el trascurso de los años y, pese a ello, la esperanza y las ansias por vivir.

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