Tras el éxito de "Mammón" en 2018, Nao Albet y Marcel Borràs vuelven a Madrid con Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach. Esta pareja creativa ha conmocionado al panorama teatral actual, por sus propuestas rompedoras, con una inteligencia artística de alto nivel. Además, esta pieza teatral ha obtenido un gran recibimiento por parte del público, como de la crítica especializada. Gracias a ello, se convierte en una de las propuestas más llamativas del Centro Dramático Nacional. Su estreno fue el pasado 5 de febrero de 2021 en el Teatro María Guerrero, manteniéndose en cartel hasta el 21 de marzo.



Atraco paliza y muerte en Agbanäspach

Crítica de 'Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach'

Ficha Técnica

Título: Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach
Título original: Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach

Reparto:
Nao Albet
Carlos Blanco
Marcel Borràs
Irene Escolar
Alina Furman
Eva Llorach
Francesca Piñón
Vito Sanz

Duración: 120 min. apróx.
Dirección: Nao Albet y Marcel Borrás
Dramaturgia: Nao Albet y Marcel Borràs
Voces en off: Jordi Boixaderas, Rafa Calvo, Eduard Farelo, Camilo García, Maife Gil y Mercé Montalà
Escenografía:
Jose Novoa
Iluminación: CUBE.BZ (María de la Cámara y Gabriel Paré)
Vestuario: Paula Ventura
Cesión de vestuario: Compañía Nacional de Teatro Clásico
Espacio sonoro: Roc Mateu
Vídeo y subtítulos: Oslo Albet
Asesoramiento movimiento: María Cabeza de Vaca y Oriol Pla
Ayudante de dirección: Anabel Labrador
Ayudante de dramaturgia: Juan Miranda
Ayte. de escenografía: Laura Ordás
Ayudante de vestuario: Sandra Espinosa y Rubén Martín
Traductora y coach de ruso: Anastasia Kostyuchek (Instituto Ruso Pushkin de Madrid)
Fotos web y banderola: Kiku Piñol
Fotos espectáculo: Clàudia Serrahima y Luz Soria
Foto cartel: Luz Soria
Tráiler: Bárbara Sánchez Palomero
Diseño de cartel: Equipo SOPA
Producción: Centro Dramático Nacional

Tráiler de 'Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach'

Sinopsis de 'Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach'

Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach nos presenta a dos jóvenes dramaturgos de suburbio, que reciben su primer gran encargo: estrenar un espectáculo en el Centro Dramático Nacional de Boris Kaczynski. El único requisito que el magnate les impone es el de escribir una obra sobre un atraco a un banco.

Convencidos de haber encontrado un buen argumento, los autores dedican todos sus esfuerzos a escribir una buena función. Pero, hay algo en la pieza que les resulta postizo.

Todo cambia cuando deciden mandarle el texto a Maria Kapravof, la estandarte de un novedoso movimiento artístico llamado (re)productivismo. Fascinada por la historia que han escrito, les anima a representarla siguiendo sus preceptos, olvidándose del escenario del Kaczynski Theatre y llevando la función a otro terreno. (CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL).



Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach
Foto de Luz Soria

El reproductivismo y sus quehaceres

Nao Albet y Marcel Borràs se ha convertido en dos de los creadores teatrales mejor valorados de los últimos años. Considerados los ‘enfants terribles’ del teatro catalán, revolucionan las tablas con nueva obra: Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach. En primer lugar, cabe mencionar que la temática de la pieza teatral evoluciona de forma magistral, por distintos estilos, lo que conlleva a una reflexión del propio concepto de indagar en la identidad artística. De esta forma, es llevada al extremo, con un buen uso de las distintas capas que forman parte de la dramaturgia. Gracias a ello, se puede experimentar el propio concepto del metateatro, mientras que también se convierte en un análisis metafórico de lo que significa el arte. Del mismo modo, mediante unos diálogos ácidos, certeros y llenos de personalidad, se demuestra que Albet y Borràs gozan de una inteligencia de alto nivel.

Asimismo, hay que destacar que en ningún momento se pierde la coherencia en este estallido de conceptos, algo realmente difícil por la complejidad que resulta introducir tantos aspectos en solo dos horas. En otras palabras, el viaje que se realiza acerca de la construcción y la artesanía del creador se estrujan y se expande a distintos universos, que terminan convergiendo de una manera formidable. Ese ambiente atronador acaba por seducir al público hasta el último minuto, dado que en ningún momento se pierde la lucidez de la historia y cada giro permite que el relato siga en un alto nivel. De esta manera, evita que se produzca un cambio de energía entre unas tramas y otras. Por último, sería importante subrayar el cuidado del humor y la comedia, desligándose de un estilo estándar para apostar por un sello propio que triunfa.

