La historia de Candyman, el sádico espíritu que alcanzó la fama gracias al cine de terror noventero, llevaba más de una década dormido. La directora Nia DaCosta, junto a Jordan Peele y Win Rosenfeld como coescritores, ha conseguido despertar la leyenda del gancho sangriento y lanzarla el 27 de agosto a las salas de cine españolas. Eso sí, la nueva de Candyman (2021) está completamente adaptada al siglo XXI, con todo lo que esto conlleva.



Candyman

Crítica en ‘Candyman’

Ficha Técnica

Título: Candyman
Título original: Candyman

Reparto:
Yahya Abdul-Mateen II (Anthony McCoy)
Teyonah Parris (Brianna Cartwright)
Nathan Stewart-Jarrett (Troy Cartwright)
Colman Domingo (William Burke)
Kyle Kaminsky (Grady Greenberg)
Vanessa Williams (Anne-Marie McCoy)
Rebecca Spence (Finley Stephens)
Carl Clemons-Hopkins (Jameson)
Brian King (Clive Privler)
Miriam Moss (Jerrica Cooper)
Cassie Kramer (Bibliotecario)
Mark Montgomery (Detective Lipez)
Genesis Denise Hale (Sabrina)

Año: 2021
Duración: 91 min.
País: Estados Unidos
Director: Nia DaCosta
Guion: Jordan Peele, Win Rosenfeld. Remake: Bernard Rose. Novela: Clive Barker
Fotografía: John Guleserian
Música: Robert Aiki Aubrey Lowe
Género: Terror. Sobrenatural
Distribuidor: Universal Pictures International Spain

Filmaffinity

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Tráiler de ‘Candyman’

Sinopsis

Anthony McCoy (Yahya Abdul-Mateen II), un pintor en busca de inspiración, vive junto a su novia Brianna en un piso de Chicago. Cuando McCoy descubre que la leyenda de Candyman, el fantasma del garfio, sigue viva en ciertas zonas de su ciudad, ve una ocasión perfecta para brillar por fin en las galerías de arte. Dejándose llevar por la curiosidad, investiga cada detalle relacionado con el misterioso asesino, sin darse cuenta de que con ello va a poner muchas vidas en peligro.



¿Pero de dónde viene ese Candyman?

Candyman es un personaje inspirado en el relato The Forbidden, del escritor británico Clive Barker, que gira en torno a Helen, una joven dedicada a su tesis sobre la simbología en los mitos de su ciudad (Liverpool). Candyman aparece como un ser sobrenatural, con un aterrador gancho y un ejército de abejas revoloteando cerca de él.    

En el primer largometraje de Candyman (1992), a diferencia del cuento original, el espíritu es un hombre afroamericano que fue torturado y asesinado en el siglo XIX por tener una aventura con una mujer blanca. El gancho y las abejas que hacen icónico al personaje se explican en el cine con que, poco antes de morir, sus enemigos le cortaron una mano para reemplazarla por un garfio, y dejaron que los trozos de una colmena se pegaran al cuerpo del joven para que las abejas le moliesen a picotazos. 

A Candyman se le puede invocar con un sencillo procedimiento: ponerse delante de un espejo y decir cinco veces su nombre. Pero pobre del que lo haga, porque ver el gancho de Candyman suele significar que la muerte está muy cerca. Está sediento de sangre y no sirve de nada huir cuando te ofrece un caramelito. Ni en los noventa ni en el siglo veintiuno.  

Candyman
Copyright 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc.

Salvemos al villano

Si algo podemos observar en las secuelas son los cambios de tendencias que se producen de una época a otra. En Candyman, el dominio de la mente (1992) no se indaga mucho en el pasado de Daniel Robitaille, el “Candyman original”. El villano de la película es un espíritu resentido por la discriminación que sufrió estando vivo. Mata sin piedad a inocentes y, para qué nos vamos a engañar, cae fatal. Sin embargo, en Candyman (2021) se añade una precuela en forma de sombras chinescas, que explican mejor la horrible muerte de Daniel Robitaille, e introduce perfectamente en la trama a quien no sepa nada sobre nuestro villano, además de añadir algunos detalles que cambiarán para siempre la opinión del público con respecto a Candyman

El nuevo Candyman (2021) cae un poquito mejor, y eso se debe a que no solamente mata a inocentes. También ha sido víctima de la violencia racial en Estados Unidos, hecho en el que DaCosta hace mucho hincapié. Claro, eso cambia mucho las cosas. Tiene bastante sentido dado que entre movimientos tan influyentes como Black Lives Matter y el “save the villain” que alcanzó su máximo esplendor con Joker (2019), era casi inevitable que Candyman volviera renovado a la gran pantalla.     

Clive Barker
Copyright 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc.

Lluvia de efectos especiales: menos es más

Como buena película de terror actual, Candyman abusa de los efectos especiales. Así como el principio de la película, con una banda sonora muy acertada y unos terribles rascacielos llenos de significado, presenta la macabra historia con mucha elegancia, en otros muchos momentos hay una sobrecarga de retoques que destruyen la atmósfera tétrica y misteriosa necesaria para dar credibilidad a la historia. Jugar con algunos objetos (como los espejos), los colores de la escena y las sombras habría bastado para que la película fuera aterradora. Además, un argumento como el que tiene Candyman no lo pone nada difícil.    

Candyman
Copyright 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc.

Conclusiones de ‘Candyman’

En plena era del “save the villain” y la lucha contra la discriminación racial, ha llegado un antihéroe que reúne todas las cualidades para ser un icono más de esta generación audiovisual. Candyman (2021) no será la mejor película del año. Ni todos sus efectos especiales ni la historia adaptada a estos tiempos hacen de ella una obra magistral, pero probablemente esté en boca de medio mundo en poco tiempo por su controvertido final.

Reportaje de Candyman (2021) en Días de Cine TVE

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