Creación Guiones

Juan Villoro llegó al Teatro Bellas Artes, el pasado 21 de septiembre, con Conferencia sobre la lluvia. Este monólogo teatral está protagonizado por Enrique Simón y dirigido por Guillermo Heras. Además, esta producción de Salvador Collado, supone uno de los textos más elegantes de la temporada de los teatros de Pentación. Así, inaugura su ciclo de obras de corte independiente, junto a su programación más comercial. Se puede disfrutar hasta el 28 de septiembre en el Teatro Bellas Artes.



Estreno Conferencia sobre la lluvia

Crítica de 'Conferencia sobre la lluvia'

Ficha Técnica

Título: Conferencia sobre la lluvia
Título original: Conferencia sobre la lluvia

Reparto:
Enrique Simón

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Guillermo Heras
Dramaturgia: Juan Villoro
Ayudante de dirección: Andrea Saiz
Asistencia de dirección:
Anna Sillero
Jefe de producción:
Enrique Simón
Ayudante de producción:
Javiera Guillén
Espacio escénico e iluminación:
Guillermo Heras
Realización escenografía:
Carmela Silva, Javier Miranda
Dirección técnica:
Visisonor
Marketing digital:
Irene Benavent
Soporte y mantenimiento digital:
David Casas - Shopicardia
Realización gráfica:
Enrique Gaya - Estudio Bikini
Producción: Salvador Collado

Tráiler de 'Conferencia sobre la lluvia'

Sinopsis de 'Conferencia sobre la lluvia'

En la obra Cinco horas con Mario estamos en marzo de 1966. Carmen Sotillo acaba de perder a su marido Mario de forma inesperada. Una vez que las visitas y la familia se han retirado, ella sola vela durante la última noche el cadáver de su marido e inicia con él un monólogo–diálogo en el que descubrimos sus personalidades y los conflictos de su matrimonio.

Con una forma entrecortada, detallista al mínimo, reiterativa y llena de tópicos, Carmen Sotillo dice cosas, manifiesta sentimientos y emite juicios que a muchas personas hoy les pueden parecer increíbles. Pero damos fe de que ese lenguaje existía, de que esos juicios se emitían, de que esas “cosas” de Carmen estaban en la vida de todos los días. (TEATRO BELLAS ARTES).



Conferencia sobre la lluvia
Foto de 'Conferencia sobre la lluvia' (Salvador Collado)

La improvisación del sentir

La reflexión de la existencia y de las vivencias personales son un vehículo de interacción con el espectador, prestándole la voluntad de realizar una introspección conjuntamente. Juan Villoro parte de una conferencia, donde el protagonista se olvida de los apuntes preparados y decide improvisar. A partir de este punto, invita a los asistentes a formar parte de su historia, de sus anhelos y de sus recuerdos. La potencia del texto reside en la coherencia narrativa que mantiene en todo momento, con multitud de referencias bien ejecutadas, así como la musicalidad que despiertan sus propias palabras. A pesar de la densidad del monólogo, desprende un carácter elegante e introspectivo, que muestra la importancia de saber escuchar, de asentar las palabras y de comprender lo que se está diciendo. No busca el entretenimiento, sino ir más allá con lo que se va narrando.

El amor, el deseo, la desilusión… En definitiva, la particularidad del alma se desnuda en un hilo de experiencias que sirven como bálsamo de desahogo en Conferencia sobre la lluvia. Sin embargo, lejos de ser un acto individual, se colectiviza al exponer esas inquietudes que no solo se expanden al espectador, sino a los múltiples autores a los que da nombre. Su mayor fuerza se basa en el equilibrio de ese toque unipersonal, que se combina con el aprendizaje narrado por eruditos tan variopintos como Dante, Goethe, Neruda, entre otros. La poesía no solo actúa como influencia, sino como un personaje en sí mismo. Por ello, la conversación toma un sentido literal, de lo que se habla, y formal, la forma en la que lo hace. En ambos sentidos, Villoro ofrece una experiencia que está hecha para contemplarla y asimilarla, por ende, debe verse con absoluta atención.

