Después de “Selva”, cortometraje producido en 2016, Sofía Quirós Úbeda evoluciona esta historia en Ceniza negra. Esta película ha estado presente en multitud de certámenes de gran importancia. Entre ellos, estuvo nominado a la Cámara de Oro y al Gran Premio de la Semana de la Crítica en el Festival de Cine de Cannes. Asimismo, el Festival Internacional de Cine de Gijón la nominó a la mejor película en el Gran Premio de Asturias. En el Festival Internacional de Cine del Cairo se alzó con el premio a mejor película en la Semana de la Crítica. Se estrenó el 7 de noviembre de 2020 en Filmin, dentro de la III Edición del Festival de Cine por Mujeres, que se celebra hasta el 15 de noviembre de 2020.



Ceniza negra

Crítica de ‘Ceniza negra’

Ficha Técnica

Título: Ceniza negra
Título original: Ceniza negra

Reparto:
Smashleen Gutiérrez (Selva)
Humberto Samuels (Tata)
Hortensia Smith (Elena)
Keha Brown (Winter)
Yulius Melvin Brown Rudolf (Fabián)

Año: 2019
Duración: 82 min
País: Costa Rica
Dirección: Sofía Quirós Úbeda
Guion: Sofía Quirós Úbeda
Música: Wissam Hojeij
Fotografía: Francisca Saez Agurto
Género: Drama
Distribución: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Ceniza negra’

Sinopsis de ‘Ceniza negra’

Ceniza negra nos presenta a Selva, una chica de un pueblo costero del Caribe. Vive en una casa húmeda y rodeada de vegetación. Mientras atraviesa una edad que no comprende, Selva intenta mantener unida a su familia, pero esto se vuelve cada vez más difícil: sus padres desaparecen y su abuelo delira con unas cabras que no existen mientras comienza a dejarse morir. Entre paisajes imaginarios y sombras misteriosas, Selva se cuestiona si debería ayudar a su abuelo a cumplir su deseo, aunque esto le suponga tener que atravesar sola sus últimos momentos de infancia. (FILMIN).

Donde se puede ver la película



Ceniza negra
Foto de Filmin

Ritual espectral

Basado en un cortometraje de nombre “Selva”, Sofía Quirós Úbeda retoma la historia en su debut cinematográfico, bajo el nombre de Ceniza negra. A través de una historia nada convencional, dibuja un relato lleno de misticismo y con una gran espiritualidad. Sin embargo, no se queda en ese punto de referencia más onírico, sino que navegan por una verosimilitud muy elegante, mezclando ambos universos de una forma muy sutil acertada. De esta manera, se puede ver la evolución en su protagonista, la cual se embarca una transición meditabunda. Sin duda, es una manera original de abordar el mundo de los muertos y el significado que se define desde una perspectiva más sensitiva. Hay escenas en las que los propios silencios son los verdaderos diálogos, demostrando así su inteligencia emocional y un gusto narrativo espléndido. 

Asimismo, tampoco se queda en el plano más general, dejando esta particular visión del limbo como leitmotiv principal, sino que profundiza en el significado de la pérdida y del adiós. Con una madurez en ciernes, experimenta esos cambios que trae la juventud, pero con el contrapunto de hacer frente a este proceso con un respeto y una sensibilidad gratificantes. Gracias a ese embrujo sentimental, el espectador queda hipnotizado por ese cántico a la vida y la muerte. Igualmente, equilibra toda esta experiencia de ensueño con algunos pasajes de la vida cotidiana muy sencillos, pero que ponen los pies en la tierra al relato, dando un mayor impacto en su conjunto. Crea esa dualidad entre el existencialismo propio del ser humano en la Tierra, frente a lo desconocido que hay tras pasar el umbral de la vida.

