Historias paralelas, supone el regreso de Asghar Farhadi al cine francés después de El pasado (2013). Se trata de un drama de misterio de 140 minutos, producido entre Francia, Bélgica e Italia, que compitió por la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2026. La protagonista es Sylvie, una escritora que busca inspiración para su próxima novela y comienza a observar a sus vecinos de enfrente. Entre ellos se encuentran Nita, Nicolas y Théo, trabajadores de un estudio de efectos de sonido. La llegada de Adam, un joven al que Sylvie contrata para ayudarla en su día a día, altera progresivamente su rutina y también la relación entre la ficción que está escribiendo y la realidad de las personas que observa.
Historias paralelas juega precisamente con esa frontera: ¿Qué sucede cuando una historia inventada comienza a modificar la realidad de aquellos que han servido de inspiración? El manuscrito de Sylvie termina llegando a manos de quienes aparecen indirectamente retratados en él, provocando una cadena de malentendidos, sospechas y decisiones que hacen cada vez más difícil separar lo imaginado de lo real. Estreno el 25 de diciembre de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Historias paralelas'
Ficha Técnica
Título: Historias paralelas
Título original: Histoires parallèles / Parallel Tales
Reparto:
Isabelle Huppert (Sylvie)
Virginie Efira (Nita)
Vincent Cassel (Pierre)
Pierre Niney (Christophe)
Adam Bessa (Adam)
Catherine Deneuve (Céline, la editora)
India Hair (Laurence)
Año: 2026
Duración: 139 min.
País: Francia
Director: Asghar Farhadi
Guion: Asghar Farhadi, Saeed Farhadi. Historia: Krzysztof Kieślowski
Fotografía: Guillaume Deffontaines
Música: Zbigniew Preisner
Género: Drama. Intriga
Distribuidor:
Tráiler de 'Historias paralelas'
Sinopsis
En busca de inspiración para su nueva novela, Sylvie espía a sus vecinos de enfrente. Cuando contrata al joven Adam para ayudarla en su día a día, no imagina que él acabará trastocando su vida y su trabajo, hasta que la ficción que había creado supere la realidad de ambos.
Juego de espejos
La premisa se va llenando de secretos, relaciones ambiguas, pequeñas revelaciones y situaciones que pretenden adquirir una importancia cada vez mayor, pero el mecanismo resulta demasiado visible. Se nota constantemente el esfuerzo por construir una intriga alrededor de personajes que, paradójicamente, no terminan de despertar demasiado interés. Y cuando una película de este tipo empieza a enseñarte las costuras de su propio artificio, la sensación de misterio desaparece bastante rápido.
Historias paralelas quiere hablar de ficción y realidad, pero termina siendo demasiado consciente de su propia condición de artefacto narrativo. Es una historia sobre alguien que busca historias y, en determinados momentos, da la impresión de que el director también está desesperado por encontrar una.
Farhadi jugando a ser Farhadi
Lo más frustrante es que resulta difícil no reconocer la mano de Asghar Farhadi (Un héroe). La puesta en escena está calculada, los silencios tienen intención, las conversaciones parecen esconder siempre algo y cada gesto pretende contener una segunda lectura. Todo está construido para que el espectador sospeche, observe y complete los huecos. Pero también está construido con una rigidez que acaba resultando agotadora.
Hay una especie de solemnidad permanente, como si cada escena tuviera que anunciar que detrás de una conversación aparentemente trivial se esconde una verdad importantísima, y no siempre es así. A veces detrás de la conversación solo hay otra conversación, y detrás del silencio hay simplemente silencio.
Piezas antes que personas
Aquí aparece uno de los principales problemas de Historias paralelas, la película quiere que nos interesen las vidas de sus protagonistas, pero parece interesarle más lo que puede hacer con ellas.
Hay miradas, silencios y conversaciones cargadas de intención, pero falta espontaneidad. Todo parece colocado en su sitio. Incluso cuando los personajes deberían resultar vulnerables, existe una capa de artificio que impide que la emoción termine de atravesar la pantalla. No es que las interpretaciones sean malas; es que tienen que luchar contra unos personajes demasiado subordinados al mecanismo narrativo.
Demasiado consciente de sí mismo
La elegancia acaba jugando en contra. Todo está demasiado limpio, demasiado medido, demasiado preocupado por construir atmósfera. El thriller se intuye más de lo que se siente y el drama se mantiene demasiado contenido. Historias paralelas tiene herramientas para generar tensión, pero las utiliza desde una frialdad que termina neutralizándolas.
Es curioso porque Historias paralelas pretende construir una especie de laberinto entre realidad y ficción, pero el espectador nunca llega a perderse realmente. Siempre se percibe la mano moviendo las piezas.
Conclusión de 'Historias paralelas'
Es una película fría, pretenciosa por momentos y excesivamente enamorada de su propio mecanismo. Tiene una idea atractiva y una ejecución técnicamente sólida, pero le falta algo tan sencillo como conseguir que me importe lo que está contando. Demasiadas capas, demasiadas intenciones y demasiado poco nervio.
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