Maite Alberdi escribe y dirige el documental El agente topo, que aborda la vejez y las residencias. En co-producción con Chile, Alemania, España, Países Bajos y Estados Unidos, ha estado presente en varios certámenes de gran importancia. Por ejemplo, se alzó con el Premio del Público a mejor película europea en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. También estuvo en la Sección Oficial de documentales internacionales del Festival de Cine de Sundance. Llega el 8 de noviembre de 2020 a la III Edición del Festival de Cine por Mujeres, que se celebra hasta el 15 de noviembre de 2020. Fecha por determinar para su estreno en salas comerciales.



El agente topo

Crítica de ‘El agente topo’

Ficha Técnica

Título: El agente topo
Título original: El agente topo

Año: 2020
Duración: 90 min
País: Chile
Dirección: Maite Alberdi
Guion: Maite Alberdi
Música: Vincent van Warmerdam
Fotografía: Pablo Valdés
Género: Documental
Distribución: BTeam Pcitures

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘El agente topo’

Sinopsis de ‘El agente topo’

El agente topo nos presenta a Rómulo, un investigador privado, que recibe de parte de una clienta el encargo de investigar sobre el estado de salud de su madre, quien vive en un asilo. Para llevar a cabo la misión contrata a Sergio, un hombre viudo de 83 años quien debe internarse en el asilo como un agente topo. Allí, Sergio lucha por cumplir su misión mientras inevitablemente, emplea a involucrarse en la vida de las residentes de ese hogar. (FESTIVAL DE CINE POR MUJERES 2020).



El agente topo
Foto de BTeam Pictures

El misterio de la felicidad

La mejor manera de adentrarse en El agente topo es ir sin ningún tipo de conocimiento sobre el largometraje. De esta forma, el espectador va descubriendo poco a poco la magnitud de la historia, la cual comienza como una comedia de espías muy agradable, que pronto acoge su verdadero ser. Por lo cual, no es un documental al uso, sino que ha buscado, a través de una aparente ficción, dar rienda suelta a la verdadera historia que se desea contar. Por un lado, ese aspecto de “agente secreto”, permite que sea el nexo de unión entre los distintos relatos que se plantean en el film. Una forma interesante de unificar las distintas partes. Incluso, llega a contar la suya propia y siendo parte de lo que se está narrando y la necesidad emocional de hacerlo.

Hablar de la tercera edad es una misión muy importante en sociedad, dado que se pueden ver perfectamente algunas de las problemáticas que envuelve la situación de estas personas durante la vejez. Sin embargo, lejos de mostrarse desde una vertiente más oscura, o triste, se consigue dar luminosidad con la alegría de las distintas personas que la forman. Gracias a desengranar las vidas que hay detrás, se conecta perfectamente con las distintas líneas que se conforman. Igualmente, hay un punto desgarrador en toda esa inocencia, donde las vidas en paralelo confluyen y es el sentimiento de la soledad. Por este motivo, las sensaciones invaden la película según va avanzando, dejando un final reflexivo sobre cómo son tratadas las personas de mayor edad por la sociedad. Aún así, no busca la lágrima fácil, sino que siempre alude a una solución, que cada uno debe mirar en sí mismo.

Maite Alberdi
Foto de BTeam Pictures

Nuestros mayores

El principal misterio de El agente topo trata la misión especial de este particular agente secreto. Por tanto, el espectador va conociendo la realidad del asunto al mismo tiempo que va explicando la situación. Así, Sergio Chamy se convierte en el principal narrador de esta realidad, con una naturalidad muy agradable y con un carisma muy elegante. No se deja llevar por la comedia innecesaria, sino que se muestra tal cuál es, lo que da total verosimilitud a su presencia en pantalla. De esta manera, se asienta como maestro de ceremonias, al mismo tiempo que se convierte en un perfecto espía de las vivencias que se ven en la Residencia de ancianos. Asimismo, tiene carácter. Al mismo tiempo, tiene esa sensibilidad que equilibra ambas vertientes. Se comprende perfectamente que Chamy pasara, en su momento, el casting de agente de Rómulo Aitken.

Por otro lado, las grandes protagonistas son cada una de las mujeres que aparecen en escena, dejando momentos realmente descarnados y con un increíble golpe de efecto sobre el espectador. Su influjo es tan personal e íntimo, mezclado con ese humor propio de las ocurrencias que afloran a su alrededor. No necesitan de aditivos para captar la atención del público. Al contrario, permiten sumergirse en sus vivencias y experiencias, sin necesidad de ahondar en lo más recóndito. De ahí que se entiendan las motivaciones y anhelos que hay detrás de ellas, pero no se convierta en un juicio con todo su entorno. Únicamente se busca lo que hay detrás de su situación en la residencia y cuáles son las soluciones para acabar con esas dudas que surgen como leitmotiv del film. Por último, mencionar a Aitken, el cual es el contrapunto severo.

Maite Alberdi
Foto de BTeam Pictures

007, licencia para contar

El mundo del documental no siempre tiene fácil obtener una propuesta visual y artística potente, que no se fundamente únicamente en la recolección del rico material que tiene entre manos. Por esta razón, Maite Alberdi ha sabido componer un largometraje en el que hay un montaje más cercano al lenguaje de ficción, que al del género documental. Sin duda, es una forma atractiva de romper con el estándar, no utilizando las famosas declaraciones a cámara. El agente topo se acerca más al docurreality, sin caer en la parafernalia que hubiera supuesto meterlo en este nicho audiovisual. Como resultado, trae una estructura dinámica, totalmente solvente, y donde fluye toda la energía, dejando un largometraje con una viveza que se nota tanto por sus protagonistas, como por la composición artística que le acompaña. Una creación que gana gracias a esta concepción fuera de lo común.

El trabajo de Pablo Valdés como director de fotografía es estupendo, colocando la cámara en todo momento dentro de la acción, pero sin ser intrusivo. No le falla el pulso y no trae unas imágenes irregulares, que es el efecto que se suele buscar cuando la imagen está tan cerca del objetivo. Además, da esa sensación de reportajes de investigación, acorde a la identidad de “espías” que se propone desde la primera escena. No obstante, la multicámara con las otras opciones que hay, como la de las gafas, satura un poco el concepto del montaje. Es una buena idea, pero no hay sintonía entre unas imágenes y otras, por lo que no empasta como debiesen. A pesar de ello, no se utilizan estos recursos tanto como para causar problema en el espectador. Por otra parte, el montaje y el ritmo son ágiles, siendo una experiencia cinematográfica muy amena. 

El agente topo
Foto de BTeam Pictures

Conclusión

El agente topo es un documental vivo, que ha sabido innovar en su contenido y en su forma. Sin duda, sorprende por la manera de ir desengranando los misterios que se esconden dentro de esta particular misión secreta. Además, Sergio Chamy es el perfecto nexo de unión, que da su lugar a todas aquellas protagonistas que forman parte de la película. Tienen una verdad tan tierna y cercana, que es imposible apartar la mirada. Por tanto, marca la importancia de escuchar a las personas en su plena vejez. Luego, el despliegue técnico goza de un dinamismo interesante, que se aleja de los estándares del documental y ofrece una propuesta artística cautivadora y agradable. La misión de saber la situación de las residencias con la efectividad de comprender el importante mensaje que hay detrás.

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