Crítica de La Muerte de Stalin dirigida por Armando Ianucci

La Muerte de Stalin es la nueva comedia de Armando Iannucci (basada en una novela gráfica homónima) protagonizada por Steve Buscemi. El humor negro envuelve la narración de los que fueron los días posteriores a la muerte del dictador a través los ojos de sus hombres de confianza. ¿Quien será el siguiente líder?. La película cosechó 4 premios en los British Independent Film Awards (BIFA) y cuenta con 2 nominaciones en los BAFTA: Mejor Film Británico y Mejor Guion Adaptado. Estreno el 9 de Marzo.



La Muerte de Stalin

Crítica de La Muerte de Stalin

Ficha Técnica

Título: La Muerte de Stalin
Título original: The Death of Stalin

Reparto:
Olga Kurylenko (Maria Yudina)
Andrea Riseborough (Svetlana Stalin)
Jason Isaacs (Georgy Zhukov)
Steve Buscemi (Nikita Khrushchev)
Rupert Friend (Vasily Stalin)
Jeffrey Tambor (Georgy Malenkov)
Richard Brake (Tarasov)
Paddy Considine (Comrade Andryev)
Michael Palin (Vyacheslav Molotov)
Roger Ashton-Griffiths (Musician 1)
Simon Russell Beale (Lavrentiy Beria)
Jonathan Aris (Mezhnikov)
Dermot Crowley (Kaganovich)
Cara Horgan (Lidiya Timashuk)
Gumuliauskas Vaclovas (Soldado)

Año: 2017
Duración: 106 min.
País: Reino Unido
Director: Armando Iannucci
Guion: Armando Iannucci, David Schneider, Ian Martin, Peter Fellows (Cómic: Fabien Nury)
Fotografía: Zac Nicholson
Música: Christopher Willis
Género: Comedia. Política
Distribuidor: Avalon Distribución Audiovisual

 Sinopsis

La noche del 2 de marzo de 1953 murió un hombre. Ese hombre es Josef Stalin, dictador, tirano, carnicero y Secretario General de la URSS. Y si juegas bien tus cartas bien, el puesto ahora puede ser tuyo.

Basada en una historia real, La Muerte de Stalin es una divertidísima sátira sobre los días previos al funeral del padre de la nación. Dos jornadas de duras peleas por el poder absoluto a través de manipulaciones y traiciones. (Avalon Distribución Audiovisual)

 Premios

  • Premios BAFTA: Nominada a Mejor film británico y Mejor guión adaptado. 2017
  • British Independent Film Awards (BIFA): 4 premios incluido mejor actor secundario. (Simon Russell Beale). 2017


La dirección

Armando Ianucci es principalmente conocido por la adaptación cinematográfica de “In The Loop” que en 2009 fue nominada a los Óscar al mejor guión adaptado. En esa ocasión no lo ganó pero nos permitió ver características de lo que en La Muerte de Stalin asienta como su estilo, algo visceral y con una cámara que recuerda al estilo británico establecido con la serie “The Office“. Cámara en movimiento continuo y algo torpe, predominante en escenas con planos secuencia largos que reflejan ese estilo casi documentalístico pero que, en este caso, deja respirar tranquilamente a sus actores.

La Muerte de Stalin 
Copyright 2017 Concorde Filmverleih GmbH

Y es que “In The Loop” sacaba algo de la propia narración debido a esto, mientras que en La Muerte de Stalin parece haber aprendido y se ha disminuido con ese estilo saturado. De hecho le ha dado cierto gusto a la película que aportaba al mundo que intentaba construir. Este escenario ancho, con mucho aire en la cámara pero al mismo tiempo claustrofóbico, estresante y acalorado pese al frío de la estepa rusa, no es una tarea para nada fácil y si claramente loable por parte de la dirección de Iannucci.

El ritmo por otro lado es apropiado y la dirección de los actores parece realmente cuidada y bien guiada, nada espectacular pero todo bien en general y sin tacha particular.

Los actores

Steve Buscemi interpreta a Nikita Khruschev. Un personaje interesante, y aun más intrigante actor que está acostumbrado a ser un personaje que libera tensión, divertido y casi una parodia del personaje que interpreta. Aquí sigue con esa tónica pero dando rienda a un papel más serio donde, en determinadas ocasiones, puedes ver a un hombre de acero de la madre Soviética.

Por otro lado hay que analizar los trabajos de  Jeffrey Tambor (Malenkov) y Simon Russell Beale (Beria). Ellos son merecedores de una amplia mención por dos papeles que difícilmente serán olvidados por un servidor.

