Bucking Fastard supone el regreso de Werner Herzog al cine de ficción después de siete años (Family Romance, LLC) y ha sido una de las películas más singulares de la competición del Festival de Venecia 2026. El cineasta alemán escribe y dirige una historia protagonizada por las hermanas Kate Mara y Rooney Mara, que aparecen juntas por primera vez en una película. Herzog construye una película alejada del realismo convencional y cercana a la fábula, el sueño y el absurdo, en la que la naturaleza vuelve a adquirir una dimensión casi espiritual. Bucking Fastard llegará al Festival de San Sebastián (SSIFF) que concederá a Werner Herzog (Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin) uno de los Premios Donostia de esta edición en reconocimiento a su extensa y talentosa trayectoria cinematográfica.



Bucking Fastard película

Crítica de 'Bucking Fastard'

Ficha Técnica

Título: Bucking Fastard
Título original: Bucking Fastard

Reparto:
Kate Mara (Jean Holbrooke)
Rooney Mara (Joan Holbrooke)
Orlando Bloom (Gareth Mulroney)
Domhnall Gleeson (Timothy)
Hugh O'Conor (Consejo)
Simon Delaney (Juez)
Terry McMahon (Cazador)
Shane Connellan (Farmacéutico)
Michael Hough (Estrangulador de pollo)
Emmanuel Okoye (Vendedor)

Año: 2026
Duración: 109 min.
País: Irlanda
Director: Werner Herzog
Guion: Werner Herzog
Fotografía: Peter Zeitlinger
Música: Ernst Reijseger
Género: Drama
Distribuidor: Vértigo Films España

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Bucking Fastard'

Sinopsis

Jean y Joan Holbrooke son dos hermanas que están tan unidas que hablan al unísono, aman al mismo hombre y comparten los mismos sueños. Incluso cometen el mismo desliz. No podemos ver el mundo tal y como ellas lo ven, pero sí vemos cómo reacciona el mundo a ellas: a través de los tribunales y la prensa, a través de quienes quieren ayudarlas y a través de quienes quieren aprovecharse de ellas. (Vértigo Films España)

Dónde se puede ver la película en streaming



Werner Herzog regresa de Venecia y aparece en San Sebastián

Quienes hayan seguido la obra de Werner Herzog habrán notado que el documental ha predominado en esta última etapa de su carrera. Y es que fue en 2019 cuando estrenó Family Romance, LLC, su última obra de ficción. Herzog ha presentado Bucking Fastard, su nueva narrativa, en la Sección Oficial de la 83ª edición de la Mostra Internacional de Venecia. Pero, para aquellos que no tuvieron la oportunidad de asistir a la proyección, también será presentada en la edición de este mismo año del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Ni ficción ni documental

Han tenido que pasar siete años para poder volver a disfrutar de esta faceta del director alemán. Aunque, cabe aclarar, que el propio cineasta no otorga relevancia a distinguir entre ficción y documental. En su imaginario toda obra es entendida como película, y es que incluso cuando se trata de documentar, Werner Herzog inventa, escenifica, introduce música y realiza casting. Recordemos cuando en Lessons of Darkness (1992), un aparente ensayo audiovisual sobre los pozos de petróleo incendiados de Kuwait, decide introducir la obra con una cita atribuida a Pascal totalmente inventada. 

Un atisbo lynchiano

En este caso, Bucking Fastard comienza con una dedicatoria a David Lynch. Aun así, que nadie espere encontrar en ella una película especialmente cercana al universo de David Lynch. Según Werner Herzog, le habría gustado que David Lynch estuviera con él en el primer pase público. No tiene ningún significado más profundo. “Teníamos un profundo entendimiento del trabajo del otro, aunque éramos bastante diferentes”, comentaba durante su pase de prensa. Pero Lynch no solo aparece en esta obra por el cariño que pudiera tenerle Herzog como amigo, sino por la influencia que ha tenido Lynch en la obra de sus coetáneos. Sin embargo, resulta difícil no reconocer en algunos de sus personajes cierta extrañeza que remite inevitablemente al cineasta estadounidense.

Bucking Fastard película

En busca de las Orcadas

Jean y Joan Holbrooke (Kate y Rooney Mara) son dos hermanas que están tan unidas que no solo comparten cada momento de su vida cotidiana, sino que aman al mismo hombre, piensan, sienten y sueñan lo mismo, y cuando hablan lo hacen al unísono. Bucking Fastard no parece avanzar hacia un conflicto central, sino que se construye a partir de distintas situaciones que ponen a prueba esta peculiar relación: desde un cómico juicio contra su amante (Orlando Bloom), fruto del acoso al que ambas lo someten para vengarse de su romance con una tercera mujer; pasando por el intento de ambas de integrarse mejor en la sociedad con la ayuda de un integrador social (Domhnall Gleeson); hasta su intento de llegar a las Islas Orcadas cavando obsesivamente a través de túneles subterráneos, después de que McFarland (Brendan Conroy) les hable de ellas.

Curiosamente, Werner Herzog escribió el guion en cinco días, usó únicamente una cámara y no hacía más de tres tomas por escena, lo que ayuda a entender la espontaneidad del relato, la austeridad de la puesta en escena y una narrativa tan concentrada. Igualmente, resulta impresionante teniendo en cuenta la precisión interpretativa que tuvieron que emplear las hermanas Mara para coordinarse de forma tan natural en tan pocas tomas.

Lo sublime en Werner Herzog

Una vez llegamos a la conclusión, es cuando la mirada de Werner Herzog —a la que tanto estamos acostumbrados— aparece repentinamente para ofrecernos un auténtico recital visual. Para ello se desplazó a Eslovenia, concretamente la cueva de Postojna, donde el propio lugar parece pertenecer a una obra de ciencia ficción. Y, aunque alcanzar aquel clímax que encontramos hace años en Encuentros en el fin del mundo (2007) es algo irrepetible, sí que recuerda a aquellas imágenes tan irreales pero bellas igualmente. Aunque quizás Herzog preferiría describirlas como sublimes.

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Miguel Aceña Yanes
Me llena poder escribir sobre la cosas que me inspiran. Graduado en Comunicación Audiovisual en Sevilla.
bucking-fastard-pelicula-critica-estreno-cineAl llegar a la conclusión, la mirada de Werner Herzog —a la que tanto estamos acostumbrados— aparece repentinamente para ofrecernos un auténtico recital visual. Para ello se desplazó a Eslovenia, concretamente la cueva de Postojna, donde el propio lugar parece pertenecer a una obra de ciencia ficción. Y, aunque alcanzar aquel clímax que encontramos hace años en Encuentros en el fin del mundo (2007) es algo irrepetible, sí que recuerda a aquellas imágenes tan irreales pero bellas igualmente. Aunque quizás Herzog preferiría describirlas como sublimes.

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