Sofia Quiros
Foto de Filmin

Caronte toma la selva

La habilidad de conseguir que un reparto revelación brille indica la gran profesionalidad con la que se ha desarrollado la dirección de actores. Smashleen Gutiérrez retoma tu personaje en Ceniza negra. Al principio, le cuesta situarse en esta nueva perspectiva, por lo que se muestra algo menos cómoda y natural. Pero, pronto, comienza a despertar esa energía tan pura y discreta, que se une con un carácter y una contemplación muy enriquecidos. Además, sabe jugar con esa expresividad más enigmática y secreta, al mismo tiempo que desvela sus inquietudes como una joven adolescente. Por tanto, esa dualidad le otorga la posibilidad de exprimir su personaje y es lo que hace, aunque haya secuencias en las que deba mostrarse más convencida de lo que está transmitiendo. Aún así, es una digna protagonista, que camina al lado del espectador en este viaje reservado.

Humberto Samuels se mete en la piel de Tata, con una verdad tan cruda y real, que no necesita más que su presencia para convencer a los espectadores de su papel. También aporta ese humor más blanco, que se une a una ternura muy familiar. Por ende, establece una cercanía, gracias a su manera de masticar el diálogo y su movimiento en pantalla. Lo mismo sucede con Hortensia Smith, que, sin aditivos ni histrionismo, es una pieza fundamental. Esas sombras que torna en luces, le dejan llevarlo a un lugar interpretativo con más matices. Por último, Keha Brown hace acto de presencia implorando ese simbolismo propio del film. Entiende perfectamente cuál es su posición y su lucimiento viene en ser el nexo y estímulo entre ambos universos.

Sofia Quiros
Foto de Filmin

Espiritual desembarco

Para hablar de cómo se ha formado técnicamente Ceniza negra hay que separar dos estilos distintos, que se unifican en uno solo sin ningún problema. El primero de ellos es el que se basa en la naturaleza, en lo salvaje y en el poder que provoca esta interpretación. Por este motivo, la fotografía realiza unos planos del ambiente tan vigorosos, que impactan por la atracción magnética que regalan a los espectadores. De forma análoga, compone el dominio del mar, ese torrente de fuerza que entra sin preámbulos. Todos esos elementos naturales forman un aquelarre muy delicado y perspicaz, que ambienta esa magia adecuada al halo de sigilo que se oculta en el esquema artístico. Dicho de otra manera, envuelve al público sin ningún problema en todo ese paradigma mortuorio que luce victorioso. Esa excelencia se percibe en la reunión de sombras que protagoniza Selva, por ejemplo.

La segunda parte de este esquema se basa en la rotundidad de una realidad más cercana del rigor sociocultural que se desea plasmar. El ambiente escolar, con su particular visión de la inocencia y ese avance más infantil, que deja momentos muy lozanos. De ahí que obtenga una mayor credibilidad y se respeten las licencias creativas que van emergiendo. No hay nada más satisfactorio que convertir lo rutinario en algo extraordinario y es lo que sucede en este film. Después, el montaje tiene un dinamismo más pausado, que mezcla rapidez con una observación más abstracta. Así retuerce la atmósfera que se fragua, que se sublima en una perfecta metáfora del significado de asumir el trance, envuelto unos colores oscuros y bravíos. Para terminar, la simbología que aparece es imprescindible, siendo muy cuidadosos con lo que  se esconde hasta en el más mínimo detalle.

Ceniza negra
Foto de Filmin

Conclusión

Ceniza negra es pura magia onírica, que crea un puente entre el tránsito de la vida y la muerte. Gracias a un guion lleno de misticismo y cotidianidad, regala un relato que cautiva al espectador por esa atmósfera espiritual tan atrayente. Además, su reparto logra un trabajo coral pasional, a la vez que se deshace de falsos aditivos y trae frescura al partir de un esquema no conocido. Por otro lado, la composición de la imagen es vigorosa, con una atracción hipnótica que deja salir esa dualidad característica del film. Un ritual sugestivo y magnético, que atrapa hasta comprender ese intercambio vital.

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