Con El doble más quince, Mikel Rueda (A Escondidas) presenta a una Maribel Verdú (Ola de Crímenes, Súper López) y a un Germán Alcarazu (A Escondidas) en un drama que llegará a la gran pantalla el 28 de febrero de 2020 tras su paso por el Festival de Cine de Málaga.



El doble más quince

Crítica de ‘El doble más quince’

Ficha Técnica

Título: El doble más quince
Título original: El doble más quince

Reparto:
Maribel Verdú (Ana)
Germán Alcarazu (Eric)
Mario Plágaro (Paciente joven)

Año: 2019
Duración: 98 min
País: España
Director: Mikel Rueda
Guion: Mikel Rueda
Fotografía: Kenneth Oribe
Música: —-
Género: Drama
Distribuidor: Filmax

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘El doble más quince’

Sinopsis

Cuando te acercas a los 50 años, puede dar la sensación de que ya has hecho todo en la vida: un marido, dos hijos, quizás un perro y si tienes algo de suerte, puede que hasta vivas en una casa bonita y con jardín. Pero… ¿eso es todo? ¿En serio esa va a ser el resto de tu vida? ¿Así? ¿Y qué hay de TI en esa ecuación sin nombre? ¿Dónde estás TÚ y dónde están tus deseos?

Cuando, sin embargo, eres un adolescente, puede parecer que tienes toda la vida por delante. Tienes todo el tiempo del mundo para casarte, tener un par de hijos, puede que un gato y, si tienes suerte, hasta quizás vivas en una casa bonita con jardín. Pero… ¿qué pasa si no tienes ni idea de qué hacer? ¿Qué pasa si no sabes qué camino escoger? ¿Y si nadie te ayuda a encontrar TU camino? El tuyo. Ana y Eric. Eric y Ana. Los dos están perdidos. No tienen ni idea de qué hacer con el resto de sus vidas.

Un día se conocen en un sex-chat. (Filmax)

Premios

  • Festival de Málaga: Sección oficial. 2019


Una premisa interesante

El doble más quince se presenta como un road trip a pie en el que Ana (Marbel Verdú), una médica cerca de cumplir los cincuenta años quien siente haber realizado todo menos sus sueños, conoce a Eric (Germán Alcarazu), un adolescente con las ideas muy perdidas y muchos problemas monetarios, en un chat sexual en internet. La manera en que ambos personajes conectan en un principio, únicamente conociéndose por un nombre de usuario y las mentiras que ambos se han contado, dista bastante del tono casi filial que toma la película cuando ambos se ven cara a cara y al mismo tiempo del anticlimático final.

El doble más quince ahonda en los verdaderos deseos de Ana, los cuales están alejados completamente de lo socialmente impuesto, incluso llegando a afirmar no haber querido tener hijos. Esto resulta una idea parcialmente fresca pues pese a todos los avances, la mujer y la maternidad continúan representándose firmemente unidas.

El doble más quince
Copyright Filmax

Una mala ejecución

Aún cuando la primera lectura de El doble más quince resulta curiosa, la ejecución de la idea va en declive desde las primeras escenas.

El problema principal reside en el guion, en la sucesión de acciones y los diálogos. Ninguno de estos se producen de manera natural sino que parecen sumamente artificiales. Es el caso de Ana abriendo un banner de publicidad sexual y registrándose en la página sin ni siquiera titubear, o cuando accede a mostrar su cuerpo en la cámara de la conversación apenas habiendo hablado un minuto. Ya desde el inicio se ve que hay algo que falla en todo ello, y no se soluciona durante el transcurso de la película.

De hecho, escenas como en la que no pueden escoger habitaciones separadas en el hotel resultaban tan esperadas que arrancaron carcajadas en la sala. Así como diálogos casi metidos con calzador con pretensiones de profundidad e intensidad que acaban chirriando por la poca soltura con la que se suceden.

Mikel Rueda
Copyright Filmax

Bonita fotografía, difícil de ver

La fotografía e iluminación durante la película hacen el intento de actuar como recurso narrativo, experimentando con el color para mostrar unos determinados sentimientos u otros. Y es algo que El doble más quince consigue en parte, pues innegable es que debe haber mucho trabajo tras ello.

Sin embargo, se complica el visionado de la película debido al antinatural desenfoque que impregna la gran mayoría de escenas. Pese a que es posible que se trate con un sentido lógico, quizá para resaltar la presencia de los dos protagonistas en un ambiente en el que no encajan, hay multitud de escenas en las que es necesario entrecerrar los ojos para poder visualizar correctamente la película. El espectador es sacado totalmente de contexto.

El doble más quince
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Conclusión de ‘El doble más quince’

El doble más quince resulta un drama sin pretensiones cómicas que termina haciendo reír al espectador en base a la irracionalidad del desarrollo de la trama. Aunque las actuaciones son correctas, no son suficiente como para cargar con el peso de la película. Es difícil adentrarse y creerse la película cuando la verosimilitud brilla por su ausencia. Quizá si la película hubiese sido llevada a cabo de otra manera, el resultado sería más correcto. De esta manera, El doble más quince es casi un despropósito que no deja lugar a ese tono emocional que podría haberla hecho resaltar.

Reportaje de El doble más quince en Días de Cine TVE

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