La Edad de la Inocencia es un drama de época dirigido en 1993 por Martin Scorsese (Taxi Driver, Casino). El guion está escrito por el propio realizador junto a Jay Cocks (Días Extraños, Gangs of New York), adaptando la novela de Edith Wharton. Obtuvo 5 nominaciones a los Óscar para guion, diseño de producción, banda sonora, Winona Ryder como actriz secundaria y vestuario, obteniendo solo la estatuilla en esta última categoría. La película ofrece un retrato de la alta sociedad neoyorquina de finales del siglo XIX, una época predominada por la hipocresía moral y las falsas apariencias.

Está protagonizada por Michelle Pfeiffer (Las amistades peligrosas, Los fabulosos Baker Boys), Daniel Day-Lewis (El hilo invisible, Pozos de ambición), Winona Ryder (Stranger Things, Eduardo Manostijeras), Richard E. Grant (Palm Beach, Desde otro lugar), Alec McCowen, Geraldine Chaplin, Mary Beth Hurt, Robert Sean Leonard y Jonathan Pryce. La película se estrenó en España el día 18 de Febrero de 1994. Actualmente puedes verla en algunas plataformas VOD como Netflix o Rakuten TV.



La Edad de la Inocencia

Crítica de ‘La edad de la inocencia’

Ficha Técnica

Título: La edad de la inocencia
Título original: The age of innocence

Reparto:
Daniel Day-Lewis (Newland Archer)
Michelle Pfeiffer (Ellen Olenska)
Winona Ryder (May Welland)
Geraldine Chaplin (Madmosiselle Welland)
Richard E.Grant (Larry Lefferts)
Michael Gough (Henry van der-Luyden)
Jonathan Pryce (Rivière)

Año: 1993
Duración: 133 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Martin Scorsese
Guion: Jay Cocks, Martin Scorsese (Novela: Edith Wharton)
Música: Elmer Bernstein
Fotografía: Michael Ballhaus
Productora: Columbia Pictures
Género: Romance. Drama
Distribuidora: Sony Pictures España

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La Edad De La Inocencia [Blu-ray]
  • Daniel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer, Winona Ryder (Actors)
  • Martin Scorsese (Director) - Columbia Pictures Corporation (Producer)

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La edad de la inocencia (MAXI)
  • Wharton, Edith (Author)

Sinopsis 

La historia trata de un romance encantador acerca de tres personas de clase alta en Nueva York, enredados en un trágico triángulo amoroso. El título irónico, cuenta sobre la grandeza e hipocresía presente en la alta sociedad en la década de 1870. El personaje principal es Newland Archer (Day-Lewis), un prometedor abogado que secretamente desea una vida de más pasión. Comprometido con la hermosa, pero sencilla joven de la alta sociedad, May Welland (Ryder), Newland se anticipa a una vida relativamente feliz y pacífica. Sin embargo, cuando la rebelde prima de Mary regresa a Nueva York rodeada por un escándalo social y sexual, Newland arriesga todo por la oportunidad de encontrar el verdadero amor.

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Una radiografía de la aristocracia del Siglo XIX

La película La Edad de la Inocencia es una obra cumbre del cine contemporáneo. Un drama romántico que, con precisión de cirujano, radiografía a la sociedad victoriana del Siglo XIX. Una época donde la aristocracia se desvela como un microcosmos elitista y superficial fundamentado en la hipocresía. Bajo el manto de las falsas apariencias y las buenas costumbres, la presión social de esas élites, esclavizaba el pensamiento singular de cualquiera que desafiara el status quo establecido.

La Edad de la Inocencia nos habla también, a nivel más íntimo, de las pasiones prohibidas. El veto impuesto por las convenciones sociales marcaban el camino, algo que podría extrapolarse a nuestra época, en distinta medida. En un mundo cerrado que guardaba la llave en la alcoba de la falsa moral, las decisiones tomadas en rebeldía eran oportunidades utópicas para cambiar el destino.

La película cuenta con un guión milimétrico, escrito por Scorsese junto a Jay Cocks, basado muy fielmente en la novela escrita en 1920 por la escritora Edith Wharton, de la que ya existía una versión previa de 1934 filmada por Philip Moeller. La Edad de la Inocencia narra la tragedia de lo efímero y la belleza del amor cautivo, a través de la relación imposible entre dos almas inquietas que no encajan en un entorno manipulador y perverso.

La Edad de la Inocencia
© 1993 Columbia Pictures

La estética de Scorsese y sus colaboradores

Martin Scorsese sorprendió a propios y extraños con un giro radical en su carrera. Se alejó conscientemente del thriller criminal, para adentrarse con La Edad de la Inocencia en el drama romántico. Una decisión arriesgada que no siempre fue comprendida en su momento. El director retrata con visión entomológica ese universo de sesgo elitista, manteniendo un esmero casi enfermizo por los detalles.

