El último mono es la nueva comedia de Joaquín Mazón, director de La familia Benetón, El casoplón y La vida padre, que utiliza el humor para abordar uno de los debates sociales más presentes en la actualidad: la llamada machosfera, la confrontación entre determinados discursos de masculinidad y el feminismo, y la influencia de las redes sociales en las relaciones entre hombres y mujeres. El último mono llega a los cines españoles el 7 de agosto de 2026.



El último mono

Crítica de 'El último mono'

Ficha Técnica

Título: El último mono
Título original: El último mono

Reparto:
Juan Dávila (Alejandro)
Susana Abaitua (Mariela)
Conchi Espejo (Leire Blanco)
Óscar Lasarte (Samu)
Sergio Jiménez (Quico)
Yani Collado (Ximo)
Xavi Francés (Boris)
Paula García Sabio (Rebe)
Beth Cohen (Novia Inglesa)
Joanna Rubio (Novia Inglesa 2)

Año: 2026
Duración: 85 min.
País: España
Director: Joaquín Mazón
Guion: Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano
Fotografía: Carlos Cebrián
Música: Marina Alcantud
Género: Comedia
Distribuidor: Buena Vista Internacional

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Tráiler de 'El último mono'

Sinopsis

Alejandro, un gurú de la seducción que triunfa en internet, asume el reto ante sus seguidores de conquistar en tres días a Mariela, comediante feminista y su máxima rival en las redes.

Dónde se puede ver la película en streaming



La guerra de sexos convertida en contenido

El último mono parte de una premisa que podría haber dado bastante juego, la confrontación entre dos personajes enfrentados ideológicamente. Además en un mundo dominado por las redes sociales y la necesidad permanente de convertir cualquier cosa en espectáculo, podría haber servido para hacer una comedia bastante ácida sobre la llamada machosfera, el feminismo convertido en contenido y esa costumbre contemporánea de transformar cualquier discusión social en una competición para conseguir visitas.

El problema es que el guion intenta colocar en el mismo plano al gurú de la seducción y a Mariela, como si los dos representaran simplemente dos extremos enfrentados que, en el fondo, podrían llegar a entenderse. Esa falsa equidistancia termina simplificando un conflicto que necesitaba bastante más mala leche y bastante menos voluntad de quedar bien.

Además, desde el principio resulta bastante evidente hacia dónde va a dirigirse la historia, y cuando una comedia basa buena parte de su atractivo en una batalla entre dos personajes que supuestamente se detestan, saber prácticamente desde el principio cómo acabará la relación le quita buena parte de la diversión.

Juan Dávila

Disparar contra todo, no acertar

Joaquín Mazón dirige El último mono con el ritmo acelerado habitual de este tipo de comedias españolas. Todo tiene que ir deprisa, los chistes, las reacciones, los movimientos de cámara, los personajes y hasta los conflictos. El problema es que velocidad no significa necesariamente ritmo.

Hay una acumulación constante de gags, gestos y situaciones diseñadas para provocar la carcajada inmediata, pero demasiadas veces se nota el esfuerzo por conseguirla. El último mono parece confiar en que si lanza suficientes chistes alguno terminará funcionando.

El último mono película

Salvando el naufragio

Susana Abaitua es, con diferencia, uno de los elementos más destacados de la película. Tiene presencia, naturalidad y capacidad para defender incluso los diálogos más flojos. Cuando está en pantalla se percibe una energía diferente, menos mecánica que la que domina muchas de las escenas. El problema es que su personaje tampoco está suficientemente desarrollado.

Juan Dávila, por su parte, funciona mejor como caricatura del gurú de la seducción que como persona real, y eso podría haber sido perfectamente válido si la película hubiera apostado por una sátira más agresiva.

Susana Abaitua

Mucho gag, poca precisión

El último mono tiene una realización funcional y suficientemente dinámica para que los escasos momentos realmente divertidos no se pierdan entre escenas excesivamente largas, pero el principal problema está en cómo se construyen las situaciones. Hay gags forzados, tics cómicos demasiado evidentes y giros que aparecen porque el guion necesita llevar a los personajes de un punto a otro, no porque tengan demasiado sentido.

El último mono película

Conclusión de 'El último mono'

El último mono podría haber sido mucho más divertida y, sobre todo, mucho más interesante, pero en lugar de construir una sátira verdaderamente mordaz, opta por una especie de empate ideológico en el que todos tienen algo de razón y todos tienen algo de culpa.

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