Cantando bajo la lluvia es uno de los musicales de mayor éxito de la historia del cine. La calidad de sus números musicales, su refrescante tono de comedia y su vigoroso optimismo han hecho de ella una pieza clave del cine clásico. Al mando están dos grandes especialistas del cine musical, Stanley Donen y Gene Kelly. Según la American Film Institute es el mejor musical de la historia del cine estadounidense.



Singin' in the Rain

Crítica de Cantando bajo la lluvia

Ficha Técnica

Título: Cantando bajo la lluvia
Título original: Singin’ in the Rain

Reparto:
Gene Kelly (Don Lockwood)
Donald O’Connor (Cosmo Brown)
Debbie Reynolds (Kathy Selden)
Jean Hagen (Lina Lamont)
Millard Mitchell (R.F. Simpson)
Cyd Charisse (Bailarina)
Douglas Fowley (Roscoe Dexter)
Rita Moreno (Zelda Zanders)

Año: 1952
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Director: Stanley Donen, Gene Kelly
Guion: Betty Comden, Adolph Green
Fotografía: Harold Rosson, John Alton
Música: Nacio Herb Brown, Arthur Freed
Género: Comedia. Musical
Distribuidor: Metro-Goldwyn-Mayer Distributing Corporation (MGM)

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Tráiler de Cantando bajo la lluvia

Sinopsis

1928. En Hollywood se impone el cine sonoro. Dos artistas deben adaptarse a las nuevas circunstancias: el uno es un galán del cine mudo y se convierte en una estrella cantante y danzante y su amigo, un antiguo acompañante al piano en el rodaje de las películas silentes, se convierte en jefe del departamento de música. Lina Lamont, sin embargo, una famosa diva, tiene una voz inadecuada para el nuevo medio. Entonces se inventa el doblaje y la bella Kathy Selden le presta su voz. Pero Kathy es demasiado talentosa para quedarse en la sombra, pese a las intrigas de la envidiosa Lina.

Premios

  • 2 nominaciones al Óscar: Actriz secundaria (Jean Hagen), BSO (Musical). 1952
  • Globos de Oro: Mejor actor comedia/musical (O’Connor). Nom. mejor película. 1952
  • Premios BAFTA: Nominada a mejor película. 1952
  • Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director. 1952
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión musical. 1952
  • National Board of Review: Top Mejores películas del año. 1952


Cine dentro del Cine

La base argumental de Cantando bajo la lluvia es la irrupción del cine sonoro y el costoso reciclaje de los actores del cine mudo. Es una premisa que ha dado bastante juego, de una manera bastante más escabrosa Billy Wilder lo contó en «El crepúsculo de los dioses» y hace unos pocos años «The Artist» también se basó en esa transición. En esta ocasión, Don Lockwood (Gene Kelly) es un exitoso actor de cine mudo al que le costará adaptarse al sonoro tras la llegada de «El cantor de jazz». Este cambio también afectará a su amigo Cosmo Brown (Donald O’Connor) pianista y encargado de las melodías de acompañamiento.

Cantando bajo la lluvia

La que encontrará más dificultades es Lina Lamont (Jean Hagen), la pareja (de cara al público más bien) de Don LockWood que, además de ser artera y egoísta, tiene una desagradable voz chillona. Providencial en este trance es la aparición de Kathy Selden (Debbie Reynolds), una actriz de teatro de la que Don se enamora y a la que parece no gustarle el cine, pero que tiene una estupenda voz.

Este elemento de «cine dentro del cine» sirve para que Cantando bajo la lluvia, de una manera amable y zumbona, eche cierta mirada crítica sobre la industria del cine y algunos de sus componentes. Se puede señalar la falta de adaptabilidad de algunos productores y actores y el egoísmo desmesurado de algunas estrellas.

