Creación Guiones

Paco Bezerra adapta una de las historias más conocidas a nivel mundial: Edipo, bajo el nombre de Edipo (A través de las llamas). La dirección corre a cargo de Luis Luque, formando nuevamente tándem con Bezerra para renovar esta famosa tragedia griega. Además, tiene un reparto de lujo, formado por Jonás Alonso, Mina El Hammani, Álvaro de Juan, Jiaying Li, Alejandro Linares, Andrés Picazo, Julia Rubio y Alejo Sauras. La producción está en manos del Festival Internacional de Mérida, Pentación Espectáculos y Teatro Español. De esta forma, vuelve a ser una unión de lo público y privado en el ámbito teatral. Se puede disfrutar en el Teatro Español hasta el 31 octubre de 2021.



Edipo A través de las llamas

Crítica de 'Edipo (A través de las llamas)'

Ficha Técnica

Título: Edipo (A través de las llamas)
Título original: Edipo

Reparto:
Alejo Sauras (Edipo)
Jonás Alonso (Yelmo)
Julia Rubio (Esfinge)
Mina El Hammani (Yocasta)
Álvaro de Juan (Creonte)
Jiaying Li (Tiresias)
Alejandro Linares (Mensajero)
Andrés Picazo (Esclavo)

Duración: 85 min. apróx.
Dirección: Luis Luque
Dramaturgia: Paco Bezerra
Diseño de iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Diseño de vestuario:
Almudena Rodríguez Huertas
Composición música original:
Mariano Marín
Diseño videoescena:
Bruno Praena
Diseño de escenografía:
Monica Boromello
Coreografía:
Sharon Fridman
Ayudante de dirección:
Álvaro Lizarrondo
Asistente de coreografía:
Arthur Bernard
Maestro de máscaras:
Asier Tartás Landera
Residencia de ayudantía de dirección del Teatro Español:
Víctor Barahona
Producción: Festival Internacional de Mérida, Pentación Espectáculos y Teatro Español

Tráiler de 'Edipo (A través de las llamas)'

Sinopsis de 'Edipo (A través de las llamas)'

Edipo (A través de las llamas) nos muestra cómo Edipo duerme, al borde de un camino, hasta que despierta al escuchar la voz de una extraña presencia; un hombre, que, oculto bajo un casco de metal, comienza a hablarle acerca de un monstruo, una ciudad y una recompensa.

Edipo, desconfiado, rechaza la invitación del misterioso caballero, que no duda en seguir insistiendo hasta conseguir que Edipo se desvíe de su camino, se enfrente al monstruo y, convertido en rey, termine entrando en la ciudad de Tebas. (PENTACIÓN ESPECTÁCULOS).



Edipo (A través de las llamas)
Foto de Jesús Ugalde

Encontrarse con lo inevitable

Una de las tragedias más conocidas a lo largo de la historia no es otra que Edipo. Popularizado por Sófocles, ha visto tras de sí multitud de adaptaciones, reinterpretaciones y diversas reflexiones sobre ella. En esta ocasión, Paco Bezerra realiza su particular visión con Edipo (A través de las llamas). Esta mirada respeta en gran parte la historia que ya se conoce, siendo posiblemente parte de la cultura popular de un gran número de los asistentes. Sin embargo, la magnitud de sus palabras y la transformadora pesadilla en la que se convierte, hace que se revele una vez más la calidad narrativa de representar clásicos. También hay que mencionar que hay una conjunción en el relato con la suficiente fluidez para seguir teniendo sentido con una duración relativamente corta. Una gran parte del público sabe cómo es el desenlace de Edipo, pero esta obra sigue logrando ese frenesí catártico.

A diferencia de otras versiones, la acción se dispone a dar absolutamente todo el protagonismo al destino, a la desgracia y al encuentro con aceptar la verdad. No llega a profundizar realmente en los anhelos y pensamientos de los distintos personajes que salen escena, lo que hace que se fomente mayor importancia en las situaciones y en la introspección global de lo que acontece. Aun así, no escatima en personajes, respetando (y añadiendo) aquellos fundamentales en esta pieza teatral. Asimismo, hay una simbología artística impresionante, donde se refleja esa tonalidad propia para no ser únicamente una representación más. El inconveniente que se presenta es una falta de mayor intensidad y contundencia en algunas partes. Por último, los monólogos adquieren la complejidad esperada, pero contrasta con la accesibilidad hacia sus actores. Por lo tanto, exige un compromiso difícil.

