Antonio Romero, nacido en Lucena, Córdoba, es un actor de cine, televisión y teatro. Su formación le ha llevado a trabajar con Will Keen, Alfredo Sanzol, Helena Pimenta o Fernando Sansegundo. Su aprendizaje en cine y televisión ha estado a cargo de grandes profesionales como Mariano Barroso, Miguel Rellán o Roberto Santiago, entre otros. Algunos de sus trabajos más conocidos por el gran público han sido sus participaciones en series como «La casa de papel», «Amar es para siempre» o en la gran pantalla con «La trinchera infinita». Actualmente, se encuentra protagonizando «Un peral entra por la ventana» en el Teatro NueveNorte.

Cinemagavia ha tenido la oportunidad de entrevistarle para hacer un análisis de su personaje en la obra de Teatro NueveNorte. Además, hace un recorrido por su carrera artística y nos desvela algunos detalles de sus trabajos más recientes. Nos confiesa cómo fue trabajar en el fenómeno de masas que es «La casa de papel», junto a Najwa Nimri. Por último, nos cuenta cuáles son sus próximos proyectos.

Entrevista a Antonio Romero

Antonio Romero
Foto de Let’s Work Together

Diego Da Costa/Cinemagavia: Con Un peral entra en la ventana interpretas un personaje muy particular, ¿cómo describirías a Héctor? ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de él? 

Antonio Romero: Héctor se encuentra en un momento crucial en su vida, ya que se encuentra viviendo en una casa que le está ahogando, un microcosmos en cuyo centro se encuentra su madre. Y no consigue de ninguna de las maneras tomar impulso hacia otro lugar, hacia una nueva vida que no acaba de comenzar. Esta tensión le genera mucho dolor, cegándolo incluso ante sus problemas conyugales con Julia. Pero, y aquí llegan las buenas noticias, también genera mucha comedia. En realidad, la obra es el periplo de Héctor en su viaje hacia la emancipación.

D.D./CG: La obra reflexiona, en tu personaje sobre todo, de esa crisis existencial que a veces sufre el ser humano, ¿es difícil encontrar tu hueco en este mundo? 

A.R.: Yo creo que como en todo, es cuestión de ensayo y error. A lo largo de su vida vemos que Héctor busca su hueco, un lugar en el que encajar: monta una cooperativa agrícola, colabora con una ONG, se compromete con un modo de vida sostenible con el planeta. Pero parece que nada le satisface. Quizá, como él proclama al final de la función, “haya que comenzar por el principio”.

Foto de Teatro NueveNorte

Los límites de la comedia

D.D./CG: La comedia es un buen medio para hablar de temas serios, pero en los últimos tiempos se ha debatido mucho sobre dónde están los límites del humor, ¿hay límites? Y si los hubiera, ¿cuáles son? 

A.R.: Lo que no creo que deba haber es censura. Todo creador tiene derecho a expresarse en libertad, estemos o no estemos de acuerdo con el contenido, nos haga más o menos gracia. Ahora bien, por supuesto que hay xenofobia, machismo u homofobia en el humor. Y es nuestro cometido como sociedad señalar y poner en evidencia este tipo de manifestaciones, que nos parezca inasumible asistir a este tipo de representaciones. Usando una metáfora, más que matar al pez en la pecera, se trata de sacarle el agua para que no pueda seguir respirando.

D.D./CG: Vuelves a trabajar con María Segalerva, Maya Reyes… ¿Sois ya una familia teatral consolidada? 

A.R.: Hombre, y que dure mucho tiempo. Lo que yo he tenido con Marcos ha sido un flechazo, desde el primer momento en que leímos juntos su anterior obra, «Off». Me resulta difícil encontrar un autor vivo que reúna tanto talento para escribir comedia, con unos diálogos articulados desde el ingenio y la sonoridad, unos personajes rebosantes de vida (y de miedos), y sobre todo, con unas obras que tienen algo que contar. Y tanto él como María Segalerva han sabido compactar un equipo lleno de fe en lo que estamos haciendo.

Antonio Romero
Foto de Netflix

Antonio Romero y «La casa de papel»

D.D./CG: Tu carrera también se extiende al mundo del cine y de la televisión, ¿es más complicado mantenerse en teatro o en televisión y cine? 

