The underground railroad (El ferrocarril subterráneo) es una serie de Amazon Prime cuya temática gira alrededor de la esclavitud afroamericana en Estados Unidos antes de la abolición. La base de la historia se asienta en una simbología inspirada en la organización clandestina de El ferrocarril subterráneo, que ayudaba a los esclavos a huir hacia los estados libres o hacia Canadá. El director de todos los episodios de la serie es Barry Jenkins (Moonlight, El blues de Beale Street). En el reparto destacan Thuso Mbedu, Joel Edgerton (El regalo, La noche más oscura) y Chase W. Dillon. Se basa en la premiada novela de Colson Whitehead del mismo nombre. La serie, que consta de diez episodios, está disponible en Amazon Prime Video.



The underground railroad (El ferrocarril subterráneo)

Crítica de ‘The underground railroad’ 

Ficha Técnica

Título: El ferrocarril subterráneo
Título original: The Underground Railroad

Reparto:
Thuso Mbedu (Cora)
Joel Edgerton (Ridgeway)
Chase W. Dillon (Homer)
Aaron Pierre (Caesar)
Jared Warren (Violent Slave Hand)
Shiquita James (Slave)
Sheila Atim (Mabel)
Lucius Baston (Prideful)
Kraig Dane (Boseman)
Trevor David (Samson)
William Jackson Harper (Royal)
Jeff Pope (Connelly)
Mychal-Bella Bowman (Grace)

Año: 2021
Duración: 60 min.
País: Estados Unidos
Director: Barry Jenkins (Creador), Barry Jenkins
Guion: Barry Jenkins, Jihan Crowther, Colson Whitehead, Allison Davis. Novela: Colson Whitehead
Fotografía: James Laxton
Música: Nicholas Britell
Género: Drama. Fantástico
Distribuidor: Amazon Prime Video

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Sinopsis

La serie The Underground Railroad narra el desesperado intento de Cora Randall (Thuso Mbedu) por alcanzar la libertad en el Sur de EEUU anterior a la Guerra de Secesión. Tras escapar de una plantación de Georgia siguiendo los rumores sobre un Ferrocarril Subterráneo, Cora no descubre una mera metáfora, sino un ferrocarril real lleno de ingenieros y conductores, y una red secreta de vías y túneles bajo el suelo sureño

En el transcurso de su viaje, Cora es perseguida por Ridgeway (Joel Edgerton), un cazador de recompensas que está obsesionado con llevarla de vuelta a la plantación de la que escapó; especialmente porque su madre, Mabel, es la única que nunca logró capturar.

Mientras viaja de estado en estado, Cora se enfrenta al legado de la madre que la abandonó y a sus propias luchas por hacer realidad una vida que nunca creyó posible. (Amazon Prime Video)

Dónde se puede ver la serie



El horror del Sur profundo

El ferrocarril subterráneo (The underground railroad), para empezar, es una de las series más asombrosas, personales y plásticas que he visto desde hace tiempo. Quizá, como desafío, te descoloque a ratos. Pero la recompensa es alta. En los tiempos del Black Lives Matter esta serie recoge los ecos de la esclavitud allá en los estados sudistas. El inicio sí que es capaz de situarnos bien, sin dificultad. La historia comienza en la plantación de los Randall, unos hermanos que tienen a su servicio una cuantiosa cantidad de esclavos dedicados a la recolección del algodón. Todo allí es arbitrario, injusto y violento. Un gesto mínimo es castigado con una severidad infrahumana.

En este contexto, Caesar (Aaron Pierre), uno de los esclavos, tiene la firme determinación de escapar, y huir del horror de la plantación de los Randall. Su plan pasa por llevarse consigo a Cora (Thuso Mdebu) a quien profesa un sincero afecto. Cora no es muy partidaria de la huida, pero la barbarie acabará venciendo su obcecación. Caesar tiene cierto conocimiento de una organización que se dedica a ayudar a los esclavos fugados. Sin embargo, cuando ambos están inmersos en su huida, el plan se complica. Tras ellos parte la gente de la plantación Randall, incluido Arnold Ridgeway (Joel Edgerton), un cazador de esclavos fugados, que pasa por ser el villano de la serie.

Por otra parte, presa del miedo y accidentalmente, Cora y Caesar matan a un niño blanco en su huida, lo que empeora su situación. Finalmente, llegan a la cabaña de un hombre que participa en el Ferrocarril Subterráneo, la organización que ayuda a los esclavos huidos a llegar a los estados del norte o bien a Canadá. Sin embargo, no es el Ferrocarril del que hemos oído hablar. No es metafórico, hay un tren subterráneo real.

The Underground Railroad
Copyright Amazon Prime Video

La vertiente fantástica

El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) tiene uno de sus alicientes en que ofrece una variante de la historia real. El ferrocarril subterráneo existió realmente como una organización que ayudaba logísticamente a los esclavos huidos de las plantaciones de los estados sureños. Su auxilio consistía en proporcionar mapas, disfraces, o instrucciones sobre lugares para hospedarse. Una de sus componentes más ilustres fue Harriet Tubman, una esclava huida que colaboró heroicamente con el Ferrocarril. Sin embargo, en la serie la organización cuenta con un ferrocarril subterráneo real. Es decir, hay una red de túneles por los que transitan trenes con paradas en diversas ciudades de Estados Unidos.

