En 1929 se estrenó El hombre de la cámara, película muda documental dirigida por Dziga Vértov. No cuenta ni con actores, ni con una trama definida. Por otro lado, el montaje fue realizado por Yelizaveta Svílova, esposa de Vértov. Es considerada por la crítica especializada como una de las mejores películas de todos los tiempos. Además, ocupa el octavo puesto en la encuesta Sight & Sound, de 2012 realizada por la British Film Institute, en la categoría de mejor película.



El hombre de la cámara

 

Crítica de ‘El hombre de la cámara’

Ficha Técnica

Título: El hombre de la cámara
Título original: Chelovek s kino-apparatom

Año: 1929
Duración: 67 min
País: Unión Soviética
Director: Dziga Vértov
Guion: Dziga Vértov
Fotografía: Mikhail Kaufman
Género: Aventuras
Productora: VUFKU

Filmaffinity

IMDb

Película completa de ‘El hombre de la cámara’

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  • Dziga Vertov (Director)
  • Audience Rating: Pendiente de calificación por edades

Sinopsis de ‘El hombre de la cámara’

El hombre de la cámara, muy en la línea de “Berlín, sinfonía de una gran ciudad” (Berlin: Die Sinfonie der Großstadt, 1927) describe el trascurso de un día en una ciudad rusa mediante cientos de pinceladas fílmicas sobre la vida cotidiana. Podría decirse que se trata de un retrato puntillista en el que sólo la totalidad de los breves retazos permiten percibir la ciudad en su totalidad.

Con la complicidad de su hermano, el operador Mikhail Kaufman, Vértov, fiel a su teorías, no permite ni por un momento que se pueda suponer que alguno de esos retazos pueda imaginarse inventado. Por ello en el vertiginoso montaje que plasma la fascinación de Vértov por el constructivismo y el futurismo, introduce constantemente imágenes del operador que con su cámara está filmando la realidad que le rodea. (FILMAFFINITY).

Premios

  • Premios Cinema Eye Honors: The Influentials para Dziga Vértov. 2014.
  • Village Voice Film Poll: Nominado a mejor película del siglo. Quinto puesto. 1999.


El hombre de la cámara
Foto de VUFKU

El observador observado

Hay películas que pese al paso de los años siguen siendo un referente en el mundo del cine, por lo que significó en su momento y por la enseñanza que se puede contemplar todavía a día de hoy. El hombre de la cámara es una de esas películas que son imprescindibles para los amantes del séptimo arte. Además de la calidad de las imágenes documentales que enseña, sirviendo de documento histórico en sí mismo, también hay que destacar la forma en la que se realizó la composición narrativa del relato. Dziga Vértov estableció tres vertientes diferentes en el mismo film, lo que le dio la posibilidad de confeccionarlas en pos de la percepción del espectador y una multiplicidad en la línea general del relato. Por lo cual, pese a no contar con títulos ni diálogos, el espectador puede comprender lo que se quiere transmitir.

En primer lugar, está el principal foco de atención, que es la historia primigenia del film, que es mostrar cómo se producía la vida de varias ciudades rusas durante los años 20. Conviene subrayar que se hace a través de una unión transitiva de acciones, por lo que sigue una estructura y no es una sucesión de imágenes sin un sentido detrás. Luego, aparece lo que podría corresponderse al “detrás de la cámara”, donde se ve el proceso y al propio cámara realizando la cinta principal. Por lo que hay un metarelato dentro de la historia, aunque no es el único. Por consiguiente, la otra metahistoria es la presencia de un público escogido, que es grabado también. Se puede ver su percepción de la historia central y las tres forman un conglomerado que permite al espectador sacar diferentes significados, provocando que sea un sujeto activo.

El hombre de la cámara
Foto de VUFKU

El realismo de la vida

Es innegable que El hombre de la cámara ofrece una visión diferente de cómo se han dispuestos los elementos narrativos y la acción progresiva en ella, pero también hay que hablar sobre la riqueza de los elementos gráficos que intervienen a lo largo del film. Por un lado, se pueden ver imágenes en donde se define cómo es la actividad de aquellos tiempos. No obstante, también hay que valorar la forma en la que intervienen los actores, o personas, durante las distintas secuencias. Se hace desde una naturalidad, que permite al espectador disfrutar de conocer una realidad distinta a la que está acostumbrado. Se puede sentir esa viveza y se desenvuelve desde un prisma orgánico, lo que hace que no se caiga en cierta superficialidad innecesaria. Por lo cual, hay que agradecer la construcción que se hace con las personas que participan en el film.

Luego, sería importante destacar también la propia participación de Mikhail Kaufman, que ofrece su papel ante la cámara como camareógrafo y como artesano de la imagen. Durante las escenas en las que se convierte en el protagonista, lo hace sin una intención de obtener peso fílmico o encumbrarse como el creador de contenido, sino que se mimetiza con la imagen del cameraman que puede tener el espectador en la mente. Por lo tanto, se produce desde una despersonalización, pero sin dejarlo vacío de significado. Es decir, la intención es hacer énfasis en su trabajo como obrero de la imagen. Por lo cual, se agradece la manera en la que ha decidido participar en su propia cinta, dando un significado distinto y no el hecho de aparecer para ser una mera anécdota.

The Man with a Movie Camera
Foto de VUFKU

El prodigio de la imagen

En un mundo en el que el espectador está acostumbrado a ver la importancia de los efectos especiales y del montaje, cabe recordar los orígenes de este lenguaje audiovisual que se utiliza en la actualidad. Con El hombre de la cámara se puede ver cómo esa edición y transformación de la realidad se lleva gestando desde las primeras películas y lo que permite ese abanico de situaciones. En el film se pueden ver multitud de superposiciones, que dan ese efecto de movimiento. Y, sobre todo, una nueva interpretación de lo que se está mostrando. A causa de esto, la película no se queda en un documental al uso, sino que es rompedor, inclusive a día de hoy. Se puede percibir la calidad de cómo se ha estructura a nivel visual y el portento de estrujar la realidad para llevar a otros significados.

Se produce una ruptura de la realidad desde el concepto de la rigurosidad, incluyendo la histórica, aunque sea un documento gráfico como tal. El montaje que se produce durante el desarrollo del film le permite a Vértov establecer nuevos conceptos de imagen. Gracias a ello, se puede llegar a concebir dentro del público la idea y la importancia de la visión del director sobre el famoso concepto del cine-ojo. De modo que busca el mayor realismo en escena, sin ningún tipo de preparación. Asimismo, hay que aplaudir la manera cómo efectúa el montaje la mezcla de las tres historias, que confluyen en el largometraje. De esta manera, hay una combinación de la forma que crea una sinergia extraordinaria.

The Man with a Movie Camera
Foto de VUFKU

Conclusión

El hombre de la cámara es un film que es imprescindible entre los amantes del séptimo arte. Destacar la importancia que tiene en un nuevo modelo de formulación del lenguaje cinematográfico. Además, la disposición de la creación de diferentes metahistorias en la principal línea de narración. Luego, destacar la calidad del material audiovisual, que mete al espectador en un viaje por la historia. También se debe sumar el gran valor estético, con un uso exquisito del montaje y de la artesanía visual de los efectos que intervienen en ella. Un viaje a la artesanía del cine en estado puro.

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