El Halcón Maltés es una celebérrima película de cine negro que, además de suponer el debut en la dirección de John Houston, se considera un hito casi fundacional del género. No se trata de la primera adaptación de la no menos célebre novela, pero sin duda es la más acabada, perfecta y cercana al espíritu de la literatura negra, entonces en ciernes. Además significó un paso de gigante en la carrera de Humphrey Bogart, concatenando a partir de aquí la mayoría de los títulos de mayor lustre de su filmografía. En el 80 aniversario de su estreno aprovecharemos para recordarla, y compararla con la novela del gran Dashiell Hammett.



Crítica de ‘El Halcón Maltés’

Película. El halcón maltés

El halcón maltés

Ficha Técnica

Título: El halcón maltés
Título original: The Maltese Falcon

Reparto:
Humphrey Bogart (Samuel Spade)
Mary Astor (Brigid O'Shaughnessy)
Gladys George (Iva Archer)
Peter Lorre (Joel Cairo)
Barton MacLane (Teniente de detectives Dundy)
Lee Patrick (Effie Perine)
Sydney Greenstreet (Kasper Gutman)
Elisha Cook Jr. (Wilmer Cook)
Ward Bond (Detective Tom Polhaus)
Walter Huston (Capitán Jacoby)
Jerome Cowan (Miles Archer)

Año: 1941
Duración: 100 min
País: Estados Unidos
Director: John Huston
Guion: John Huston. Novela: Dashiell Hammett
Fotografía: Arthur Edeson (B&W)
Música: Adolph Deutsch
Género: Cine negro. Intriga
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler

Sinopsis

En el siglo XVI, los Caballeros de la Orden de Malta regalaron a Carlos I de España y V de Alemania la estatuilla de un halcón de oro macizo con incrustaciones de piedras preciosas. Era una muestra de gratitud por ciertas prerrogativas que el monarca les había concedido. Sin embargo, la joya no llegó nunca a manos del Emperador, ya que la galera que la trasportaba fue asaltada por unos piratas. Cuatrocientos años después, el detective privado Sam Spade y su socio Archer aceptan el encargo de una joven que quiere encontrar a su hermana, que ha desaparecido con un hombre sin escrúpulos.

Novela. El halcón maltés

Novela. El halcón maltés

  • Editorial ‏ : ‎ Alianza Editorial; edición (8 mayo 2014)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Libro de bolsillo ‏ : ‎ 320 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8420684732
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8420684734
  • Peso del producto ‏ : ‎ 159 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 12 x 1.5 x 18 cm

Reseña del editor

La audaz mezcla de realismo descarnado y de sentimientos románticos característica de Dashiell Hammett (1894-1961) alcanza en "El halcón maltés" (1930) su mejor expresión. Una estatuilla con figura de halcón que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V en 1530 ha sido objeto, durante más de cuatro siglos, de robos y extravíos. Cuando tras mil peripecias llega a la ciudad de San Francisco, un grupo de delincuentes trata de apoderarse de ella, lo que da lugar a conflictos, asesinatos y pasiones exacerbadas.

A ello contribuye el detective Sam Spade empleando sin escrúpulos la violencia más cruda y propiciando la creación de situaciones arriesgadas e imprevisibles, aunque siempre esclarecedoras. Basada en esta obra, John Huston realizó en 1941 una magistral película protagonizada por Humphrey Bogart, Mary Astor y Peter Lorre.

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El nacimiento de un estilo

Si nos centramos en las raíces del género negro, lo conveniente es fijarnos previamente en la faceta literaria. En sus inicios, allá por los años 20, no era una literatura considerada de gran pedigrí. Se trataba de un producto pulp, que a veces se editaba por fascículos en revistas como la ya mítica Black Mask. Allí escribieron dos de los padres de la novela negra: Raymond Chandler y el propio Hammett. De hecho El Halcón maltés, vio la luz en esta publicación en el formato de literatura por entregas, en 1929. Como antecedente también se suele citar al relato de Hemingway Los asesinos, publicado en 1926, y que no en vano dio lugar a dos excelentes noirs: Forajidos (1946) y Código del Hampa (1964).

Una característica común es el lenguaje directo, escaso en florituras, rudo. Aunque también ingenioso, prolijo en diálogos afilados y observaciones cínicas y nada complacientes. Porque esta literatura no está poblada por personajes de moral acrisolada. El héroe cede el paso al antihéroe. Ni siquiera los detectives, como veremos, se libran de actuaciones más bien poco edificantes, de tal modo que la visión del género negro es, en muchos aspectos, decadente.

Hay una huida de otros investigadores clásicos. Sam Spade o Philip Marlowe no tienen mucho que ver con Sherlock Holmes o Hercules Poirot. La novela negra es un asunto más sórdido, más sucio. Raymond Chandler al referirse al propio Hammett dijo que "alejó el asesinato del jarrón veneciano y lo llevó al callejón". Quizá por ello no gozó de especial predicamento entre los popes de la crítica. Sin embargo, algunas mentes prestigiosas y avezadas pregonaron sus virtudes dándole prestigio. En el caso de España fue Luis Cernuda quien habló maravillas de estas novelas. Con sus diversas metamorfosis, hoy sigue siendo un género en plena forma.

