Daniel Isn’t Real se trata de otra sorpresa más que viene cobijada por SpectreVision, la compañía que para muchos amantes del género se ha convertido ya en un mito. La obra, galardonada en el Festival de Sitges de este año 2019, bien merece ser vista, incluso por aquellos que no aman el género fantástico o de terror, porque esconde interesantes lecturas en su interior. Estreno el 30 de junio en Movistar. Puedes leer AQUÍ otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.



Crítica de ‘Daniel Isn’t Real’

Daniel Isn't Real

Ficha Técnica

Título: Daniel Isn’t Real
Título original: Daniel Isn’t Real

Reparto:
Miles Robbins (Luke
Patrick Schwarzenegger (Daniel)
Sasha Lane (Cassie)
Mary Stuart Masterson (Claire)
Hannah Marks (Sophie)
Chukwudi Iwuji (Braun)

Peter McRobbie  (Percy Thigpen)
Andrew Bridges (Richard)
Griffin Robert Faulkner (el joven Luke)
Nathan Chandler Reid (el joven Daniel
)


Año: 2019
Duración: 96 min
País: Estados Unidos
Director: Adam Egypt Mortimer
Guion: Brian DeLeeuw, Adam Egypt Mortimer (Novela: Brian DeLeeuw )
Fotografía: Lyle Vincent
Música: Clark
Género: Thriller. Terror
Productora: SpectreVision / Ace Pictures / ACE Pictures Entertainment

Filmaffinity

IMBD

Tráiler en versión original de ‘Daniel Isn’t Real’

 

Sinopsis 

Luke es un niño que tiene una madre enferma de esquizofrenia y que, además, debe afrontar el divorcio de sus padres. Con todos estos problemas, decide inventarse un amigo imaginario, Daniel, que le ayudará a superar sus problemas. Sin embargo, su madre le obliga a olvidarse de Daniel. Años más tarde, cuando Luke vuelve a tener problemas, deberá recurrir a la ayuda de Daniel… Pero esta vez Daniel va a querer más…

Premios

  • 2019: Sitges Film Festival: Mejor Actor (Miles Robbins)


Una producción de Elijah Wood: SpectreVision entra en juego

Elijah Wood ha hecho algo mejor en su vida que ser Frodo en la saga cinematográfica de el Señor de los anillos, y es traernos una productora conocida como SpectreVision  fundada en 2010 y que, a pesar de que es muy modesta en cuanto a número de producciones se refiere, lo cierto es que ya empieza a tener cierto nombre dentro de la serie B y los aficionados al género, por sus marcadas señas de identidad, que también aparecen en Daniel isn’t real. La productora nos ha traído recientemente Mandy (2018) dirigida por Panos Cosmatos y Color out of Space (2019) dirigida por el que durante mucho tiempo había estado olvidado, Richard Stanley. Pese al reciente estreno de ambas, la compañía ya ha conseguido ganarse un espacio dentro del cine de culto. Veremos qué le depara el futuro a esta simpática productora.

Daniel isn't real
Copyright Ace Pictures

Primera cuarto bastante intrascendente

Lo cierto es que Daniel isn’t real no empieza mal… pero tampoco bien. La presentación de la infancia del personaje y sus traumas infantiles, y como para superarlos se crea a un amigo imaginario son rutina pura y a la película le faltaría como mínimo unos veinte minutos más de metraje para poder desarrollar bien las cosas. Sin embargo, da la sensación de que o bien metieron tijera, o bien no supieron cómo llevar esta etapa infantil del personaje. Con algún momento espeluznante (como ese intento de asesinato mediante el envenenamiento) pero nada que sea más que pasable.

Daniel Isn't Real
Copyright Ace Pictures

El título no lleva a engaños

Efectivamente, el título no lleva a engaños (o quizá sí) y es a partir de que el amigo de Luke vuelve de su imaginario encarcelamiento cuando la película empieza a ganar en todos los aspectos. Durante una parte Daniel isn’t real juega con el obvio hecho de que solo Luke puede ver a Daniel, y este por supuesto hace todo tipo de locuras,  además, poco a poco, se va apoderando del control absoluto de Luke.

Lo que en un principio parecen secuencias hechas para una película de tono cómico, poco a poco se van volviendo más oscuras, especialmente a medida en que la enfermedad de Luke (porque en realidad no deja de ser eso) se va acrecentado. Empieza entonces un tour de force que tanto el espectador como el protagonista deberán afrontar. Ha llegado el turno de la montaña rusa.