A.R.: Yo soy un hombre de teatro, es lo que me apasiona y lo que me ha pagado el alquiler durante todos estos años. Ser actor es un modo de vida, lo que significa muchos sacrificios, alguna renuncias y una continua incertidumbre. Al adentrarme en el mundo audiovisual, mis posibilidades para ganarme la vida como actor se han multiplicado, y eso es una alegría considerable en una profesión tan jodida a veces.

D.D./CG: Uno de tus últimos trabajos ha sido en «La casa de papel» como Antoñanzas, ¿cómo es formar parte de una de las series españolas con más éxito internacionalmente? 

A.R.: Pues es una verdadera pasada. Un regalo. Una oportunidad inigualable. Creo que todavía no soy del todo consciente del hecho de participar en una serie como «La casa de papel», que más que una serie, es un fenómeno mundial. Y yo estoy encantado con Antoñanzas, este personaje es un auténtico bombón. No sé, si me lo preguntas dentro de unos años te podré responder mejor, ahora estoy inmerso en plena burbuja.

D.D./CG: En tu papel en «La casa de papel» trabajas codo con codo con Najwa Nimri, ¿cómo ha sido trabajar con ella? 

A.R.: Buah, Najwa. Es un ser totalmente fascinante, lleno de talento y de carisma. Y una compañera muy generosa. Yo le estoy y le estaré eternamente agradecido por muchas cosas. Y, sobre todo, es muy divertido trabajar con ella.

Foto de Movistar+ & eOne Films Spain

Las plataformas invaden las series

D.D./CG: También estarás en la segunda temporada de «La peste», ¿qué nos puedes contar de tu participación? 

A.R.: Pues que está apunto de estrenarse en Movistar + el 15 de Noviembre, y que no puedo tener más ganas. Todo lo que rodea a «La Peste» es de una calidad artística que podría entrar en el Museo del Prado: vestuario, fotografía, iluminación… Y detrás de todo, la mano maestra de Alberto Rodríguez, dirigiéndolo todo. «La Peste» va a dar mucho que hablar.

D.D./CG: ¿Las plataformas son los nuevos canales de televisión? ¿Va a dejar de existir la televisión tal y como la conocemos? 

A.R.: No creo que la tele en abierto vaya a desaparecer, ni mucho menos. Lo que sí es que se va a tener que adaptar a nuevos hábitos de consumo y a una nueva forma de entender la televisión. Estamos en una verdadera efervescencia de nuevas plataformas y nueva producciones, algo que está inyectando mucho talento en el medio. Y mucho trabajo para todos.

D.D./CG: Estrenaste este 31 de octubre «La trinchera infinita», una de las grandes triunfadoras del Festival de San Sebastián, ¿cómo viviste este proyecto? ¿Esperabais este éxito? 

A.R.: De «La trinchera infinita» puedo decir que lo veía venir. Va a ser una de las películas del año, si no lo es ya. Cuando todo un equipo está volcado en transmitir una historia, y además tiene talento para hacerlo, eso es imbatible. Además de que es una película necesaria. Para mi ha sido otro regalo.

Antonio Romero
Foto de Teatro NueveNorte

El futuro profesional de Antonio Romero

D.D./CG: En tu formación has trabajado con nombres como Mariano Barroso, Will Keen, Fernando Sansegundo, Helena Pimenta o Ángela Muro, una formación muy amplia, ¿por qué no se suele hablar de esta faceta del actor más académica? 

A.R.: Es cierto que no se habla demasiado, no. Quizá porque sea la parte menos glamurosa de nuestro oficio. La formación, la continua formación y la investigación en el actor es fundamental. Estudiar en Escuelas de Arte Dramático, entrenar con profesionales cualificados. El llevar la pasión de nuestro oficio al día a día es clave. De hecho es diferenciadora. Como decía el anuncio, la potencia sin control no sirve de nada.

D.D./CG: ¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

A.R.: Pues seguir con «Un peral entra por la ventana», que ya solo el poder hacerla es una gozada. Y estoy preparando una nueva obra con mi compañía Los Feos Teatro de Granada que tiene muy, muy buena pinta. Y algunos proyectos audiovisuales para 2020 de los que todavía no puedo contar nada.

Puedes leer la crítica de Un peral entra en la ventana, obra teatral protagonizada por Antonio Romero, pulsando aquí.

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