La_Compañía exlímite acoge en su propio espacio teatral Cluster, obra de autoficción colectiva. Esta pieza aborda las vivencias de la generación de los 80, además de compartir su evolución emocional y existencial. Para ello, han contado con la dirección artística de Juan Ceacero. Asimismo, Fernando Delgado-Hierro y Paola de Diego se han ocupado de la dramaturgia y diseño plástico, respectivamente. También hay que destacar el elenco, formado por: Javier Ballesteros, Ángela Boix, Pablo Chaves, Leticia Etala, Beatriz Jaén, Ángel Perabá, Néstor Roldán y Belén de Santiago. Se pudo disfrutar hasta el 30 de mayo de 2021.



Cluster

Crítica de ‘Cluster’

Ficha Técnica

Título: Cluster
Título original: Cluster

Reparto:
Pablo Chaves
Ángel Perabá
Néstor Roldán
Javier Ballesteros
Belén de Santiago
Ángela Boix
Leticia Etala
Beatriz Jaén

Duración: 210 min. apróx.
Dirección: Juan Ceacero
Textos originales, textos elaborados a partir de la creación del elenco y dramaturgia textual: Fernando Delgado-Hierro
Concepción y dramaturgia escénica: Juan Ceacero
Ayudante de dirección:
Leyre Morlán
Diseño plástico:
Paola de Diego
Iluminación:
Juan Ripoll
Coordinación técnica:
Rocío Sánchez Prado
Diseño Gráfico:
Celinda Ojeda
Comunicación:
María Juárez
Fotografías:
Luz Soria
Asesor artístico:
Gérard Imbert
Distribución:
Iñaki Díez
Producción: La_Compañía exlímite

Saludos finales de ‘Cluster’

Sinopsis de ‘Cluster’

Cluster es una autoficción colectiva de vidas entrelazadas que nace de la necesidad de encontrar los lugares comunes que definen a la generación de los 80s. (LA_COMPAÑIA EXLÍMITE).



Cluster
Foto de Luz Soria

Una generación en busca

La_Compañía exlímite indaga sobre las reflexiones y las vivencias de una generación marcada por el avance social y unos cambios generacionales de gran importancia. De esta manera, nace Cluster, de manos de Fernando Delgado-Hierro. En primer lugar, se destaca una conjunción de historias que se entremezclan de una forma no lineal, manteniendo así la atención del espectador sobre la obra. Gracias a ello, se van conociendo los caminos introspectivos, donde se ve el paso de la vida con sus luces y sombras. Una propuesta con una sensibilidad cercana, que llega pronto a la empatía. Además, no se basa únicamente en la emoción o lo sentimental, sino que su mayor fuerte es esa crítica mordaz a través de la comedia. No son pocos los momentos en los que el público se ríe hasta la saciedad por el realismo que hay en escena.

La fluidez con la que va explorando cada uno de los frentes que se desarrollan se produce con una gran naturalidad. Por lo tanto, se valora muy positivamente que hayan sabido captar esa esencia tan humana. Asimismo, otro de los puntos que más llaman la atención es saber equilibrar con el lenguaje del sentir, más basado en la interacción y la forma de exponerlo visualmente. No es fácil ofrecer una propuesta de casi cuatro horas y lograr que los espectadores disfruten de principio a fin, y esta obra lo hace. Sin embargo, solo por matizar, en la parte final, donde hay ese derroche de pasión, se desliza a un ambiente algo confuso y una narrativa que puede provocar cierta desconcierto. De igual manera, hay alguna parte que puede pulirse un poco más. Aun así, el resultado global es muy potente y con verdad.

exlímite
Foto de Luz Soria

La definición del yo

Un amplio reparto invade Cluster, algo que refleja el riesgo a la hora de consolidar un grupo de intérpretes en el que no se nota desigualdad en su peso dramático en escena. Una vez especificada la importancia de todos sobre el escenario, se procede a un análisis personalizado. En primer lugar, Leticia Etala es un torrente pasional, con una energía exquisita y una solidez en sus cambios de tono. Lo mismo sucede con Belén de Santiago, la cual además se deja la piel en su lenguaje corporal. Hay momentos en los que se encuentra en total éxtasis. Por otro lado, Leticia Etala, pero su fuerte llega con esa explosión emocional, que es pura humanidad. Beatriz Jaén, por su parte, triunfa más en su interacción con sus compañeros, que en su ejecución artística en solitario.

Después, Néstor Roldán aprovecha una personalidad llamativa, para diseccionar su fuerza sobre la escena y orientarla al sentimiento. Inclusive, dentro de esa teatralidad más dramática, se refleja un método más clásico, que contrasta con partes más orgánicas. Luego, Javier Ballesteros tiene una esencia muy personal, algo muy difícil y que él sabe cultivar. A través de una sinergia más sutil, termina seduciendo a los espectadores con una actuación que deja huella. Asimismo, Pablo Chaves experimenta algo similar, siendo uno de los actores que mejor aprovecha su trabajo sobre las tablas. Brilla con luz propia, lo que hace que el público disfrute viéndole sobre el escenario. En cambio, Ángel Perabá tiene momentos en los que demuestra esa fragilidad interna interpretativa, pero pierde cierta contundencia en partes donde se le ve más disperso. 

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Foto de Luz Soria

Toda una vida

La sala de la propia compañía exlímite es la que acoge Cluster. Desde el principio, cuando se entra a la sala, se puede ver la magnitud de la puesta en escena. Después, se confirma la gran dirección, de Juan Ceacero, ya que la obra se mantiene en una continua transformación, en un movimiento constante. Por tanto, hay un dinamismo exquisito, donde se ve que se ha sabido plasmar ese remolino de sensaciones que conecta con el propio concepto de la obra. Los cambios de posición, la transformación de los espacios, el contar con dos ambientes… Hacen que se valora de una forma muy positiva el extraordinario trabajo técnico que se plantea. Además, no es solo la idea, sino la posibilidad de llevarlo y atrapar al público a ese mundo tan personal como universal al mismo tiempo.

Luego, el uso del color y la iluminación se convierten en aspectos muy atractivos visualmente, con una combinación muy sugerente y en el que no falta detalle. Por otro lado, la elección y recursos de la cultura popular están muy bien seleccionados, expresando ese legado generacional, pero invitando al espectador a forma parte de ello. Es decir, que, incluso aunque no se sea de esa generación, los asistente se pueden sentir totalmente identificados. Por ende, hay una extrapolación de significados y símbolos muy bien desarrollados. El ritmo en el montaje es ligero, a pesar de su duración. Es cierto que hay algunas partes que podrían ser más breves, pero la conjunción de estilos, energías y estructuras hacen que el conjunto obtenga unos resultados más que notables. En consecuencia, no se puede negar que han logrado sus objetivos totalmente.

Cluster
Foto de Luz Soria

Conclusión

Cluster es una obra que reflexiona a través de la emoción, del sentimiento, de la pasión, al mismo tiempo que lo adereza con humor, ironía, cariño y cercanía. El guion contiene una estructura de historias muy bien desarrolladas, con una humanidad estupenda. Después, el elenco actoral es increíble, con una energía brillante y un trabajo artístico con contundencia. Asimismo, la puesta en escena es una mezcla de energías, de estilos y estímulos con una conjunción extraordinaria. Pese a su duración, el ritmo es dinámico y es un torrente de vitalidad. Únicamente, hay algún momento que podría ser más breve, o pulir algún detalle. A pesar de ello, el resultado global es satisfactorio. Una oda al laberinto emocional de toda una generación, donde el realismo llega desde la propia humanidad.

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