Humphrey Bogart, Peter Lorre

Del papel a la pantalla

El Halcón maltés fue comprendido a la perfección por John  Houston, cuyo volcado del papel al celuloide fue ejemplar y coherente con las fuentes. El montaje de la película es directo, rápido, con el propósito de evitar lo superfluo y centrarse en la peripecia. Lo cual no significa que por el camino no vaya dejando muestra de estilo. La fotografía tenue, de algún modo flirteando con el expresionismo alemán (algo habitual en casi todos los noirs clásicos), confiere una atmósfera misteriosa en lo visual y concordante con el espíritu turbio de los personajes de la novela. Algunos contrapicados, y también alguna escena en particular, como una determinada conversación entre Sidney Greenstreet y Humphrey Bogar, tienen una planificación de gran meticulosidad.

El Halcón maltés, tanto novela como como película, nos cuenta las aventuras de Sam Spade (Humphrey Bogart) un detective privado que comparte una agencia con su socio Miles Archer (Jerome Cowan). Un día reciben la visita de Ruth Wonderly (Mary Astor) quien les encarga vigilar al tipo con el que ha huido su hermana. Archer se encarga inicialmente del trabajo, pero la primera noche es asesinado. A partir de aquí se inician una serie de enigmas de muy mal aspecto. Para empezar el verdadero nombre de Ruth es Brigid O'Shaughnessy, que anda a la busca, como otra serie de personajes, de un valioso halcón esculpido con incrustaciones de todo tipo de joyas.

Es curioso que el detonante de la avaricia y la mezquindades de los principales personajes tenga un origen entre los histórico y lo arqueológico. El tal halcón fue un tributo de la orden de los Caballeros de Malta al emperador Carlos V por cederles la isla homónima, tras el asalto otomano a Rodas, su anterior asentamiento.

Humphrey Bogart, Mary Astor

Todos van tras El halcón maltés

En el género del cine negro la caracterización y el estudio de personajes son una característica importante. En una época en que los arquetipos todavía se estaban construyendo hay algunos elementos de El Halcón maltés que resultan un tanto pintorescos. Por ejemplo, la ligeramente extravagante pandilla de delincuentes que van tras la estatuilla del halcón. De un lado está Joel Cairo (Peter Lorre), un personaje refinado hasta el amaneramiento (en la novela se sugiere su homosexualidad) con un peculiar aire exótico. Está también Casper Gutman (Sydney Greenstreet), el ideólogo de la búsqueda del halcón al precio que sea.

Gutman, parece un excéntrico bon vivant con mucho tiempo para buscar valiosas reliquias, y que bajo cierta educada afabilidad esconde una falta total de escrúpulos. La mencionada Brigid es el punto ambiguo, la necesaria dosis de un personaje cuya catadura moral va de un lado a otro de la balanza según los descubrimientos que se van haciendo. Si Houston hizo una buena translación a la narrativa del cine, los actores refrendan los que de ellos sabemos mediante la novela. En este punto, por lo tanto, la fidelidad a las fuentes es también muy alta. Particularmente la actuación del gran Peter Lorre está particularmente conseguida, y quizá no tanto la de Mary Astor.

Humphrey Bogart no es que interprete a un detective. El es EL Detective. Así, con mayúsculas. Aunque solo sea porque además de a Sam Spade, posteriormente interpretó a Philip Marlowe en la magnífica El sueño eterno (1946). Los detectives clásico de la novela negra por antonomasia. Pero es que parecen papeles diseñados ad hoc para él. O quizá fuera que el propio Bogart los diseñara. Imaginen al detective arquetípico: duro, cínico, entre humo de tabaco y femmes fatales. También fatalista, y a veces flirteando con lo amoral.

Humphrey Bogart, Peter Lorre

La búsqueda de El halcón maltés

Y es que, como decíamos al principio, la novela negra no idealiza absolutamente nada. Tampoco su émulo cinematográfico. El propio Spade, a priori, tiene algunas sombras. Hace justicia a su modo, no siente especial pena por la muerte de su socio, con cuya esposa, por cierto, tiene un lío. A veces incluso no queda clara su relación con Cairo, Gutman o Brigid. Parece su azote, y a veces su cómplice. Sin embargo, Spade es un personaje complejo. Tiene un código personal que hace que tengamos que desechar muchas ideas que se nos van formando de él.

Decir, además, que El Halcón maltés fue un paso básico para la carrera de Bogart. Previamente había sido casi siempre o secundario, o villano. Las tornas habían empezado a cambiar ese mismo año con la magnífica El último refugio (1941), y a partir de aquí llegarían Casablanca, Tener y no Tener, Cayo Largo, La Reina de África... En cualquier caso, otro parecido entre novela y película, que como vemos es muy fiel al texto, es que la acción es un continuo ir y venir de un sitio a otro. No hay pausa, ni descanso; todo es un trasiego entre despachos, hoteles y apartamentos. Lo cual genera una trama compleja, donde los giros y las jugarretas van virando la acción hasta dejarnos algo confusos.

John Houston hace que su adaptación de El Halcón maltés sea algo más directa, y se ahorra algún vericueto. También se ahorra alguna reflexión, poda algunas situaciones y, en general, conserva lo más meramente cinematográfico. Que por cierto, es mucho. La película, como la novela, nos tendrán de aquí para allá, en vilo. No dejan de ser entretenidas intrigas. Pero también dos arquetipos muy importantes en sus respectivos campos del cine y la literatura. Y su legado todavía se conserva.

Humphrey Bogart, Mary Astor

Conclusiones 

Independientemente del alto nivel tanto de la novela de Hammett, como de la película de Houston, la significación históricas de ambas obras es decisiva. En ambos casos se están modelando los referentes de un estilo que, con sus numerosas readaptaciones a los tiempos que van viniendo, sigue vigente. La literatura acaso vaya un poco poder delante, pero la película supuso para el celuloide un antes y un después. En cualquiera de las dos formas, El Halcón maltés tiene la fragancia inconfundible de los clásicos.

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