Tras varios proyectos donde ya se pudo ver su calidad como profesional, Jaione Camborda se estrena en la industria del cine con Arima. Esta historia críptica ha estado presente en varios festivales alrededor del mundo. Fue la ganadora del Premio ANIMAFICX del Festival Internacional de Cine de Gijón. También se llevó el premio a mejor dirección en las Nuevas Olas en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Por otro lado, estuvo nominada a mejor dirección novel en los Festivales Internacionales de Cine de São Paulo y Vilna.  Estuvo en la Sección de Directoras Españolas de la III Edición del Festival de Cine por MujeresSu estreno en cines comerciales fue el 7 de febrero de 2020.



Arima

Crítica de ‘Arima’

Ficha Técnica

Título: Arima
Título original: Arima

Reparto:
Melania Cruz (Julia)
Tito Asorey (David)
Rosa Puga Davila (Elena)
Nagore Arias (Olivia)
Iria Parada (Nadia)

Año: 2019
Duración: 77 min
País: España
Dirección: Jaione Camborda
Guion: Jaione Camborda
Fotografía: Alberto Branco
Género: Drama
Distribución: Esnatu Zinema

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Arima’

Sinopsis de ‘Arima’

Arima es la historia de cuatro mujeres y una niña que se ve alterada por la llegada inesperada de dos forasteros. Uno de ellos huye del otro, escondiéndose por el pueblo como un ser huidizo, fantasmagórico y de dudosa existencia. El otro, un hombre herido y con un arma, perturbará de diferentes formas la vida de las mujeres. Todo ello se moverá en la frontera entre lo real y lo imaginado, entre la pesadilla y el sueño, entre el miedo y el deseo, en una historia impregnada de misterio. (FESTIVAL DE CINE POR MUJERES 2020).



Arima
Foto de Esnatu Zinema

Nada pasa, todo ocurre

Entrar dentro del mundo de Arima es sumergirse en una vorágine de estímulos y emociones. El espectador se encuentra ante una historia nada convencional, que explora el misterio y las sensaciones. Por lo cual, esa atmósfera espiritual se impregna de principio a fin, donde lo cotidiano y lo rural se mezcla con lo fantástico y lo incomprensible. Gracias a esas cualidades, Jaione Camborda propone una historia que no tiene una resolución fácil y accesible, por lo que debe fluir sin querer encontrar el motivo en todo momento. Es decir, es más una cinta para sentirla, para escucharla, que para razonarla constantemente. Aun así, tampoco es una sucesión de imágenes inconexas, ya que el esqueleto narrativo de la película está totalmente definido y no provoca confusión en la estructura que presenta.

Por esa razón, es lógico que se comprendan los personajes que irrumpen en la escena, siendo cada una de ellas representantes de un estilo muy distinto. Esa guerra emocional se produce en el momento en el cual agentes externos aparecen en la aparente paz de la aldea. De esta manera, Camborda subraya ese influjo visceral de la naturaleza, para darle vida propia, aunque se mantenga sin movimiento. Al ambientarlo en una zona alejada de las ciudades más cosmopolitas, seduce al espectador con esa corriente de secretismo y sigilo. Es lógico que, una parte del público, pueda sentir que es un puzzle no resuelto. Pero, en cambio para otros, ahí halla su mayor fuerza, el ser totalmente imprevisible. El final tampoco busca ser una resolución fija, sino que cada espectador le otorgue el significado que mejor se plantee.

Jaione Camborda
Foto de Esnatu Zinema

Nadie se salva

El reparto de Arima, mayoritariamente femenino, está espectacular, formando una conexión entre ellas muy especial. En primer lugar, Melania Cruz lo aborda desde una pausa descarnada, apoyándose en matices para experimentar toda esa corriente sensitiva. Desde la primera escena se puede ver lo determinante y pulcra que es en su trabajo, interpretando desde la verdad y una sinceridad asombrosa. Es cierto que hay escenas en las que se queda un poco más en la parte externa, pero pronto entra a ese espacio onírico. Después, Iria Parada es sensual, pero alejada del estereotipo que se pueda extraer de la imagen de seductora. Su carácter fuerte y fulminante, hacen de ella un personaje enigmático. Asimismo, esa oscurantez tan complicada de expresar ante la cámara, la acoge con suavidad y la transmite paulatinamente.

Rosa Puga Davila comienza con una sencillez notoria, que va evolucionando ante un concepto distinto de la maternidad. Esos arranques de mayor fuerza, le permiten salirse de esa ingenuidad en su expresión para ir directa a una tensión muy bien realizada. De igual manera, también es un catalizador de equilibrio energético ante esa intriga constante en el ambiente. También hay que aplaudir la labor de Nagore Arias, que a su corta edad afronta su papel con firmeza. A pesar de ser una niña, sabe entrar en ese ambiente lúgubre, además de protagonizar algunas de las secuencias más estremecedoras por esa mezcla de inocencia y lobreguez. Por último, pero no menos importante, Tito Asorey, que realiza una interpretación excelente, con una fuerza y un talante espectacular. Y, Mabel Rivera que, a pesar de su corta presencia en pantalla, desprende una ternura muy apropiada como contrapeso artístico.

Jaione Camborda
Foto de Esnatu Zinema

La finura del llano

Para catapultar una historia tan reservada como Arima es necesario hacerlo desde una creación visual muy cuidada y única. Y así sucede. Camborda no duda en utilizar la naturaleza como principal aspecto expresivo con el que conducir toda esa energía que se transfiere en la historia. Al haber una ausencia de diálogos predominantes, la cámara ha tenido que saber captar todo ese lenguaje no verbal. Por lo cual, se navega ante una imagen muy singular, que observa detalles como un uso del color nublado, grisáceo, que ejemplifiquen la identidad del relato. De forma análoga, el revestimiento de los exteriores no queda ante el azar, sino que hay esa influencia meteorológica de la lluvia, subrayando lo imponente de la escena. La disposición de la imagen en un ambiente que parece tranquilo, pero que ya de por sí denota tirantez al expandirse en una iluminación más sombría.

El montaje de la película no busca ser dinámico e ir a un ritmo más acelerado, sino que prefiere ir a fuego lento. Por consiguiente, tiene un carácter más contemplativo, que deja al público que pueda entrar dentro y se pueda parar en los pequeños detalles. Con lo cual, no es para un público más ansioso, o que busque picos de acción más elevados. En este film se producen esas catarsis de emoción, pero de una manera más sutil y no tan directa. Al igual que el clímax hacia el final, que no llega de forma ascendente, sino, más bien, es una montaña rusa. Luego, la simbología que se ha utilizado es potente, bebiendo de la propia tradición gallega y de su conexión con la tierra. Esa mitología propia del norte de España es un vehículo estupendo para el acertijo visual que se propone.

Arima
Foto de Esnatu Zinema

Conclusión

Arima es una historia distinta, una vorágine de misterios y enigmas, que se sumerge en un abanico de emociones. De esta forma, Jaione Camborda demuestra su talento en historias más crípticas, que se alejan de una realización más directa. En consecuencia, hay parte del público que le puede resultar excesivamente sensitiva, mientras que otros adorarán esta parte al dejar al espectador que complete con los estímulos que reciba. El reparto está magnífico, con una sinergia espectacular. Lo mismo sucede con la realización del film, que goza de una simbología muy cuidada y un uso artístico de la imagen sugestivo y sombrío. Un rompecabezas emocional, que encuentra su fuerza en el sentir.

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