Alejandro Melero escribe una de las comedias más exitosas de la cartelera teatral madrileña: Clímax. Bajo la dirección de Paco Rodríguez e Isidro Romero, continúa con su novena temporada en el Teatro Alfil. Sin duda, es un auténtico fenómeno, acumulando más de 130 mil espectadores. Además, ha obtenido varios galardones como el premio “Mi Butaquita” al mejor autor y a la mejor actriz secundaria y la mejor comedia de 2014 por MásMadrid. También ha sido adaptada en países como Perú, Argentina o Brasil. Disfruta de la obra los sábados a las 20:30, en enero, y también estará en febrero y marzo en el Teatro Alfil.



Clímax

Crítica de ‘Clímax’

Ficha Técnica

Título: Clímax
Título original: Clímax

Reparto:
Víctor Palmero
David Carrillo
Alicia Fernández
Estefanía Rocamora
María Ordoñez
David Trabucchelli
David Novas
María González

Duración: 85 min. apróx.
Dirección: Paco Rodríguez e Isidro Romero
Dramaturgia: Alejandro Melero
Fotos: Jesús Romero
Producción: Laindalo Creaciones

Tráiler de ‘Clímax’

Sinopsis de ‘Clímax’

Clímax es una divertidísima comedia de personas que se ayudan unas a otras para ser un poquito más felices.

Es una obra sobre la amistad, el primer amor, el sexo, la pasión, la maternidad, los celos y la venganza.

Dos chicas quieren ser madres en mitad del caos, Ru, no puede apartar la mirada del enorme “atractivo” de su mejor amigo, Marilis cumple 40 años y lo lleva muy malamente, Marta y Juan se encuentran en una consulta de rayos X, ella está loquita, pero él no está mucho mejor y Lola recibe un masaje con final ¿feliz? (TEATRO ALFIL).



Creaciones Clímax
Foto de Laindalo

Sensacional

Con un escenario de lo más variopinto, Clímax empieza en una realidad muy alejada al tono erótico-festivo que se desarrolla a lo largo de la obra. Aun así, esa socarronería ya empieza a caldearse en la dramaturgia de Alejandro Melero, que acude a una estructura de historias paralelas que no tienen por qué tener relación entre sí. Por lo cual, a partir de comenzar estos cuentos subidos de tono, la diversidad sexual va a ser el principal impulsor de la comedia de enredos que va a ir desarrollándose en los distintos personajes que harán acto de presencia. Muchas de ellas suscitan rápidamente las risas, por ese carácter disparatado y acogiéndose a un humor más físico, que elaborado narrativamente. Pese a su carácter ligero, se equilibra con historias donde, mediante las risas, se habla de temas donde se revelan algunas cuestiones sociales de gran interés.

Por otro lado, algunos de los relatos rompen con algunos estereotipos del amor tóxico, aunque también se dejan salir algunos clichés en torno a la sexualidad. A pesar de ello, se puede ver, perfectamente, que la forma de exagerarlo es un recurso que subraya esa tonalidad jocosa. Por lo tanto, se demuestra lo positivo que puede resultar la comedia, sí se hace desde una vertiente de entretenimiento y sin caer en lo ofensivo. Luego, la adaptación a los tiempos de la COVID-19 se ha realizado de una manera estupenda, con gags que funciona brillantemente. Todas las líneas narrativas funcionan, sabiendo realizar una transición que se ejecuta fácilmente, por lo que la fluidez navega por todos ellas. Únicamente, el final podría ser todavía más apoteósico de lo que es actualmente.

Laindalo Creaciones
Foto de Laindalo Creaciones

Un vendaval

El reparto que se pudo disfrutar de Clímax el pasado 16 de enero de 2021 estuvo formado por Estefanía Rocamora, David Carrillo, David Novas, David Trabuchelli y María González. En primer lugar, Rocamora pisa fuerte el escenario en todas las escenas en las que participa, además encumbra sus papeles con una potencia que deja impactados a los espectadores. Inclusive, puede haber momentos en los que falte el aire por las carcajadas que provoca gracias a su interpretación. Además, sabe compensarlos para no quemar su perfil, sino que le da a cada uno un toque. Luego, David Carrillo tiene momentazos, en los que explota esa vena humorística al máximo, aunque después hay algunas partes en las que podría dar mayor naturalidad a su trabajo interpretativo. Aun así, no desentona y cumple a la perfección con su función en escena.

David Novas, por su lado, lo aborda desde una sensualidad que comienza de una forma más discreta, pero va remando a favor de la propia identidad de la obra teatral. Entre sus mejores escenas, son las que comparte con David Trabuchelli, demostrando esa vis pícara e ingenua, que contrasta también con los otros personajes que interpreta. Sobre Trabuchelli, hay que aplaudir su gran labor y el excelente manejo que tiene sobre las tablas. Se puede ver perfectamente la comodidad con la que afronta su trabajo. Hace partícipe al público del disfrute que obtiene sobre las tablas. Por tanto, indica el buen grado de su trabajo en escena. Por último, María González parte desde un punto más ligero, menos compacto, pero tras la primera mitad de la obra, se suelta el pelo y entra de lleno en esta locura en puro movimiento.

Laindalo Creaciones
Foto de Laindalo Creaciones

Espectacular

Una entrada más elegante, preludio de la explosión de color, introduce Clímax. De esta forma, sabe iniciarlo desde una perspectiva que contrasta con el juego de movimiento que viene a continuación. La propuesta apuesta por la importancia del color y del histrionismo. Mantiene estático una parte importante de la escenografía, pero cambiándola lo suficiente como para no resultar inalterable. Por lo que, sabe aprovechar y realizar un cambio rápido para no perder el buen ritmo que maneja en todo momento. Asimismo, el vestuario y el maquillaje se combina en una experiencia caricaturesca con unas pinceladas de realismo, que le dan un toque esperpéntico sensacional. Además, se encuentra perfectamente acompañada de una coreografía muy bien planteada, siendo un constante tira y afloja que aflora en un auténtico espectáculo de buen humor.

La intención de la obra es clara y es hacérselo pasar bien a los espectadores. Por esta razón, es lógico que haya un cuidado absoluto del uso del humor físico y la dirección actoral sobre el espacio para llevarlos a buen recaudo. Inclusive, gracias a la virtud de tener el teatro vivo, las licencias del directo con improvisaciones fueron una auténtica delicia. La sensación que deja constantemente es de buen rollo y de ser una vorágine de risas constante. También la selección musical invita a bailar (aunque sea interiormente). Por ello, hay que aplaudir también el montaje, el cual es dinámico, con un ritmo muy vivo en todo momento sin desbocarse. Así mantiene la energía en auge sin problemas. Como se ha mencionado, el final, tal vez, es algo más light de lo que se pudiera esperar.

Clímax teatro
Foto de Laindalo Creaciones

Conclusión

Clímax es puro disfrute, una vorágine erótico-festiva. Utiliza el humor como vehículo principal, llegando a los espectadores a un espectáculo lleno de luz y dinamismo. Asimismo, su elenco actoral está totalmente en plena forma. También hacen partícipes a los espectadores de cómo disfrutan sobre el escenario. La propuesta escénica sigue la identidad de la obra, envolviéndola en puro color y en una energía vivaz, que no decae en ningún momento. Las historietas para disfrutar de la comedia en su mejor estado, ante una celebración de la diversidad más alocada.

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