Dersú Uzalá es una producción soviético-japonesa estrenada en 1975, dirigida por el gran realizador japonés Akira Kurosawa, quien en ese entonces ya era un prestigioso cineasta reconocido principalmente por cintas como Rashomon (1950)Vivir (1952) y Los siete samuráis (1954).

Dersú Uzalá es su primera película rodada fuera de Japón, es un filme basado en unas memorias escritas por Vladimir Arsenyev, un explorador ruso que dirigió varias exploraciones a principios del siglo XX. Esta película podría considerarse del género aventura; constituye una obra redonda, de gran valor humanístico y que sigue muy vigente hoy en día.



Dersú Uzalá

Crítica de ‘Dersu Uzala’

Ficha Técnica

Título: Dersu Uzala (El cazador)
Título original: Dersu Uzala

Reparto:
Yuri Solomin (Arsenev
Maksim Munzuk (Dersu Uzula)
Mikhail Bychkov (M. Bychkov)
Vladimir Khrulyov (V. Khrulyov)
V. Lastochkin (del escuadrón de Arsenev)
Stanislav Marin (del escuadrón Arsenev)

Igor Sykhra (del escuadrón Arsenev)

Vladimir Sergiyakov (del escuadrón Arsenev)
Yanis Yakobsons(del escuadrón de Arsenev)
V. Khlestov (del escuadrón Arsenev)
G. Polunin (del escuadrón Arsenev)
V. Koldin (del escuadrón Arsenev)

Año: 1975
Duración: 141 min
País: URSS
Director: Akira Kurosawa
Guion: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev)
Fotografía: Asakadzu Nakai, Youri Gantoman, Fyodor Dobronravov
Género: Aventuras.Drama
Productora: Coproducción Unión Soviética (URSS)-Japón; Mosfilm / Atelier 41

Filmaffinity

IMBD

Tráiler

Sinopsis de ‘Dersu Uzala’

Son los primeros años del siglo XX, un grupo de exploradores soviéticos dirigidos por el capitán Vladimir Arsenyev se encuentran en la frontera oriental de Rusia, en una zona llamada Sijoté-Alín ubicada en el extremo oriental del país, región que hace frontera con China, Corea del Norte y el mar de Japón. Esta es una zona con montes prácticamente vírgenes, que aún en la actualidad conservan especies en peligro de extinción, es una región considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Vladimir y sus hombres se cruzan con un cazador llamado Dersú. Él es un cazador nómada con gran conexión física y mental con el medio ambiente, representa el verdadero hombre naturalista en una época en la que se iba expandiendo la industrialización. El capitán manifiesta un respeto por la sabiduría “naturalista” de este hombre y le pide que les guíe en las zonas más inhóspitas. Este es el inicio de una gran amistad que durará años.

Premios

  • Óscar: Mejor película de habla no inglesa. 1975
  • Gran premio en el festival internacional de Moscú. 1975
  • Premios David di Donatello: Mejor director extranjero. 1976


Estilo  

A diferencia de muchas de sus otras obras, en Dersú Uzalá Kurosawa emplea menos artificios y recursos estilísticos, ya que la película tiene pocos personajes y el contexto en el que se desarrolla la historia prescinde de decorados y detalles ornamentales. El director aplica los recursos indicados para centrarse en la relación entre Dersú y el capitán, para así poder resaltar la esencia de esta cinta. No obstante, el filme tiene escenas muy distintivas de su cine: amplias composiciones con gran sentido de armonía y movimiento y, tomas detalladas, en primer plano, de elementos propios de la naturaleza: sol, luna, agua, fuego, viento, flora y fauna.

Dersu Uzala
© Metro-Goldwyn-Mayer Studios Inc. Todos los derechos reservados.

Una obra muy actualizada en sus señalamientos 

Se podría interpretar que la obra muestra la transición de dos modos de vida: uno en completa conexión con la naturaleza, en el que solamente los seres humanos como Dersú, muy conectados a los instintos y a los cincos sentidos, además de tener “buena suerte” y ser portador de una genética resistente que le ha hecho sobrevivir (la tasa de mortalidad infantil en ese estilo de vida es elevadísima), le pasa la antorcha a un modo de vida más seguro, sedentario, organizado y con mayor uso del intelecto, éste lo representa el capitán Arsenyev.

Esta transición ocurre de manera literal, comprensiva y con respeto. Ambos hombres se valoran y reconocen sus habilidades; Dersú le salva la vida al capitán varias veces, pero después le toca al capitán salvarle; el capitán entiende a Dersú, su razón de ser y porque él cree lo que cree, y Dersú, está consciente de que su manera de vivir es antigua y se halla en extinción.

Dersú Uzalá
© Metro-Goldwyn-Mayer Studios Inc. Todos los derechos reservados.

El mundo industrializado y el naturalista

Detrás de esta relación de amistad yace un amplio sentido humanístico que señala ventajas y desventajas dentro de cada uno de estos modos de vida. El mundo industrializado posee muchas comodidades, hay abundancia, mayor espacio para la creatividad, pero los humanos se hacen físicamente más frágiles, manipulables y dependientes de las comodidades (por ejemplo, hoy en día, del internet), además de que en ellos se abre un abanico de problemas más complejos de índole psicológica, social, existencial, etc.

En cambio, en el mundo naturalista, se está en completa conexión con el cuerpo, la mente y el entorno, pero hay demasiadas precariedades y se vive menos (por ejemplo, Dersú perdió a su esposa e hijo en un simple accidente de la naturaleza). La película hace un enfoque sensato, equilibrado, nada idealista ni ingenuo, simplemente muestra el cruce de las dos formas de vivir.

El cazador
© Metro-Goldwyn-Mayer Studios Inc. Todos los derechos reservados.

Las virtudes de Dersú Uzalá

Con este filme se puede inferir que, en el mundo contemporáneo, es necesario aunar virtudes como las de Dersú, de su sintonía entre cuerpo, mente y naturaleza, con los grandes avances tecnológicos e intelectuales logrados por el hombre, de manera que se equilibre lo sedentario y lo artificial con lo físicamente activo y natural, para que permita así alcanzar nuevas esferas evolutivas.

Esto resulta muy pertinente en estos tiempos donde hay una inundación de contenido que tiende a ignorar la historia, donde mucha gente se debilita asumiendo un papel de víctima, gente que se ciega en sus comodidades y la abundancia en que viven (distanciándose de los problemas concretos y reales, para adentrarse en sensiblería y en unos niveles exagerados de subjetivismo), precisamente por el desconocimiento histórico de la diversidad en la subsistencia humana.

Punto y final

Sí, hubo tiempos donde la vida era realmente difícil, la supervivencia costaba mucho esfuerzo, no había espacio para las quejas ni el sufrimiento autoinducido. Es saludable distanciarse de tanta información, sentimentalismo y subjetivismo, incorporar mayor vitalidad e interacción con el mundo palpable y externo, ése que no está “obligado” a acomodarse a nuestros sentimientos, ese que pone nuestro carácter a prueba de autoconsciencia, raciocinio y entendimiento del entorno.

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