El pasado 16 de julio de 2021 volvió a las tablas del Teatro Lara BesARTE, mimARTE y follARTE, obra escrita y dirigida por Ramón Paso. De esta manera, este espectáculo regresa una vez más a la sala Lola Membrives, donde ya obtuvo éxito de público y acogida en anteriores temporadas. En esta ocasión, además, renuevan elenco con nombres como Pablo Blanco y Noah Ferrera. Asimsimo, están acompañados de nombres míticos de la compañía como Ana Azorín, Inés Kerzan, Ángela Peirat, o Jordi Millán, entre otros.

Puedes leer otra CRÍTICA de BesARTE, mimARTE y follARTE, pulsando aquí.



BesARTE, mimARTE y follARTE

Crítica de ‘BesARTE, mimARTE y follARTE’

Ficha Técnica

Título: BesARTE, mimARTE y follARTE
Título original: BesARTE, mimARTE y follARTE

Reparto:
Ana Azorín
Inés Kerzan
Ángela Peirat
Jordi Millán
Pablo Blanco
Vicenta González
Guillermo López-Acosta
Verónica Cuello
Noah Ferrera

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Ramón Paso
Dramaturgia: Ramón Paso
Jefa de producción: Inés Kerzan
Ayudante de producción:
Sandra Pedraz Decker
Diseño de vestuario:
Inés Kerzan y Ángela Peirat
Iluminación:
Pilar Velasco
Fotografía:
Lucía Lera
Diseño gráfico:
Ana Azorín
Diseño cartel:
Ramón Paso
Jefa de prensa:
María Díaz
Ayudante de dirección:
Blanca Azorín y Jordi Millán
Producción: PasoAzorín Teatro

Tráiler de ‘BesARTE, mimARTE y follARTE’

Sinopsis de ‘BesARTE, mimARTE y follARTE’

Lejos de las alfombras rojas, de las entregas de premios, de los photocalls, de la anorexia o la vigorexia, del dinero, de la fama, del petardeo, existe una realidad de artistas que no llegan a fin de mes, que transitan el arrabal de lo socialmente aceptado, currando en cosas de mierda, mientras llega esa gran oportunidad, que cada día está un poco más lejos. BesARTE, mimARTE y follARTE es una comedia negra sobre las ambiciones, amores y contradicciones de ocho artistas (y una publicista), que trabajan en un bar de Madrid, mientras se les desbordan las alcantarillas, llenando la ciudad de mimos, traumas, risas y mierdas.

Desde la realidad y el desconsuelo, nos acercamos a unos extraterrestres que se follan a tope a una camarera; a un escritor que se enamora de una bruja adolescente; o al demonio, que tienta a una juvenil versión femenina de Fausto. BesARTE, mimARTE y follARTE… más que una obra de teatro; una forma de vida. (TEATRO LARA).



BesARTE mimARTE y follARTE
Foto de Paso Azorín Teatro

El bar de toda la vida

Las obras de Ramón Paso tienen una virtud a lo largo de su trayectoria y es que se convierten en atemporales por la buena ejecución narrativa que hay en ellas. BesARTE, mimARTE y follARTE es una pieza teatral que habla del descubrimiento personal, de amor propio y de la necesidad de seguir luchando por lo que uno sueña. Asimismo, se presenta una dramaturgia que explora una familiaridad con la que el espectador puede conectar fácilmente. Además, lo adorna con un trasfondo del mundo de la noche, en el que se saca partido a un efecto más campechano y cañí, incluso de la propia cultura madrileña. Aun así, también deja salir algunas referencias universales, que van más allá de lo propiamente español. Gracias a ello, el texto goza de una frescura interesante, que se mezcla con una realidad muy presente todavía.

Otro de los puntos que más destaca es el uso del humor, que va más allá y no se queda en un plano superficial. Por tanto, apuesta por introducir ironía, sarcasmo y, lógicamente, humor negro. No obstante, lo equilibra con momentos en los que el drama personal y la emoción se despliegan en los discursos y monólogos de sus personajes. En dichos puntos es donde se comprende todavía mejor la conexión emocional que hay en la encrucijada de situaciones que ocurren. Sin embargo, hay partes del texto en las que la comedia no llega a buen puerto, quedándose en una capa menos profunda de lo que pudiera o sobreexplotando el detalle, como cierta trama que va relacionada con una caída accidental. Asimismo, hay momentos en los que las situaciones en paralelo se desbocan y crean confusión, donde se pide más introspección individual.