Se rodea de algunos colaboradores habituales. El diseño de producción corre a cargo de Dante Ferretti y la dirección de arte de Speed Hopkins. La Edad de la Inocencia tiene una ambientación suntuosa, con grandes decorados donde destaca la selección de pinturas que nunca resulta arbitraria, como analizaremos después. El majestuoso vestuario que otorgó a la película su único Óscar, fue diseñado por Gabriella Pescucci.

Scorsese se luce con un gusto exquisito por la poética de la imagen (basta con rescatar la escena del estanque o el épico final). Su narrativa visual está subrayada con audaces movimientos de cámara que no distan demasiado a los realizados por él mismo en Casino o Uno de los nuestros. Uno de las decisiones más polémicas, fue la inserción de una omnipresente voz en off narrativa y literaria (la actriz Joanne Woodward en la versión original), que termina siendo algo imprescindible para comprender en toda su plenitud el contexto histórico del relato.

La Edad de la Inocencia
© 1993 Columbia Pictures

La influencia de cineastas europeos

Posiblemente la mayor influencia que tuvo Scorsese al realizar La Edad de la Inocencia, fue la visión del cineasta italiano Luchino Visconti en su cine, sobre la decadencia ética de la alta aristocracia. Hay ecos de El Gatopardo (1963), en primer término, pero también de Senso (1954) o El inocente (1976). Otra influencia reconocida por el propio autor, reside en el tono melodramático del suizo-alemán William Wyler en La heredera (1949). Y, como no, la musicalidad visual del germano Max Ophüls, así como los retratos femeninos que ofrece su cine en obras como Madame de… (1953) o Carta de una desconocida (1954).

Más allá del aspecto visual, La Edad de la Inocencia, cuenta con un reparto extraordinario en pleno estado de gracia. El actor Daniel Day-Lewis, más sobrio y contenido de lo habitual, refleja todo el mundo interior de incertidumbre que le tortura y consume por dentro. La actriz Michelle Pfeiffer, más bella y esplendorosa que nunca, realiza posiblemente la mejor interpretación de toda su carrera. Se entrega en cuerpo y alma al volcán de emociones de su personaje, tan rebelde como frágil, mediante la arrebatadora sutileza de cada uno de sus gestos y palabras. La actriz Winona Ryder, tercera en discordia de este triángulo sentimental, nunca estuvo mejor en un personaje que le valió el Globo de Oro. Más allá de la pureza y delicadeza que destila, hay una inusitada fortaleza que determina su ambición manipuladora, un rol mucho más ambiguo y complejo de lo que aparenta a simple vista.

La Edad de la Inocencia
© 1993 Columbia Pictures

 

Los créditos y la primera secuencia son claves

En los siguiente párrafos desarrollaré un análisis profundo de la película respecto a su vinculación con los símbolos. Eso me obligará a mencionar algunos spoilers.

Los créditos iniciales de La Edad de la Inocencia fueron creados por Saul Bass, junto a su esposa Elaine Bass. Nos muestran la imagen velada de unas flores abriéndose tras una ropa de encaje victoriana. La belleza, a veces con espinas, tras el tapiz de una sociedad represora. Curiosamente, tras la boda entre Newland y May, Olenska declina acudir, pero les regala dos piezas de encaje que recuerdan a esos créditos. Una forma de cubrir la germinación de su pasión prohibida. Más allá de los créditos, se presta constante atención a las flores. Los lirios blancos de May, se entienden como la inocencia y la pureza, mientras que las rosas amarillas de Olenska, son el amor verdadero disfrazado de amistad.

La secuencia de créditos inicial de La Edad de la Inocencia enlaza con la representación de la ópera Fausto de Charles Gounod, basada en la pieza teatral Faust et Marguerite de Jules Barbier y Michel Carré. En ella se incide en el tema de la virtud frente a las tentaciones del diablo. Hay que recordar que el protagonista de la leyenda de Fausto, es un erudito insatisfecho con su vida que entrega su alma al diablo a cambio de los placeres mundanos y del conocimiento ilimitado (Newland siempre está rodeado de libros). La cámara no deja de moverse en esa escena. Va y viene del escenario a los palcos para dejarnos claro que los espectadores de esa ópera son también personajes de una representación con sus propios códigos morales. A través de ese inicio, Scorsese dispone de todas sus piezas sobre el tablero.

The Age of Innocence
© 1993 Columbia Pictures

El simbolismo del arte

En la fiesta posterior a la escena de la ópera, Newland Archer, protagonista de La Edad de la Inocencia con nombre de explorador (Newland significa Nueva Tierra), se pasea admirando varios cuadros. La cámara se centra en Duelo tras el baile de máscaras de Jean-Léon Gérôme. En el cuadro se ve a un Pierrot muerto, una manera de anticipar su propia muerte metafórica. Otro cuadro es El Regreso de la Primavera de William-Adolphe Bouguereau. En él, aparece una ninfa tapándose su desnudez frente a nueve ángeles, como si fuera la Condesa Olenska evitando todas las miradas moralistas de su alrededor.

