Creada por Mike Flanagan y Leah Fong y basada en la obra de Christopher Pike, El Club de Medianoche utiliza hábilmente los elementos del terror y otros géneros de ficción para explorar el poder de la narración como medio para enfrentarse a lo insondable. La serie narra la historia de un grupo de adolescentes en un centro de cuidados paliativos que se reúnen cada noche para intercambiar historias terrorífica mientras aguardan la llegada de su final. Se puede ver desde el 7 de octubre de 2022 en Netflix.



El Club de Medianoche

Crítica de 'El Club de Medianoche'

Ficha Técnica

Título: El club de la medianoche
Título original: The Midnight Club

Reparto:
Adia (Cheri)
Matt Biedel (Tim Pawluk)
Ruth Codd (Anya)
Annarah Cymone (Annarah Shephard)
Aya Furukawa (Natsuki)
Zach Gilford (Mark)
Heather Langenkamp (Dr. Georgina Stanton)
Virginia Penney (Enferma)
Igby Rigney (Kevin)
Sauriyan Sapkota (Amesh)
Samantha Sloyan (Shasta)
George Haralabopoulos (Alumno)

Año: 2022
Duración: 52 min.
País: Estados Unidos
Director: Mike Flanagan (Creador), Mike Flanagan, Michael Fimognari, Emmanuel Osei-Kuffour, Axelle Carolyn, Viet Nguyen, Morgan Beggs
Guion: Mike Flanagan, Leah Fong, Julia Bicknell, James Flanagan, Chinaka Hodge, Elan Gale. Novela: Christopher Pike
Fotografía: James Kniest, Michael Fimognari, Corey Robson
Música: The Newton Brothers
Género: Terror. Thriller
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'El club de la medianoche'

Sinopsis

En un hogar de cuidados paliativos para jóvenes enfermos terminales, ocho pacientes que se reúnen cada medianoche para contarse historias hacen un pacto: el siguiente que muera les enviará a los demás una señal desde el más allá. Basada en una novela de 1994 de Christopher Pike y en otros escritos suyos.

Dónde se puede ver la serie en streaming



Narrativa diversa

Si "los sonidos de las historias son los sonidos de la vida", como reflexiona uno de sus personajes, El Club de Medianoche rebosa vitalidad. Además de su narrativa principal, la de una adolescente, Ilonka, Iman Benson, que llega al centro de cuidados paliativos de Brightcliffe después de que se le haya diagnosticado un cáncer terminal, hay al menos una docena de líneas argumentales más. Está la historia mística de Brightcliffe, y las biografías del resto de jóvenes, además de los espeluznantes cuentos que comparten alrededor de la chimenea cada noche mientras esperan que alguien cumpla su pacto de comunicarse desde el otro lado una vez que haya fallecido.

No todas las historias contadas en El Club de Medianoche funcionan igual de bien, algunas incluso parecen no hacerlo deliberadamente. En su conjunto muestran de forma convincente por qué las historias son importantes y por qué las historias de miedo en particular lo son. Por muy poco elegantes o imperfectas que sean, y por el camino, van provocando un conjunto de emociones, desde los sobresaltos hasta el llanto.

Al igual que las series anteriores del cocreador Mike Flanagan, La maldición de Hill House y La maldición de Bly Manor, esta última contó con la otra cocreadora del Club de Medianoche, Leah Fong, como productora, El Club de Medianoche es una adaptación literaria. En esta ocasión de las novelas de terror para adolescentes de Christopher Pike. Sin embargo, el resultado es similar al de las anteriores series, gran belleza y emoción. La mansión majestuosa y misteriosa o los largos monólogos sobre temas apasionantes como el amor, la muerte y su proceso de aceptación.

El Club de Medianoche serie Netflix
Copyright Netflix

Equilibrio delicado

La negativa rotunda de Ilonka para aceptar su destino impulsa la acción principal de los diez episodios, pronto descubrimos que su verdadero motivo para llegar a Brightcliffe radica en una esperanza misteriosa. Ilonka ha seguido los rumores de una residente que se curó misteriosamente unas décadas antes, y está decidida a conseguir el mismo milagro para ella. Su búsqueda la lleva a utilizar remedios alternativos y a indagar en la historia de actividades ocultas en Brightcliffe.

