El diablo viste de Prada 2 es la continuación del fenómeno cinematográfico iniciado por El diablo viste de Prada, nuevamente bajo la dirección de David Frankel. Esta secuela retoma el universo de la moda y el poder mediático para explorar cómo han evolucionado sus personajes en un contexto marcado por los cambios en la industria y en la cultura contemporánea. Manteniendo el tono entre la sátira y el drama, la historia vuelve a poner el foco en las dinámicas de poder, la ambición y los sacrificios que exige el éxito, actualizando sus conflictos al ritmo de una industria en transformación. El diablo viste de Prada 2 que mantiene el equilibrio entre comedia sofisticada y crítica social, llega el 30 de abril de 2026 a las salas de cine españolas.
Crítica de 'El diablo viste de Prada 2'
Resumen
Ficha Técnica
Título: El diablo viste de Prada 2
Título original: The Devil Wears Prada 2
Reparto:
Meryl Streep (Miranda Priestly)
Anne Hathaway (Andy Sachs)
Emily Blunt (Emily)
Stanley Tucci (Nigel)
Justin Theroux (Benji Barnes)
Kenneth Branagh
Lady Gaga
Simone Ashley (Amari)
Lucy Liu
B.J. Novak
Tracie Thoms (Lily)
Pauline Chalamet
Caleb Hearon
Conrad Ricamora
Tibor Feldman
Helen J Shen (Jin Chao)
Año: 2026
Duración: 119 min.
País: Estados Unidos
Director: David Frankel
Guion: Aline Brosh McKenna. Novela: Lauren Weisberger
Fotografía: Florian Ballhaus
Música: Theodore Shapiro
Género: Comedia dramática
Distribuidor: Twentieth Century Studios España
Tráiler de 'El diablo viste de Prada 2'
Sinopsis de 'El diablo se viste de Prada 2'
Veinte años después de interpretar sus icónicos papeles como Miranda, Andy, Emily y Nigel, Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci regresan a las elegantes calles de Nueva York y a las sofisticadas oficinas de la revista Runway en la esperada secuela del fenómeno de 2006 que definió a toda una generación.
Dónde se puede ver la película en streaming
Una inspiración
El diablo se viste de Prada se presentó en 2006, justo hace veinte años y vuelve en esta ocasión con una segunda entrega de extraordinaria factura. Lauren Weisberger, autora del libro que da origen a la historia quiso retratar el fiero mundo de la moda que ella misma experimentó de la mano de Anna Wintour, histórica directora de moda de Vogue y que fue su jefa durante un tiempo.
El éxito de la primera película, convertida ya en un clásico, convirtió la figura de Anna Wintour en una leyenda traspasando su propio universo y transformándola en un personaje de la cultura popular.
Una revista
El diablo viste de Prada 2 toma prestado de la primera con gran acierto ese aire aspiracional en el personaje encarnado por Anne Hathaway. Su compromiso con la honestidad, la libertad y las buenas historias siguen vigentes en un mundo hostil, instantáneo y que golpea a todos, especialmente al periodismo. Su idealismo es el motor de la película, ¿hay periodismo bueno y periodismo malo?. Vale lo mismo una sesuda columna política que un artículo sobre una sonada separación, el quid de la cuestión es la dignidad que le otorgues a cada historia. Andy vuelve a su antigua casa, con nuevos compañeros de viaje aunque escoltada como siempre por Nigel (Stanley Tucci), un contrapunto de discreción y bondad. Emily (Emily Blunt) por su parte sigue buscando lo que ella cree merecerse.
Un diablo
A raíz de El diablo viste de Prada 2, numerosas entrevistas y materiales han aparecido reforzando la figura de la reina que se esconde tras unas grandes gafas. En una entrevista reciente en Smoda la periodista Amy Odell, biógrafa de Anna Wintour, explicaba su poder de la siguiente manera, cuando tú quieres decir que no a algo ella acaba consiguiendo que digas que sí. Su fama de jefa imperturbable que olvida los nombres de sus colaboradores o que es temida por sus llamadas es su seña de identidad. Ese tipo de mando sigue imperando pero cada vez tiene peor prensa. Recordaba Odell que es difícil imaginar que se hubiese hecho una biografía así de Steve Jobs, a pesar de que también es conocido sus malos modos, por ser hombre y pertenecer al sector tecnológico, mucho más serio aparentemente que el de la moda, el enfoque para él es el de genio y para ella la de dictadora.
Las declaraciones de Lauren Weisberger se alejaron siempre de que Miranda Priestly fuese Anna Wintour quizá por miedo a una demanda. Se equivocó, su relato fue beneficioso para ella y su trascendencia aún mayor. Las personas que prosperan son las que realmente aman lo que hacen, no es algo único del sector de la moda. En la película, donde Miranda se muestra humana en contadas ocasiones queda perfectamente claro que hay un precio para estar ahí, y que Miranda lo pagaría una y mil veces. Meryl Streep vuelve a las pantallas después de cinco años y eso ya solo es motivo de celebración.
Un compromiso
Debajo de la risa y la ingenuidad de El diablo viste de Prada 2 existe una clara y profunda labor de transmisión de un mensaje. Acostumbrados a remakes superficiales que surfean a lomos del fandom, la película busca transmitir un compromiso con el arte y la belleza. El mundo de la moda se ve como tanto otros copado de selfis, inteligencia artificial, rapidez y hate, la película pone foco sobre eso. Podemos ir a los Goya llenos de influencers sin ningún interés por el cine o ir a la Gala del Met rodeados de selfies. No es lo mismo crear que vender, es necesario tener profundidad y salir de la superficialidad. Hay un compromiso a lo largo de todo la película de defensa de la vocación y de la tradición. Dejarse llevar por las modas es normal, por la estupidez no tanto.
Un tiempo
El diablo de 2006 era un perfecto reflejo de su tiempo. Un cuento de cenicienta adaptado al comienzo del siglo XXI, buscando el final soñado en un mundo desagradable y competitivo. Con El diablo viste de Prada 2 podemos constatar que el capitalismo es el protagonista que menos ha cambiado, siempre camaleónico, pero tenemos otros protagonistas.
Si con el tiempo se quiere conocer esta nueva década también El diablo será un visionado necesario. Grandes corporaciones repletas de consultores, debates sobre la pareja y su conveniencia, la maternidad a cambio de qué y grandes superhombres a bordo de gigantes tecnológicos. El capitalismo de trocear y vender, puro fast food.
Una fiesta en 'El diablo viste de Prada 2'
El diablo viste de Prada 2 es una fiesta apoteósica y como tal tiene todo lo que una fiesta así requiere. En primer lugar es una película divertida, basada en la gestualidad, el absurdo y la ironía.
Siempre en las buenas fiestas cuentas con la mejor de las compañías y la mejor de las conversaciones; también aquí aparecen. El diablo no solo busca divertir, entretener, tan valorado en esta época, también busca establecer un diálogo con el espectador haciéndole ver el mundo en el que está viviendo. Una conversación que sus cuatro personajes principales establecen entre ellos y el espectador, se habla de arte, de empresa, de independencia, de futuro, de lo que es la vida en general.
Si es una gran fiesta también tiene buena música y el diablo en esta ocasión tampoco defrauda. Toda fiesta es un viaje, en esta viajamos por el mundo, lugares lujosos y exclusivos pero también tiene cabida el arte más conocido, ambos mundos son compatibles, no excluyentes.
No se la pierdan, ella les observa. Miranda sigue en la oficina.
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