El personaje de Jeffrey Tambor aparece más bien poco y tiene una relevancia mínima en general en todo el film. Ahora bien, es un personaje que de la falta de atracción resulta su carisma y acaba por ser una de las mejores partes que el celuloide contiene. Su papel como Malenkov, hombre destinado a ser el sustituto de Stalin, es de los más sutilmente geniales que he visto en una comedia británica.

En general está escrito con esa acidez que caracteriza a los británicos, pero sin convertir a este en el pináculo sobre el que gira toda la estructura de la película. Que Malenkov no esté en gran parte de la película o que se encuentre siempre en el fondo, que cada vez que hable su voz sea menos profunda y más temerosa que la de los demás son decisiones de caracterización brillantes por parte del actor. La mejor manera que puedo definirlo es como el personaje secundario de su propia historia.

La muerte de Stalin

Simon Russell Beale da vida a un personaje interesante pero difícil de tratar. Alguien con una capacidad para hacer acto de presencia de una manera realmente llamativa e imponente que choca directamente con las últimas imágenes suyas en la película. Aunque a veces este tono falla, por lo general es loable su gran esfuerzo por recrear a este, más que difícil, personaje.  Si esperas ese toque de humor negro será en él donde lo encontrarás de forma más acertada.

Aparte de estos hay que analizar el trabajo de Andrea Louise Riseborough que se pone en las botas de la hija de Stalin y Rupert Friend que interpreta al hijo de Stalin, son dos figuras que simplemente se ven fuera de la narración (por muy históricos que sean) y en general tienen una participación mucho más parecida al ritmo y la actuación teatral que a la cinemática. Una decisión interesante cuanto menos pero que no ha llegado a convencerme en lo más mínimo generando un humor algo banal que, de haber contexto, podría haber sido interesante pero que al no haberlo cae en saco roto. No hacen nada especialmente malo pero frente a los demás se les ve algo flojos y en ocasiones sobre-actuados.

Unos toques que se agradecen

Ya he comentado con anterioridad determinados detalles como el uso de la cámara pero aquí me gustaría insistir en otros detalles que son simplemente fantásticos.  A lo mejor no del todo originales pero que forman un conjunto de decisiones que acaban por dar una vuelta refrescante a La Muerte de Stalin.

Aquí la edición no siempre está en sus mejores momentos con escenas que entre ellas no están conectadas como cabría esperar, pero hay un detalle, un simple detalle que me pareció simplemente genial. La escena se presenta, los personajes entran en parejas o uno por uno dependiendo siempre de su importancia con una frase que les define. Acompañando esa frase una puesta en escena que termina de desarrollar aun más el perfil del personaje. Finalmente un pequeño texto inferior explica su nombre  y por otro lado su puesto dentro del régimen.

Es una manera eficaz de introducir a tu personaje y mostrar que en las blancas estepas rusas todos los hombres del poder tienen bajo si una gran sombra sangrienta. No hay ángeles aquí. Idea que se refuerza cuando en la escena funeral aparecen los “hombres de Dios” y actúan como vampiro frente a ajo. Todos eran hombres con una clara tendencia por la violencia desmedida encerrados en caros trajes.

La muerte de Stalin

Al final son solo humanos. Y es que parece a veces complicado humanizar a hombres así, pero La Muerte de Stalin encuentra la forma de hacerlo tratándolo de una manera un tanto particular. Todos se tratan como amigos, ves claramente las relaciones que les unen. Aquí el diálogo y las interpretaciones hacen un gran trabajo en convencerte de ello. Todo te lleva a verles de otra forma en algunas ocasiones, casi como si fuesen críos en un patio de colegio. Estas situaciones siguen con una línea ingeniosa y oscura que te devuelve a la realidad de la Unión Soviética. Una fluidez del chiste basada en la contraposición de dos géneros completamente diferentes (técnica predominante en el cine de Sam Raimi)  generando una risa de lo más placentera.

Por último hacer mención a los títulos de créditos que me dejó con la última risa de la visualización. Este refleja el tema final: La verdad y “la verdad”. Algo que la mayoría de autores ignoran ellos lo usan para dar el último golpe en la mesa.

Conclusión

La Muerte de Stalin es un conjunto de aciertos y desaciertos. Con detalles muy inteligentes que al combinarse entre ellos llevan a una de las comedias más notorias en lo que llevamos de año.

Todo sea dicho no es una película para todo el mundo y que sobre todo apela a ese humor negro. Un humor negro del que no todos son seguidores.

Una película redonda donde los personajes llevan gran peso sobre sus espaldas y que entregan (por lo general) un magnífico espectáculo que me deja con ganas de ver que será lo siguiente que Iannucci adapte a la gran pantalla.

CALIFICACIÓN: 8,0

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