Teatro Español
Foto de Jesús Ugalde

El hombre en el espejo

Alejo Sauras demuestra su talante como actor en Edipo (A través de las llamas) al tener que sostener el peso dramático de la obra, por su presencia omnipresente en toda ella. Al tener ese difícil reto, le otorga la posibilidad de mostrar su trabajo y exponer todas sus aristas como intérprete. No pierde la oportunidad y se desnuda dramáticamente, desde dentro y sintiendo ese infierno visceral y emocional, muy complicado de transmitir. Por otra parte, se ve esa ingenuidad más blanca, lo que indica el poderoso control de la gestualidad y expresividad en escena. Otro de los momentos que más impacta al espectador es el desgarro atronador de su dicción, ese grito desesperado que culmina su labor sobre las tablas. No obstante, hay partes en las que se excede en el maremoto pasional en su forma de proceder.

No sucede lo mismo con Mina El Hammani, la cual da vida a Yocasta. Desde un primer momento impacta una juventud que no encaja con el perfil del personaje. Pese a ello, alejándose de prejuicios, el problema no radica en su jovialidad, sino en la falta de consistencia y mayor fuerza. Hay recursos que ya se han podido ver antes en otros trabajos. Aun así, cumple con su papel y se ve su compromiso con la obra. Después, Álvaro de Juan brilla con una energía cautivadora, con un Creonte deslenguado espléndido. Ocurre lo mismo con Jiaying Li, demostrando que las barreras del lenguaje no son un impedimento. Por su lado, Julia Rubio comienza muy natural, aunque, a veces, flaquea, pero termina manteniendo un buen nivel. Por último, Alejandro Linares y Andrés Picazo exprimen al máximo su presencia en escena, al igual que Jonás Alonso, aún con un papel menos agradecido.

Teatro Español
Foto de Jesús Ugalde

La guía y la luz

Una de las razones que lleva a Edipo (A través de las llamas) a ser una adaptación potente es la puesta en escena. La composición del espacio, fundamentada en estructuras azules, se introducen en un esquema estético muy visual. Además, se acompañan de unos LED blancos, que encajan en un marco electrizante, matizando geométricamente la propuesta que se busca. Igualmente, la propuesta es un lienzo limpio, evitando así la necesidad de sobrecargar la escenografía de objetos. Da mayor visión de amplitud, combinándose con el trabajo expresivo de los actores y la coreografía que hay entre ellos. Proclama, de esta manera, una apuesta más expresiva y basada en estímulos. El cuidado a la hora de poner todos estos elementos sobre el escenario indican un trabajo artístico de alto nivel.

La música es otro de los puntos más destacables. No sólo la composición sonora, que acompaña con una instrumentalización que eleva la esencia de la obra, sino también por el paisaje sonoro que ofrece. La tensión y el dolor se subliman en una ambientación musical que lleva a los asistentes a dejarse seducir por ese ambiente envolvente. Asimismo, hay que valorar la iluminación, ya que no solo cumple con su fin técnico y artístico, sino que se convierte en un personaje más dentro del montaje. Por otro lado, la forma en la que dibuja las sombras y las luces hacen que se vea la ambivalencia que define la propia obra. Ese contraste constante es lo que permite que la pieza teatral destaque sobre otras producciones. En conclusión, la puesta en escena sobresale por encima de la dramaturgia.

Edipo (A través de las llamas)
Foto de Jesús Ugalde

Conclusión

Edipo (A través de las llamas) se sublima en una creación estética y artística impresionante, con un uso de la iluminación, el espacio sonoro y la composición de la escenografía totalmente exquisita. Asimismo, se combina con la expresividad de los cuerpos en una coreografía potente. De esta manera, suple la complejidad de una dramaturgia, que tiene una gran calidad, pero no se ejecuta correctamente por algunos miembros del elenco actoral. Aun así, Alejo Sauras se deja la piel en escena, y se siente el compromiso de todos sus compañeros sobre las tablas, pese a no obtener todos el mismo resultado. Una visión del mito griego que encuentra su catarsis en su despliegue técnico y visual.

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1 COMENTARIO

  1. Estoy deacuerdo que esteticamente tiene una calidad suprema, pero en segun Que monentos la estetica no tiene fundamento y no se adapta al drama. Por lo que se refiere al ritmo; este es constante hasta su climax. Eso hace que la obra sea un tanto pesada y predicha. En cuanto a su actuacion, osea el trabajo de los actores, en mi opinión son demasiado jóvenes para enfrentarse a emociones tan fuertes y ser naturales, por lo que en su mayoría es sobreactuado y falso. Cabe destacar que no es así con el caso de Creonte ya que este es muy natural y domina muy bien su gesticulacion.un Consejo a la fisicalidad de Epipo: liverate, no estés tan acartonado. He disfrutado por eso y agradezco el trabajo hecho. Pero cuidado, no se aplaude a un tenor por aclarase la garganta Aún queda mucho trabajo por hacer. Gracias. Francesc Maqueca.

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