El contexto de El Club de Medianoche parece buscar el camino más directo hacia la profundidad. La premisa de un grupo de jóvenes enfermos terminales debería rallar la pornografía sentimental, pero Mike Flanagan y Leah Fong se preocupan de no reducir a sus personajes a su diagnóstico. Las lágrimas, si se producen, no llegan a través de presentaciones sencillas. Una escritura que despierta la empatía y unas interpretaciones muy vivas dan lugar a personalidades que sobresalen de la pantalla. A destacar Ruth Codd como Anya, la compañera de habitación de Ilonka, y Chris Sumpter como Spence. Mientras tanto, la combinación de terquedad y compasión de Benson la convierte en el ancla ideal para el doloroso y emotivo sentido de la serie.

Christopher Pike
Copyright Netflix

La doble línea narrativa

Durante el día, los jóvenes pacientes de Brightcliffe procesan sus complicados sentimientos en sesiones de dirigidas por la cálida y firme mano de la doctora Stanton (Heather Langenkamp). Pero es en las reuniones no autorizadas del Club de Medianoche donde realmente se abren a los demás a través de ficciones salvajes y cargadas de terror. Gran parte de cada capítulo se dedica a representar estas historias, recuperando parte del mismo placer imprevisible que ofrece la obra de Pike. Aunque El Club de Medianoche toma prestada su estructura de uno de sus títulos, adapta muchos más en estos viajes de fantasía.

Mike Flanagan y Leah Fong no son sutiles a la hora de reflejar los problemas de los adolescentes protagonistas. A través de estos cuentos, cada cual consigue escribirse a sí mismo el final que desea en secreto o que teme merecer, para resolver sus preocupaciones y remordimientos proyectándolos en fantasmas, demonios o viajeros del tiempo. A veces, no es más que una forma de luchar contra la esperanza.  

Lo que evita que el artificio se convierta en una pretensión ridícula es el espíritu de entretenimiento. El Club de Medianoche aprovecha la oportunidad de adentrarse en diferentes estilos y géneros. Como ejemplo, un capítulo llega a recrear la paleta granulada en blanco y negro y la relación de aspecto 4:3 de un clásico del cine negro, aunque centrado en una mujer fatal con una extraña costumbre. Esta historia también demuestra la propensión de liberar la serie del manido estilo visual de Netflix. En lugar de impregnar las escenas con una luz azul tenue, la escapada de la protagonista se alumbra con relámpagos y llamas rugientes.

El Club de Medianoche serie Netflix
Copyright Netflix

La transmisión comunitaria

El hecho de que estas historias narradas dentro de la historia principal difieran en cuanto a su calidad no hace más que aumentar su valor. Cada peluca torcida o cada acento extraño contribuyen a la sensación de que estamos viendo a un grupo aficionado que representa algo para ellos mismos.

El reparto está compuesto en su mayor parte por los propios miembros del Club de Medianoche, con varios cameos de otros habituales de Flanagan. Su narración es interrumpida regularmente por los oyentes, que reclaman una excesiva dependencia de los sobresaltos o critican por un detalle sin sentido.

En El Club de Medianoche, la narración no es una actuación virtuosa en solitario, sino un proyecto comunitario, y los cuentos cobran sentido a medida que los personajes mezclan sus propias interpretaciones, giros o críticas, y acaban respondiendo con sus propios cuentos. Es un homenaje al sentido mismo de la narración, de esa transmisión popular de historias que nos acompaña muy probablemente desde nuestros inicios.

Por el contrario, la narración principal se queda sin fuelle a pesar de los magníficos valores de producción. En lo que respecta al terror puro, El Club de Medianoche es menos aterrador que Misa de Medianoche. Los horrores que se desarrollan en Brightcliffe pueden ser eficaces en el momento, pero pueden resultar añadidos a los capítulos que ya han alcanzado el clímax en algún otro plano emocional.

Christopher Pike
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El final no es el objetivo de El Club de Medianoche

Quienes prefieran las explicaciones detalladas y las resoluciones prolijas deberían saber que los misterios de El Club de Medianoche se desvanecen en lugar de iluminarse, y concluyen con un broche final destinado a confundir más que a aclarar.  

Pero eso también parece adecuado para un proyecto que prioriza las emociones profundas sobre las emociones baratas o las respuestas fáciles. Kevin (Igby Rigney), un chico sencillo cuyo thriller de asesinos en serie se ha extendido durante varias noches, confiesa la verdadera razón por la que es tan reacio a terminar la historia. "Una vez se conoce el final, el resto de la historia se desvanece". Refiriéndose tanto a su propia muerte inminente, como a los últimos capítulos de su historia. Resulta conmovedor que el propio Club de Medianoche, cuyos personajes perduran en el corazón una vez concluida la trama, le demuestre que está equivocado.

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