Teatro Bellas Artes
Foto de 'Conferencia sobre la lluvia' (Salvador Collado)

El yo frente al yo

Enrique Simón es el valiente que se pone en la piel de este singular bibliotecario. El actor expone su vasta experiencia profesional en la interpretación como un arma imprescindible en Conferencia sobre la lluvia. Desde el principio, cocina a fuego lento la concepción de su personaje, emocional en las partes donde debe serlo y tajante, con carácter, en tantas otras. De esta forma, logra debatirse consigo mismo y el espacio, cautivando al mismo nivel que la calidad del libreto, quedando el espectador atrapado por su forma de ejecutarlo. Lejos de tener vías de escape por el escenario, utiliza toda esa energía que pone sobre los libros para formar un tándem, que permite no estancar el propio ritmo de la obra. Indudablemente, Simón vence en este reto actoral, que exige una fuerza pausada, que llene el escenario, solo con la palabra y su acción.

A nivel expresivo, regala una interpretación elegante, en consonancia con la forma en la que mastica las palabras. Así, se gana a los asistentes, que ven accesible al personaje, a pesar de la lejanía del trasfondo que se esconde en él. Por lo tanto, la naturalidad con la que adorna los acontecimientos se mezcla con la suavidad de los movimientos. La ruptura de la cuarta pared se presenta en algunas partes, pero mayormente se hace con la mirada, con la orientación de su coreografía por el espacio. También elabora un uso del humor más sofisticado, en pequeñas dosis, para relajar un ambiente más espeso, construyendo así la cercanía que se mencionaba antes. Al final de la obra, el espectador siente la familiaridad de Simón, que termina el monólogo con la contundencia y liviandad esperada por el gran trabajo dramático desarrollado hasta ese punto.

Teatro Bellas Artes
Foto de 'Conferencia sobre la lluvia' (Salvador Collado)

Un monólogo íntimo

Un escritorio, una biblioteca repleta de libros y distintas columnas de novelas son la bienvenida de Conferencia sobre la lluvia. Los asistentes que van sentándose en las butacas del Teatro Bellas Artes, pueden dilucidar la importancia de la literatura, en su sentido, valga la redundancia, más literal. Según se apagan las luces, empieza a desarrollarse la puesta en escena, que, apuesta por una línea más intimistas, sencilla, pero no simple. De esta forma, la dirección ha sabido dar movimiento y ritmo a la obra, mediante la interacción de Simón con los distintos elementos que conforman la escenografía. Una taza de café, unas gafas, distintos libros… Son pequeñas piezas que permiten que no se estanque la acción y, al mismo tiempo, no distraigan al espectador de lo que se está contando.

Gracias a ese cuidado de medir la influencia y percepción del público, se logra equilibrar la atención demanda del texto y un montaje que plantea un desarrollo eficaz. Otro de los aspectos a destacar es la composición de la iluminación, que fluctúa entre una más lúgubre y otra más clara. En ambos compases se van mostrando las vicisitudes que hay en el protagonista. El vaivén de la vida, las dos caras de una misma moneda se formalizan también en este apartado técnico y artístico. Finalmente, culmina en unas tonalidades azules, siendo una metáfora del propio título y de esa nostalgia que se ha ido cociendo tranquilamente en varias partes importantes del texto. Por último, aplaudir la construcción de la musicalidad de los diálogos, los cuáles, artísticamente, son la guinda este pastel teatral.

Conferencia sobre la lluvia
Foto de 'Conferencia sobre la lluvia' (Salvador Collado)

Conclusión

Conferencia sobre la lluvia es un monólogo existencial, que reflexiona sobre la vida, el amor, la identidad… En resumen, la experiencia vital como vehículo de expresión. De esta forma, el texto se desarrolla en un intimismo y una elegancia, que se combina a la perfección con la naturalidad y las referencias literarias. Ese homenaje a la poesía eleva y magnifica el poder de la obra. Asimismo, Enrique Simón hace justicia a la dramaturgia, explorando a este singular bibliotecario hasta lo más profundo de su ser. Una interpretación impecable, cumpliendo un reto interpretativo de gran dificultad.

Por otro lado, la puesta en escena es sobria y sencilla, apoyando el transcurso de la narración, sin quitar atención a lo que se está diciendo. Por tanto, cumple su función eficazmente. Las palabras que emergen del interior se mezclan con el aprendizaje que se encuentra en la literatura, logrando un relato íntimo, reflexivo y cautivador.

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