El pasado 24 de octubre de 2020 llegó a la Sala Bululú 2120 Negra sombra, dentro del marco de la muestra teatral Surge Madrid 2020. Paco Rodríguez ha sido el encargado de dirigir y escribir esta pieza teatral. Además, también la ha protagonizado, junto a Jaime De Malvar y Bernado Rivera. Gracias a este proyecto, se busca hablar de la libertad, de la vida, de la amistad y del amor. Se puede disfrutar de ella los días 30 de octubre de 2020 a las 21:00 horas; y 20 y 27 de noviembre de 2020 a las 21:00 horas en la Sala Bululú 2120.



Negra sombra

Crítica de ‘Negra sombra’

Ficha Técnica

Título: Negra sombra
Título original: Negra sombra

Reparto:
Paco Rodríguez
Jaime De Malvar
Bernardo Rivera

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Paco Rodríguez
Dramaturgia: Paco Rodríguez
Fotografía: Jesús Romero
Diseño gráfico:
Javier Morales
Escenografía:
Natxo Castro
Diseño de iluminación:
María José Juárez
Vestuario: Javier Morales
Iluminación y sonido: María José Juárez
Música original: Marcos Larkin
Producción: Qué jArte!

Sinopsis de ‘Negra sombra

Lorenzo, conocido director y autor teatral se reúne en el Teatro de Jaime, su productor habitual, y gran amigo. Quiere plantearle una obra que tiene en su cabeza, basada en su propia vida y que quiere que Jaime la produzca. Esta obra cuenta la historia de tres amigos de toda la vida que aun pasados los años siguen encontrándose todos los veranos en la vieja fábrica a las afueras del pueblo. El reencuentro al que asistimos será diferente pues uno de ellos tiene un secreto que es necesario contar y que cambiará para siempre la vida de todos. Teatro dentro del teatro, una comedia dramática donde la realidad y la ficción enfrentan a todos nuestros personajes a una decisión vital. Negra sombra es una obra que habla de la libertad, del amor, de la amistad, de la familia. Una comedia para llorar. Una oda a la vida. (SALA BULULÚ 2120).



Negra sombra
Foto de Qué jArte!

Debates existenciales

La muerte y la vida son dos hermanas unidas al nacer, que se separan hasta que vuelven a reunirse una vez la primera toma lo que es suyo. De esta forma, Paco Rodríguez indaga sobre la concepción de la muerte digna, a través de una metahistoria en la que se establecen dos espacios narrativos claros: lo real con lo onírico. Mientras que en el primero se muestra a la perfección la pérdida y la obsesión por la culpabilidad, también sirve de contraste entre lo que se desea y lo que, finalmente, se hace. En ese punto, nace el segundo escenario, lo onírico. Gracias a el metateatro, se cuenta la historia ficcionada que encierra detrás una vorágine de sentimientos y emociones. Con lo cual, se exponen dos caras de la misma moneda, contrastando una con otra. Así, el espectador reflexiona e, indudablemente, se emociona.

Hay un total de seis personajes, tres para cada una de las historias que cobran vida. Aunque en un primer momento pueda parecer que Lorenzo y Jaime nadan en un ámbito más externo, luego confluyen con una sutileza, donde se desvelan sus anhelos y deseos. Sin embargo, está claro que la mayor atención se pone sobre los tres personajes de la ficción, dentro de ella. Mientras que Rodríguez los desmenuza ante una comedia agradable, amena y socarrona, después les da un trasfondo interior muy interesante. Es una forma perfecta de mostrar cómo el humor es un buen vehículo expresivo para hablar de temas muy delicados, que necesitan una sensibilidad específica. Por lo cual, hay que aplaudir la sinceridad emocional con la que aborda el mensaje principal de la obra, mezclado en su punto con un humor que engrandece aún más el resultado.

Qué jArte!
Foto de Qué jArte!