Paso Azorín Teatro
Foto de Paso Azorín Teatro y Diego Da Costa

Un crucigrama artístico

Este reestreno de BesARTE, mimARTE y follARTE viene acompañado de la unión entre rostros ya míticos de la compañía Paso Azorín Teatro y la nueva generación de la misma. En primer lugar, Ana Azorín vuelve a demostrar un talento absoluto para la dramedia, al mismo tiempo que fluye esa verdad tan personal en su mirada y en sus gestos. Mediante ese sentir escénico, borda a la perfección las escenas más sentimentales de la obra. También sucede lo mismo con Ángela Peirat, la cual tiene la difícil misión de ser ese personaje escandaloso, pero sin quitar el bagaje que recorre su personaje y lo realiza sin problemas. Incluso, se puede admitir que es una de las interpretaciones que más llama la atención del público. Extremo sí, pero con coherencia. Después, Inés Kerzan tiene una energía particular, que sabe controlar a su favor. Sin embargo, en esta ocasión, le falta fuerza.

Por su parte, Jordi Millán sorprende con un perfil distinto a otras obras, demostrando las capacidades diversas que hay en su manera de interpretar. Únicamente, tiene que medir algunas alteraciones en las que se excede mínimamente. Luego, Vicenta González y Verónica Cuello comprenden a la perfección sus personajes, lo que les permite exprimirlos totalmente y envolverlos en frescor durante sus escenas. Por otro lado, Pablo Blanco comienza en un tono más sutil y comedido, pero, según avanza la obra, se mete de lleno en ella. Gracias a esa evolución, triunfa en su papel y la disfruta a partes iguales. Noah Ferrera, tal vez, tenga el papel más estereotipado de la obra, pero ello no quita que le dé su toque personal y una luz que impregna el patio de butacas. Y, Guillermo López-Acosta transmite incomodidad y no logra dotar de verosimilitud su desempeño sobre las tablas.

Paso Azorín Teatro
Foto de Paso Azorín Teatro

Ese sabor a Madrid

Rememorar esos bares de antaño, los que nacieron o mantuvieron la esencia de la movida madrileña, hacen que BesARTE, mimARTE y follARTE sea una experiencia especial. Desde el principio se observa ese factor nostálgico, que se convierte en un buen leitmotiv artístico, estético y expresivo. Todo ese conglomerado afianza el sello de identidad de la obra, donde no falta, incluso, un hilo musical acorde a lo que se está viendo sobre las tablas. De la misma forma, se realiza una propuesta escénica que conecta con la esencia de la pieza, aunque se puede echar en falta más elementos en la escena. A pesar de marcar bien los espacios, a veces, da la sensación de tener demasiado vacío entre unos sitios y otros, que podrían compensarse con un movimiento más dinámico entre las distintas escenas, pero no sucede así.

Aun así, hay una cohesión bien estructurada y la sintonía se mantiene totalmente estable y con sentido. Por otra parte, el ritmo es apacible, no busca las prisas ni la máxima tensión, por lo que es una obra para ser disfrutada con ese sentimiento. Tal vez, haya parte de los asistentes que les gustaría un poco más de intención, de pasión, mientras que otros estarán encantados con esa línea más pausada. También intervienen algunas transiciones, que no se realizan fluidamente, sino que se recurre a un fundido a negro, que da una sensación más de sitcom. Las sitcoms son estupendas, pero este espectáculo no encaja totalmente en dicho perfil. Pese a las posibles mejoras que podría tener, el resultado global forma un compendio relevante y se aplaude el ambiente familiar y sencillo que proclama.

BesARTE mimARTE y follARTE
Foto de Paso Azorín Teatro

Conclusión

BesARTE, mimARTE y follARTE refleja a una generación que vive de sueños, de relaciones personales y de identidades. Ramón Paso ejecuta con acierto este sentimiento personal y realiza una introspección apacible y cercana. Asimismo, el uso de la comedia es preciso, equilibrado, con buenas dosis de introspección. No obstante, hay algunas partes en las que se necesita más y otras en las que se sobeexplota el detalle. Por otro lado, el sello de identidad visual de la obra refleja esa cotidianidad y familiaridad, que eleva y consolida la puesta en escena llevada a cabo. Únicamente, el ritmo podría no ser suficientemente dinámico para parte de los espectadores. Luego, el elenco realiza una labor notable, en el que brillan, sobre todo, Ana Azorín, Ángela Peirat y Jordi Millán. Un viaje teatral en el que destaca la esperanza y el compañerismo, con un homenaje a aquellos bares que son también hogares.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí