En 2016 se estrenó el documental Amanda Knox, un true crime que busca analizar los acontecimientos ocurridos en torno al asesinato de Meredith Kercher, enfocándose en la protagonista que da nombre a la cinta. Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Luego, estuvo dirigida por Rod Blackhurst y Brian McGinn, con un guion escrito por el propio McGinn y Matthew Hamachek. Se estrenó mundialmente el 30 de septiembre de 2016 en Netflix.



Amanda Knox

Crítica de ‘Amanda Knox’

Ficha Técnica

Título: Amanda Knox
Título original: Amanda Knox

Año: 2016
Duración: 92 min
País: Estados Unidos
Dirección: Rod Blackhurst y Brian McGinn
Guion: Brian McGinn y Matthew Hamachek
Fotografía: Rod Blackhurst
Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans
Género: Documental
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Amanda Knox’

Sinopsis de ‘Amanda Knox’

Amanda Knox fue acusada de homicidio y absuelta en dos ocasiones. Este revelador documental cede la palabra a Amanda Knox y a quienes intervinieron en su caso. (NETFLIX).

Premios

  • Premios Emmy: dos nominaciones a mejor documental y mejor guion de programación de no ficción. 2017
  • American Cinema Editor: nominación al Eddie a mejor edición de documental. 2017
  • Critics’ Choice Documentary Awards: dos nominaciones a mejor dirección de televisión y a mejor documental de televisión. 2016

Donde se puede ver el documental



Amanda Knox
Foto de Netflix

Presunta inocente

Rod Blackhurst y Brian McGinn volvieron a traer en 2016 con Amanda Knox el famoso caso del asesinato de Meredith Kercher. El oscuro acontecimiento ocurrió en 2007, dejando correr ríos de tinta en torno a la figura de la joven que da nombre al documental. A través de un guion de Matthew Hamachek y el propio McGinn se expone el caso desde que ocurriese el asesinato hasta los cuatro juicios que hubo en torno al homicidio. Sin embargo, la potencia narrativa se centra en tener a la propia Knox, contando cómo se produjo su relación con Raffaele Sollecito, el otro sospechoso, y la manera en la que sus vidas cambiaron cuando la investigación apuntaba hacia sus nombres. Sin duda, la intención es exponer cómo el caso se fue expandiendo hasta crear un misterio que, todavía a día de hoy, no está resuelto.

De esta forma, la perspectiva no se guía únicamente por clasificar los distintos datos y piezas que se alargaron en el tiempo durante más de dos años, sino el juicio mediático que se creó alrededor. Además, de los grandes errores en la investigación producidos por la policía italiana. No obstante, se puede percibir cierta intención de ‘blanqueamiento’ de la imagen de la propia Knox, más que mantenerse en una intención de enseñar las dos caras de la moneda. Aun así, es innegable que teje perfectamente una telaraña de incógnitas y pone ante el público el dilema de la libertad de expresión, el derecho a la información y el sensacionalismo. Gracias a la diversidad de enfoques, que confluyen en la imagen de la protagonista, obtiene un retrato distinto de lo que se había hecho hasta entonces.

Fofo de Netflix

Presunta culpable

El gran atractivo de Amanda Knox es contar con la propia protagonista y así es. Lejos de encontrarse ante una exposición más sutil, Knox habla ante la cámara, marcando desde el principio la intención de expresar su verdad. Asimismo, la forma en la que lo hace frente a la cámara le permite dejar claro que no quiere convencer a nadie, sino únicamente ser escuchada. Tal vez, la humanidad de la representación de una mujer tildada de “demonio” en el pasado es lo que da cierta intriga. A ello se suma el efecto emotivo de poder conocer el entorno y el sufrimiento de su parte más personal. Pese a ello, se echa en falta que hubiera habido una participación cercana al entorno de Meredith Kercher, para que no se intensifique toda la luminosidad en torno a ella.

Por otra parte, es interesante ver las aportaciones tanto del periodista que cubrió gran parte de la historia como corresponsal por Reino Unido, como el jefe de policía encargado del caso desde el principio. Ambos se convierten en el dibujo de dos puntos muy distintos, que se unen para la reflexión de cómo se fraguó tanto a nivel público como interno en el que las presiones tanto de titulares como de culpables marcaban el ritmo de la resolución del caso. Además, los dos defienden sus posturas, aunque la audiencia pueda no estar nada de acuerdo con ellos, lo que catapulta la interactividad del espectador. Por último, la participación de Raffaele Sollecito es imprescindible, pero no consigue impactar de la misma forma que Knox o el resto de participantes. Por lo tanto, se queda en un plano menos inmersivo.

Foto de Netflix

Ángel o demonio

La realización del documental Amanda Knox se divide en tres partes muy marcadas. En primer lugar, se establece una fábula excesivamente edulcorada en sus primeras secuencias. De este modo, el espectador puede llegar a no comprender el exceso de resplandor, sobre todo, porque se está abordando un asesinato. Por suerte, a partir de esta introducción, tal vez, inoportuna, se desarrolla una ambientación más acorde a la temática y la seriedad que necesita. Incluso, es donde se empieza a desarrollar la intriga y el suspense, evocando al enganche y el atractivo para el espectador. Sin embargo, el montaje vuelve a menguar en su última parte al pecar de volver a esa positividad, aunque cabe decir que, por lo menos, lo equilibra en gran parte al no dar por sentada ninguna opción y posibilidad.

Por otro lado, la dirección de fotografía vuelve a ser otro de los grandes atributos de los true crime de Netflix. Además, saben intercalarlos con un material de archivo potente y contundente. Mientras que hay momentos en los que goza de una independencia visual gratificante, hay otros que siguen un esquema ya conocido y que se quedan en una perspectiva muy académica. Por lo cual, se echa en falta mayor sello propio. Después, la banda sonora se convierte en un aliado de la acción, pero hay ciertos momentos en los que se podría malinterpretar algo de comicidad en su intención musical. Aun así, en el conjunto funciona favorablemente. En conclusión, hay una disposición profesionalizada, con dinamismo, acción y que sabe mantener un efecto cautivador en la audiencia. Por lo que, cae rendida y con una reflexión en constante conexión con lo que se muestra.

Amanda Knox
Foto de Netflix

Conclusión

Amanda Knox es un true crime a la altura del género con una exposición interesante e intrigante. Luego, los participantes de este documental ofrecen una mirada innovadora, además de poner sobre la mesa distintos enfoques y perspectivas para poder analizar el impacto del asesinato de Meredith Kercher tanto a nivel público como interno. A nivel técnico, hay una disposición muy cuidada visualmente, aunque se echa en falta mayor originalidad en algunas partes. El camino hacia el dilema de la verdad que todavía envuelve un misterio no resuelto, pero con intenciones de limpiar ciertas impresiones anteriores.

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