Las tres Marías

Paco Rodríguez no ejerce únicamente de director y dramaturgo en Negra sombra, sino que es uno de los protagonistas de la obra. Para comenzar, da vida a Lorenzo, el escritor y autor teatral que busca el apoyo de su amigo Jaime para representar su nueva idea. Como se puede observar, se mueve entre dos registros, en los que se siente totalmente cómodo. Además, al ser uno de ellos un perfil más estrambótico y extremo, se lucra de esa irreverencia para brillar con luz propia sobre el escenario. Es innegable que despierta las carcajadas de los espectadores con una naturalidad exquisita. Por lo que, hay que apreciarlo ya que no siempre es fácil no caer en la caricatura cuando se interpretan papeles tan intensos. A su vez, con Lorenzo, equilibra todo ese derroche de energía, que da una visión distinta hacia el espectador.

Después, Jaime De Malvar se convierte en la conjunción perfecta entre lo veraz y lo teatral. Aún así, es un buen juego interpretativo que sus personajes adquieran las personalidades a la inversa. Es decir, su interpretación en el plano veraz es un personaje curioso, singular y hasta algo chocante, por detalles como la forma de hablar o de expresarse. Mientras que su metapersonaje es más pausado, tranquilo y tiene ese punto de serenidad. Únicamente, hay momentos en los que su Jaime es algo irregular en su dicción. Por último, pero no menos importante, Bernardo Rivera. De los tres es el que tiene un registro más marcado expresivamente, pero, aún así, sabe combinarse con sus otros dos compañeros. Es un nexo de unión muy orgánico, dejando una interpretación suave. Por ende, no destaca visualmente tanto como sus compañeros, pero a pesar de ello, tiene una personalidad afable que envuelve al público.

Qué jArte!
Foto de Diego Da Costa

El metateatro del adiós

La explosión de color que supone Negra sombra es un claro alegato a la contraposición del nombre de la obra y propiamente de lo que se espera del tono del tema. A causa de ello, se puede destacar el buen uso de este aspecto visual, dado que ya desde el primer contacto, llama la atención y le da una personalidad eficiente. Esos tonos rosados son una perfecta contradicción con la narrativa, pero que deja un efecto poéticamente conceptual que gusta. Después, el vestuario de los personajes sigue esa línea del efecto sugestivo y de darles una iconografía a cada uno de ellos. Así, consiguen que los asistentes ubiquen a los tres por la simbología que les rodea, y no solamente por los actores que los interpreta. Como apunte, los gags sobre el colectivo LGBTQ, la actualidad política y la autocensura son magníficos.

El diseño de iluminación también es todo un acierto, ya que marca perfectamente el espacio temporal y físico de sus personajes. Gracias a su composición, el espectador se orienta en todo momento, produciéndose un cambio de dinámicas de forma natural y sin interrupciones abruptas. De forma análoga, sucede lo mismo con el movimiento en escena, que aporta vida, movimiento y velocidad. Es una obra que está constantemente en acción, por lo que su influjo sobre el espectador es envolvente. Por otra parte, la música es notable, no es espectacular a grandes rasgos, pero funciona como acompañante. El problema, durante este visionado, provino del técnico de sonido, el cual no ajustó bien los volúmenes y solapaba los diálogos de los actores en escena. Pese a ello, los intérpretes supieron suplirlo con una mayor potencia y dirección de la voz. Por último, el ritmo es ágil y disfrutable.

Negra sombra
Foto de Qué jArte!

Conclusión de ‘Negra sombra’

Negra sombra es una obra de teatro emocionante y con un trasfondo delicado. Gracias a su tono de comedia, se atreve a hablar de un tema realmente espinoso, pero sin caer en la morbosidad. Por lo cual, la dramaturgia demuestra una inteligencia emocional efectiva. El buen trabajo también se refleja en su reparto, equilibrado y en sintonía. Los tres están maravillosos y entre ellos fluye una química muy orgánica. Asimismo, la puesta en escena es llamativa, con un uso del color apropiado y una iconografía estupenda, hay un gusto estético palpable. El ritmo y el dinamismo de la obra la encumbran y el espectador queda envuelto por esa vorágine sentimental. El aderezo de la vida encuentra su fin en lo agridulce, lo cómico y lo humano, unido a la incógnita sensitiva que emana de la muerte.

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