Centro Dramático Nacional
Foto de Luz Soria

La mente creativa

Un total de ocho actores son los intérpretes que forman parte de Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach. Aun así, el principal peso dramático de la acción recae sobre los propios Nao Albet y Marcel Borràs, siendo una decisión acertada. La razón no es otra que ellos mismo comprenden mejor toda esa vorágine de sensaciones, efectos y personalidades que se desarrollan en sus propios personajes. En ningún momento se observa ni un ápice de falta de realismo, sino que entran de lleno en ese universo y se dejan invadir por la locura del momento. De hecho, sucede lo mismo con una magnífica Irene Escolar que, acostumbrados a verla en perfiles de otra índole, rompe con su imagen para traer una visión más cañera. Así realiza una interpretación sin tapujos y con una fuerza arrolladora que encaja con los atributos que se exigen desde su personaje.

Después, el elenco se completa con unas interpretaciones llenas de dinamismo y movimiento. Eva Llorach, por su parte, obtiene gran presencia en varias escenas, donde demuestra las tablas a nivel profesional. Con ese carácter visceral que la caracteriza, intrínseco en su forma de proceder, capta rápidamente la atención de los espectadores y despierta las carcajadas en ellos. Luego, Carlos Blanco y Vito Sanz cumplen a la perfección con sus sendas participaciones, acoplándose perfectamente a la personalidad del propio elenco colectivo. Lo mismo sucede con Alina Furman y Francesca Piñón, en especial, la primera, la cual exprime su papel en el tramo final de la obra. Como comentario, aplaudir la decisión de darle a cada uno la oportunidad de tener su momento de lucirse ante los asistentes de la obra, dado que ahí se equilibra la exposición dramática de cada uno de los integrantes.

Centro Dramático Nacional
Foto de Luz Soria

El anagrama de los estilos

La propuesta escénica de Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach es brillante, no se puede comenzar de otra forma. La estructura empieza de una forma agresiva, lo que sienta las bases de lo que está por venir. De esta forma, va cocinando toda esa locura que, al igual que la música de la propia obra, siempre se encuentra en un subidón perpetuo. Ese ritmo se mantiene durante las dos horas que dura el montaje. Algo que sorprende, ya que en ningún momento el tiempo juega en su contra, sino que está medido. En consecuencia, el espectador vive esa adrenalina constante en su propia experiencia. Después, se observa el gran trabajo realizado en la creación de los espacios, que se encuentran en perpetuo movimiento. Al mismo tiempo, el diseño funciona completamente, con una realización muy atractiva y donde no falta detalle.

El espacio sonoro mantiene una excelente composición, en la que no faltan ni voces en off, efectos de sonido, ni la envoltura de música que transporta al espectador al interior de la pieza. De la misma manera, hay algunas partes donde esa estridencia se configura con la magnífica coreografía de los personajes sobre el escenario, lo que logra una simbiosis artística, que culmina con la iluminación. El diseño de luces es otro de los aspectos técnicos a los que se saca provecho, con una ejecución que cincela todavía más el resultado final. En resumen, el trabajo técnico, en su conjunto, no tiene ningún aspecto, o campo, en el que hubiera algo que objetar. Con lo cual, hay una labor magnífica. Además, al ser una propuesta con varios mecanismos en funcionamiento al mismo tiempo, se valora positivamente el cumplir con cada uno de ellos, sin descuidar ninguno de los elementos.

Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach
Foto de Luz Soria

Conclusión

Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach es una locura teatral, que se convierte en un homenaje a la creación artística, sin dejar apartada la comedia y la acidez característica de sus autores. Así componen un torbellino de pura dinamita, que se mantiene en alza en todo momento. El elenco actoral está increíble, destacando, en especial, unos irreverentes Nao Albet, Marcel Borràs e Irene Escolar. Por otro lado, la propuesta escénica y el trabajo técnico es impoluto, donde hay una composición sorprendente, que deja clara la gran calidad de este espectáculo artístico. La reflexión envuelta en una vorágine de energía que deja impactado y en éxtasis al espectador.

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