Tras anunciarse el enlace de Archer con May Welland, la cámara sube por las escaleras y se detiene frente al cuadro The Death of Jane McCrea de John Vanderlyn. Es una representación de la brutalidad salvaje de una civilización ancestral. Tras la leyenda del cuadro, descubrimos una mentira. La tal Jane no fue asesinada por nativos americanos, si no por un disparo fortuito del propio ejército invasor. La fabulación de una mentira para perpetuar una ideología colectiva que justifique la represión. El sentido de los cuadros nos van explicando la película de forma casi inadvertida.

The Age of Innocence
© 1993 Columbia Pictures

Lo simbólico se vuelve tangible

Seguimos analizando los cuadros que van apareciendo en La Edad de la Inocencia. En casa de Olenska está colgado Las caricias de la esfinge de Ferdinand Khnopff. Es la extraña representación de un Edipo asexuado junto a la esfinge, con rostro de mujer y cuerpo de guepardo. Esa ambivalencia de la mujer, entre la fragilidad y la fiereza, retrata a la perfección la personalidad que tiene la Condesa.

Tras el viaje de novios realizado por Newland y May, vemos el cuadro Expectations de Sir Lawrence Alma-Tadema, en el que una mujer observa el mar desde un mirador. Es una composición con influencia del arte japonés (curiosamente es Japón el lugar donde sueña Newland con viajar para huir de su encierro matrimonial). Esas expectativas del título aluden igualmente al reencuentro entre Newland y Olenska. La Condesa está en un mirador (como en el cuadro), mirando al mar. Es una escena bellísima, con una fotografía de Michael Ballhaus que convierte las imágenes en una representación pictórica en sí misma. La poesía de lo real y de lo soñado. Newland aguarda a que ella se gire, pero el deseo acaba convertido en arena entre los dedos.

The Age of Innocence
© 1993 Columbia Pictures

El anacronismo al servicio del mensaje

Esa escena del estanque nos permite hablar de la semiótica que tiene La Edad de la Inocencia en secuencias donde el simbolismo del arte se fusiona con las imágenes de la propia película. Un ejemplo de eso es el cuadro de una mujer sin rostro bajo una sombrilla que Newland observa con curiosidad en la casa de Olenska. En una escena posterior que sucede en Boston, el director nos muestra un plano donde el pincel de un artista callejero esboza la figura de una dama. A través de la mirada de Newland, descubrimos que la mujer del cuadro es Olenska, sentada en un banco bajo una sombrilla. La escena campestre parece extraída de un cuadro de Monet y la conexión entre ambas secuencias es un diálogo interno solo al alcance de los maestros.

Es cierto que se produce un anacronismo al no coincidir la época donde está situada La Edad de la Inocencia, con algunas de las pinturas comentadas que fueron pintadas con posterioridad. No creo que sea fruto del error o del azar. Scorsese demuestra lo poco que le importa ese anacronismo, cuando lo potencia de forma consciente al final de ese reencuentro en Boston. Se escucha la canción Marble Halls interpretada por la artista new age Enya. Es un tema de los 90, sin embargo, su melodía se inspira en el aria de la ópera The Bohemian Girl compuesta un siglo antes por Michael William Balfe. La chica bohemia es lógicamente Olenska y la letra dice: “Pero lo que más me cautivó de lo que soñé, es que seguías amándome igual.”. El anacronismo al servicio del mensaje.

La Edad de la Inocencia
© 1993 Columbia Pictures

 

Conclusión de ‘La Edad de la Inocencia’

La Edad de la Inocencia es una Obra Maestra absoluta que se revaloriza a cada visionado, descubriéndose nuevas capas. Tan preciosa y preciosista como la banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, es un disfrute cinéfilo que va más allá del puro virtuosismo escénico. Dirigida por Martin Scorsese, basándose en la novela de Edith Wharton, nos cuenta una historia de amor prohibido enmarcada en una época donde predomina la hipocresía moral y las falsas apariencias. También hay un minucioso retrato de la alta sociedad neoyorquina de finales del siglo XIX.

El director se permite jugar con algunos recursos atípicos. En la escena del teatro, circunda a Newland y Olenska para darles intimidad, silenciando el sonido del entorno. Los amantes son actores de su propia función. También hay un par de fundidos a rojo y a amarillo para reflejar el estado de ánimo de Olenska. O el continuo crepitar del fuego de las chimeneas que subraya las emociones. La Edad de la Inocencia está llena de hallazgos visuales y estéticos que sería imposible enumerar aquí.

Como apunte final, quiero destacar la sutileza de una escena que puede pasar desapercibida. Tras un desacuerdo, surgen los celos de Newland que rompe una carta de Olenska sobre el libro abierto que está leyendo. El libro es La casa de la vida de Dante Gabriel Rossetti, en el que se adivina el final del poema El Beso. El sentir de Newland a través de la poesía: “I was a child beneath her touch… – a man (…) Fire within fire, desire in deity”. El siguiente poema se titula Rendición Suprema, así que ya está todo dicho. La Edad de la Inocencia es una de las más grandes historias de amor jamás filmadas.

Fragmentos de esta crítica pueden leerse en Universo Cinema 

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