Daniel isn't real
Copyright Ace Pictures

La esquizofrenia no es cosa de risa

Aquí, servidor va a hacer ciertas confesiones. Una de ellas, es que como Luke, el personaje de Daniel isn’t real, también sufrí el mismo miedo de recibir esa “herencia maldita” por parte de mi madre. La terrible esquizofrenia. Lo cierto, es que el cine ha tratado a esta enfermedad y a los que la padecen de una manera ignominiosa, horrible. Retratando siempre a los que la sufren, como monstruos que como mucho merecen que se les alivie de su sufrimiento apartándolos de enmedio. El cine, como la herramienta por excelencia de masas, ha transmitido eficientemente ese mensaje al subconsciente colectivo.

Y esto no es así. Y precisamente Daniel isn’t real, que pese a ser una película de terror, trate con mucha dignidad la enfermedad es algo que merece ser realmente destacado, cuando ha sido el género de terror uno de los que más ha abusado de todos estos tópicos. Porque el personaje de Luke no es un monstruo, sino un chico que tiene problemas, y que trata de solucionarlos. En realidad, gran parte de la culpa recae sobre una sociedad que huye de él porque es totalmente diferente. Incluso cuando acude al médico, este solo le ayuda con pseudoterapias tibetanas que en realidad no sirven para nada.

Así, atendiendo en todo momento a una película que además se intrinca con el género fantástico y de terror, también tenemos un potente drama, capaz de despertar conciencias sobre la enfermedad, ni que sea por el singular recibimiento que realiza Daniel isn’t real, no solo con nuestro protagonista principal (que en su caso se refleja mediante una alucinación que se hace física), sino con el drama de la propia madre, que en realidad es igual de duro, a pesar de tener menos metraje dedicado.

Daniel isn't real
Copyright Ace Pictures

Efectos de rigor

Lo que sí es realmente fantástico es que siendo una película de producción relativamente menor, se haya conseguido tales resultados. Porque Daniel isn’t real no solo no es que tenga unos efectos especiales decentes, sino que además nos remiten a los de la vieja usanza, a aquellos que no se hacían tanto por ordenador (aunque obviamente no todos son así), sino a los que se hacían artesanalmente.

Por una parte tenemos la creación de unos monstruos, que recuerdan al cine de Brian Yuzna, y más en concreto a Society (1989) y a aquel terror tan corporal y a la vez repulsivo. Son esas transformaciones, esa utilización tan extrema que hace del cuerpo, como si este fuera moldeable, lo que en parte resulta tan inquietante de Daniel isn’t real. Lo que tiene relación con el cuerpo, pasa directamente a la mente, como también resulta con muchos pacientes de esquizofrenia. A la vez, la creación de uno de los monstruos también puede recordarnos a otro referente del terror corporal, como es Hellraiser, además de alguna evidente referencia a la pintura del Bosco, aunque esta última en realidad sea una cita cultural más que una auténtica referencia.

Por otra parte, nos encontramos con unos efectos que recrean la cárcel mental en la que se encerrado Luke, una vez Daniel ha tomado el control del cuerpo. Aquí los efectos recuerdan a otras películas producidas por la propia SpectreVision, como Mandy o Color out of Space, por la utilización de una paleta de color que se aleja de los tonos más habituales, además de por parecer querer compartir un mismo tono psicodélico, que parece tener origen en aquellos años locos del Hippismo. Un viaje alucinógeno de primera.

Daniel isn't real
Copyright Ace Pictures

Nueva generación de actores

Nos encontramos ante dos actores jóvenes, que en realidad son hijos de célebres estrellas de Hollywood. Luke está interpretado por Miles Robbins, hijo del actor Tim Robbins, mientras que Patrick Schwarzenegger es hijo de.. quienes todos sabemos. Y en realidad, se complementan muy bien, y hacen que lo que tiene que ser una solo mente quede en manos de dos personalidades muy distintas pero que a nivel interpretativo se compenetren bien. Incluyendo, la manera en cómo se mueven ambos en escena. De hecho, Miles Robbins ganó el premio al mejor actor en el festival de Sitges.

Conclusión de ‘Daniel Isn’t Real’

Quizá no es una película perfecta, puesto que aún se le ven algunas carencias a Adam Egypt Mortimer, pero sí una buena carta de presentación dentro del género de terror. Una cinta que desde luego no deja indiferente y que tiene la suficiente fuerza como para que uno se quede con algunos fotogramas que realmente son estética pura.

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