El funcionamiento de este ferrocarril es misterioso, y cuando lo vemos por primera vez nuestro asombro es gigantesco. Como un milagro materializado ante nuestros ojos. Cora y Caesar utilizan  este ferrocarril para moverse por EE.UU sin tener mucho conocimiento de adónde van. Este prodigio, inexplicado y simbólico, da a la serie una sensación de acercamiento al género fantástico, de vulneración voluntaria de la historia. ¿Con qué objeto? Además de que es una idea argumentalmente buena, El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) viene a ser un balance de situación de diversos sitios de Estados Unidos en la en la época de la acción.

El argumento se cristaliza a través del conocimiento de Cora de diversas ciudades por las que el tren va parando. El carácter de estos lugares es variable, pero casi siempre desolador. Unos son tan mezquinos como la plantación de los Randall en Georgia, en otros las utopías tiene un lado oscuro o se desvanecen. El caso es que Cora no encontrará un lugar donde estar a salvo fácilmente. Y tampoco hay que olvidar que tras ella va Ridgeway, cuya caza aporta unidad a la historia.

El ferrocarril subterráneo
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El desarrollo de la historia

La narrativa de El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) no es accesible y requiere una buena dosis de implicación por parte del espectador. El tempo es lento, reposado, cadencioso; aunque opresivo y angustiante. La longitud de los capítulos es variable. La mayoría ronda la hora de duración, pero los hay que se extienden hasta la hora y cuarto. Como auténticos largometrajes. Sin embargo, hay uno que no pasa de veinte minutos. Cada parada del tren (Carolina del Sur, Carolina del Norte, Tennessee, Indiana…) es una historia distinta, con un sentido diferente, como las teselas de un mosaico que a la larga será el resultado final de la serie.

El ritmo lento no excluye que haya momentos de una gran tensión. Casi todos ellos tienen que ver con la presencia de Ridgeway, el cazador de esclavos. Hay escenas de acción bien llevadas, algunas de ellas de impacto, y se muestran todo los tipos de violencias que sufría la población negra de la época. El sabor de la historia es tremendamente amargo, hay una desazón en Cora, nacida de la imposibilidad de establecerse en paz en un lugar, que invade de fatalismo la serie.

Más que una línea narrativa clara, El ferrocarril subterráneo (The underground railroad), utiliza un conjunto de sensaciones para contarnos la historia. El argumento, más que tener una estructura clásica, es tremendamente sensorial, un conjunto de experiencias filmadas de una forma siniestramente bella.

The underground railroad
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La exquisitez plástica

El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) tiene una de sus destacadas virtudes en la impresionante factura técnica de la serie. Barry Jenkins hace un ejercicio de virtuosismo realmente notable, posee una ambición visual insólita en la mayoría de las series de televisión. Para empezar la fotografía tiene una calidad realmente pictórica, las composiciones están estudiadísimas, y la cámara se mueve con una suavidad y una destreza apabullantes. Es como si Jenkins mostrara su gusto por Wong Kar Wai o Paul Thomas Anderson, y lo vertiera en la serie.

La banda sonora es sutil, pero tan inquietante como hermosa. Algo muy en consonancia con la serie, y que constituye todo un aliciente para la atmósfera. En ciertos episodios, la imagen y el sonido son tan elocuentes como los diálogos a la hora de mostrar y sugerir. Este refinamiento formal ayuda a crear la sensación algo onírica, parcialmente irreal, que tiene El ferrocarril subterráneo (The underground railroad). Podemos hablar de una especie de realismo mágico. Como ejemplo: las impresionantes imágenes del ferrocarril.

Un defecto, o una virtud (según se mire), es las pocas concesiones que Barry Jenkins hace al espectador. La serie tiene algo de hermético que exige al espectador atención y colaboración para meterse en su peculiar mundo. Como narración, no es la clásica para hacerse un maratón en una tarde, llena de ritmo y cliffhangers. Aun así, cogiendo el tono adecuado disfrutaremos de una serie realmente especial.

El ferrocarril subterráneo
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Las actuaciones de The underground railroad

El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) nos ofrece además el descubrimiento de una actriz talentosa. Thuso Mbedu materializa en Cora un sufrimiento indescriptible, hecho de miedo y pesimismo. Su expresión es la viva biografía del personaje. Aun así, Cora no ceja en su empeño de sobrevivir. Mirar el mundo a través de sus ojos es doloroso, pero nos reserva un brillo de esperanza.

Joel Edgerton está espléndido como pérfido cazador de esclavos. No solo es un matón con una profunda aversión a los negros, que también. Jenkins trata de explicarnos al personaje, no para justificarlo, sino para edificarlo con propiedad. Comparte con Cora que ambos tuvieron unas experiencias decisivas en su infancia. Su filosofía vital está emparentada con la noción del destino manifiesto y la idea de que los negros han de ser subyugados por mandato divino.

El personaje más sorprendente de la serie es Homer, un pequeño niño negro que, contra todo pronóstico, sirve de ayudante al cazador de esclavos con una devoción y una fidelidad difíciles de entender. Hay algo muy inquietante en él, no solo por servir a un amo con unas ideas tan abyectas, también por la inusual frialdad con la que se comporta. De este modo la actuación de Chase W. Dillon es francamente interesante.

The Underground Railroad
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Conclusiones de The underground railroad

El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) aporta una visión audaz, personal y demoledora de la esclavitud. El gran logro de Barry Jenkins es haber añadido un atrevimiento formal de primer orden sin que el mensaje se desvirtúe, ni se caiga en un ejercicio vacuo de estilo. Es conseguir la unión perfecta entre ética y estética. No es una serie que se deje domar fácilmente, el ritmo es lento y de cuando en cuando cae en cierto hermetismo. Nada que no pueda compensar el universo terrible y ensoñador de la serie. El ferrocarril subterráneo (The underground railroad) es una de las apuestas más personales y meritorias de Amazon Prime Video.

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