De repente (Soudain), es el nuevo largometraje del cineasta japonés Ryûsuke Hamaguchi (El mal no existe, Drive My Car), una película que vuelve a explorar algunos de los temas fundamentales de su filmografía: la comunicación, la escucha, los vínculos humanos y la capacidad de transformar nuestra manera de entender el mundo a través del encuentro con los demás. Presentada en la competición oficial del Festival de Cannes de 2026, la película reúne a Virginie Efira y Tao Okamoto en una historia sobre dos mujeres de culturas diferentes que establecen una profunda amistad mientras afrontan situaciones límite. Con una duración de 196 minutos, Hamaguchi construye un drama humanista que reflexiona sobre los cuidados, la dignidad, la enfermedad y el sentido de la vida. Estreno el 19 de febrero de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'De repente (Soudain)'
Ficha Técnica
Título: De repente
Título original: Soudain / All of a Sudden
Reparto:
Virginie Efira (Marie-Lou Fontaine)
Tao Okamoto (Mari Morisaki)
Kyôzô Nagatsuka (Goro Kiyomiya)
Jean-Charles Clichet (Olivier Maritania)
Marie Bunel (Sophie Lefebvre)
Teruyo Kurosaki (Tomoki Kubodera)
Jean-Louis Garçon (Kevin)
Lazare Gousseau (Claude)
Margot Maricot (Un residente)
Prescilia Follin (Yasmine)
Evelyne Istria (Mireille)
Jérôme Chappatte (Philippe Murano)
Elizabeth Tamaris (Simone Duris)
Gabriel Dahmani (Djibril)
Heidi Becker-Babel (Marion)
Año: 2026
Duración: 196 min.
País: Japón
Director: Ryûsuke Hamaguchi
Guion: Ryûsuke Hamaguchi, Léa Le Dimna. Libro: Maho Isono, Makiko Miyano
Fotografía: Alan Guichaoua
Música: Samuel Andreyev
Género: Drama. Amistad
Distribuidor: Caramel Films
Tráiler de 'De repente (Soudain)'
Sinopsis
En París, Marie-Lou Fontaine, directora de una residencia de ancianos, se esfuerza por implementar una filosofía de atención innovadora basada en la escucha activa y el respeto a la dignidad de los residentes, a pesar de la escasez de medios y la resistencia de parte de su personal. En medio de estos problemas, su encuentro con Mari Morisaki, una directora de teatro japonesa que lucha contra el cáncer, transformará profundamente su vida. Al forjar una profunda amistad, ambas mujeres unen fuerzas en una lucha compartida para lograr lo imposible.
Encuentros inesperados
La enfermedad y la vejez son asuntos que el cine suele abordar desde dos extremos bastante previsibles, el drama lacrimógeno o el optimismo reconfortante que convierte cualquier adversidad en una oportunidad para aprender algo. De repente (Soudain) parece interesada en un espacio más complejo, donde la fragilidad no necesita ser embellecida y donde la amistad no funciona como una solución mágica a los problemas de nadie.
También resulta interesante el paralelismo entre las dos protagonistas. Una intenta mejorar la vida de quienes se encuentran en la última etapa de su existencia; la otra se enfrenta a una enfermedad que obliga a replantearse el futuro. Ambas tienen que convivir con límites que no han elegido y con una realidad que no siempre responde a sus deseos.
Emoción en lo que pasamos por alto
Ryûsuke Hamaguchi evita que el relato se limite a una defensa abstracta de la empatía. Escuchar a los demás y respetar su autonomía son ideas que suenan muy bien, pero adquieren un significado diferente cuando hay que llevarlas a la práctica con poco personal, escasos recursos y personas que necesitan una atención constante.
De repente (Soudain) encuentra ahí un conflicto que va más allá de la relación entre sus protagonistas y que conecta con una cuestión social de enorme importancia, qué lugar concedemos a quienes envejecen en una sociedad que parece obsesionada con la productividad y la juventud.
Más allá de las circunstancias
Virginie Efira tiene ante sí un personaje especialmente interesante porque Marie se mueve entre la convicción y el desgaste. Su voluntad de mejorar la residencia nace de una preocupación sincera por las personas a las que cuida, pero esa sensibilidad también la expone a la frustración. No basta con tener razón cuando el entorno no dispone de los medios necesarios para hacer las cosas de otra manera.
Por su parte, Tao Okamoto representa una experiencia vital diferente. Su enfermedad condiciona inevitablemente su relación con el futuro, pero sería un error reducirla a una mujer que necesita encontrar consuelo en los demás. El vínculo entre ambas tiene interés por sí mismo, por lo que cada una aporta a la otra y por la manera en que sus experiencias terminan complementándose.
Delicadeza y dolor
El apartado técnico está al servicio de una propuesta que encuentra su fuerza en la naturalidad y la contención. No necesita llamar constantemente la atención sobre sí misma.
Quizá haya momentos en los que esa serenidad pueda restar algo de intensidad al conjunto, pero prefiero esa confianza en los personajes a una puesta en escena que manipule las emociones mediante recursos demasiado evidentes. De repente (Soudain) entiende que hay dolores que no necesitan ser amplificados para resultar importantes.
Conclusión de 'De repente'
De repente (Soudain) es una película delicada y humanista que encuentra en la amistad, la escucha y el respeto a la dignidad su mayor fuerza. Ryûsuke Hamaguchi vuelve a demostrar que las emociones más profundas no siempre necesitan grandes acontecimientos, a veces basta con dos personas que se encuentran y deciden acompañarse.
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