Oliver Kienle (Bad Banks) escribe y dirige Cuatro manos, un thriller psicológico protagonizado por Frida-Lovisa Hamann y Friederike Becht. No es muy habitual que una película de nacionalidad alemana llegue a nuestra cartelera. ¿Será Cuatro manos un título digno de hacerlo? El estreno previsto para el 1 de marzo queda aplazado para el mes de Julio.



Crítica de Cuatro manos

Cuatro manos

Ficha técnica

Título: Cuatro manos
Título original: Die Vierhändige

Reparto:
Frida-Lovisa Hamann (Sophie)
Friederike Becht (Jessica)
Christoph Letkowski (Martin)
Agnieszka Guzikowska (Maria Uchwat)
Detlef Bothe (Detlef Bothe)

Año: 2017
Duración:
 94 minutos
País: Alemania
Director: Oliver Kienle
Guion: Oliver Kienle
Fotografía: Yoshi Heimrath
Música: Heiko Maile
Género: Thriller psicológico, drama

Distribuidora: Cinemaran

Filmaffinity

IMBD

Tráiler

Sinopsis

Sophie y Jessica fueron testigos de un brutal asesinato cuando eran unas niñas. Jessica le prometió a su hermana que siempre la protegería, algo que se ha convertido en una obsesión. Ahora, Jessica (28 años) sufre paranoia y ve el peligro allá donde va, mientras que Sophie (26 años) quiere tener una vida normal en la que consigue ser pianista y enamorarse. Cuando los asesinos salen de prisión después de 20 años, Jessica pretende enfrentarse a ellos, pero un accidente hará que la promesa que le hizo a su hermana se convierta en una auténtica pesadilla. (Cinemaran)



De la pequeña a la gran pantalla

Tanto el director Oliver Kienle como las actrices Frida-Lovisa Hamann y Friederike Becht tienen una destacada trayectoria en la pequeña pantalla. Esa experiencia en el mundo televisivo y en el formato serie se hace palpable en Cuatro manos, un thriller psicológico que gira en torno a dos hermanas irrevocablemente unidas por una desgracia familiar.

Como si se tratara del último capítulo de una miniserie, Kienle va directo a la parte más pantanosa de la historia sin darse cuenta de que no conocemos a las protagonistas lo suficientemente bien como para conectar con ellas. Es por eso que, aunque tiene elementos de base muy interesantes, Cuatro manos acaba por convertirse en una historia de venganza contada con demasiadas prisas.

Cuatro manos

Un laberinto de espejos y sombras

A la falta de tiempo, se une el interés de Oliver Kienle por sacudir al espectador a base de golpes, obligándole a entrar de lleno en una historia perturbadora en la que no hay cabida para la esperanza. No es de extrañar, por lo tanto, que aun siendo una película relativamente corta, sea imposible no tirar la toalla a medio camino y dejar de buscar la luz al final del túnel.

El mejor ejemplo de esta falta de equilibrio entre la desesperanza y el optimismo lo encontramos en Martin, el personaje interpretado por Christoph Letkowski. Atrapado en la lucha psicológica entre hermanas, la capacidad de aguante de Martin parece inagotable, pues está dispuesto a ser víctima de continuos abusos sin pensárselo dos veces. Será tal vez el pobre desarrollo de este personaje lo que más moleste a la mayoría de los espectadores, que seguramente no entiendan el porqué de sus decisiones.

Cuatro manos

Al mismo tiempo que somos testigos del sufrimiento que desborda al trío protagonista y tratamos de adelantarnos al desenlace de Cuatro manos, son muchas las preguntas que surgen en relación con el día a día de los personajes. Lástima que las respuestas no lleguen nunca, ya que habrían aportado a la trama una necesitada dosis de realismo.

Conclusión

Con una buena premisa y una puesta en escena directa al estómago, Cuatro manos resulta una película interesante que se habría beneficiado de más tiempo. Confiemos en que en su próximos largometrajes, Oliver Kienle tenga menos prisa en contarnos historias de las que hacernos partícipes.

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