En tono de comedia

Todas las tribulaciones de este pobre grupo de profesionales del cine se muestran de una manera cómica y desenfadada. Se puede ver la influencia del slapstick de los años treinta en el ingenio y en el vertiginoso ritmo de la ocurrencias, que no excluye un humor físico por su proximidad al baile. Gran parte de la vis cómica recae sobre los personajes de Cosmo y Lina; en el primero por su ingenio bufonesco y en la segunda por su torpeza, su voz y su exagerado egoísmo.

El inicio de Cantando bajo la lluvia es un buen botón de muestra de los simpáticos derroteros de por dónde irá la película. Don Lockwood concede una entrevista en la presentación de su último film y en ella relata cómo fueron sus comienzos en el cine y cómo conoció a Lina Lamont. En unos flashbacks paralelos vemos, de forma tronchante, cómo lo que dice no tiene nada que ver con la realidad. Este, digamos, gag es útil porque presenta de una forma divertida, pero precisa, a la mayoría de los personajes.

Cantando bajo la lluvia

Sin duda uno de los momentos más divertidos de Cantando bajo la lluvia es la de las primeras intentonas de Don y Lina en el cine sonoro. El momento en que Lina no sabe colocarse el micro, o el del doblaje desacompasado son momentos clásico de la comedia.

La música y la historia

La idea era hacer una película que recopilara viejas canciones del Broadway de los años 20 y 30 y construir un guion para engarzarlas todas. Dicho y hecho. La mayor parte de las canciones que escuchamos en Cantando bajo la lluvia, en efecto, son anteriores a la filmación y el guion lo que hace construir una historia coherente que las reúna a todas. No se puede esperar, por lo tanto, que el guion sea particularmente profundo. Pero es ingenioso, chisposo y divertido.

Por su puesto la música lleva aparejada números musicales, algunos de los cuales son ya parte del acervo popular universal. A modo de ejemplo tenemos al jovial Make them laugh con Cosmo, literalmente, corriendo sobre las paredes (Donald O´Connor hubo de guardar cama en el hospital unos días); el romántico dueto que es You were meant for me, entre Don y Kathy; la encantadora Good morning y sus filigranas con el mobiliario adyacente; la historia aparte de Broadway melody ballet (con la participación de la ilustre actriz y bailarina Cyd Charisse); y por supuesto la memorable Singing in the rain, uno de los mayores y más juguetones cantos al optimismo jamás interpretados en una película.

Los coloridos años 20

La película, ya decimos, se ambienta en la llegada del cine sonoro, que ocurrió en 1927. La reconstrucción, en cuanto a escenarios y vestuario, está realmente lograda; así cómo el star system, tan vanidoso y excéntrico de la época. Todo está, no obstante, plasmado con un vivo colorido que, lógicamente, era impensable en los años veinte. De hecho, la colorista fotografía de Harold Rosson y John Alton es una de las enseñas de Cantando bajo la lluvia; muy acorde, por tanto, con el espíritu desenfadado de la película.

La mano de Stanley Donen

Es casi obligado hablar del recientemente fallecido Stanley Donen, un cineasta extraordinario muy vinculado al musical pero cuya maestría alternaba géneros sin demasiados problemas. Se notaba que conocía los resortes del musical como nadie; comenzó jovencísimo  a bailar en Broadway, a los veinticuatro años codirigió con Gene Kelly «Un día en Nueva York » y a los 28 (también con Gene Jelly) Cantando bajo la lluvia. Sus marcas de agua eran la jovialidad y las virguerías danzarinas y musicales.

Cantando bajo la lluvia

También supo manejarse en otro tipo de historias. Ahí tenemos la intriga de «Charada» o la comedia amarga de «Dos en la carretera». Incluso los frikis más selectos de la ciencia ficción recordarán «Saturno 3″, una rareza con Kirk Douglas y un robot con mala uva. Sirva, en fin, esta crítica como cariñoso recuerdo al bueno de Stanley.

Conclusión

Cantando bajo la lluvia tiene un merecido estatus de clásico absoluto del cine. Sus números musicales siguen causando asombro hoy en día, lo que unido a un guion jovial y a los simpáticos personajes asegura la diversión. Sigue siendo esta película  un icono de la cultura popular del Siglo XX.

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