Hablar del maestro Morricone no es tarea fácil. Una personalidad de una enorme trayectoria que vivió nueve décadas y que atravesó distintos momentos de la Historia de la música y del cine. 

Ennio no sólo creaba melodías pregnantes y pegadizas, sino que era capaz de trasladarlas a cada personaje y a cada película de una manera muy particular. Usaba melodías de frases cortas que le daban flexibilidad a la hora de cortarlas y así poder reutilizarlas en otros momentos. Un motivo de tres o cuatro notas, podía servirle de material para toda una película.

El gran maestro Ennio Morricone

Es difícil hablar en términos generales sobre su obra, pero por algo, la música que compuso para cine llegó a todo público y es alagada por la mayoría. Su personalidad es única. ¿Quién no se ha emocionado al escuchar la banda sonora de Cinema Paradiso o de La Misión? por nombrar lo conocido.

Ennio Morricone empezó su carrera como trompetista y decidió trabajar como músico siguiendo los consejos de su padre. En un principio hacía arreglos y tenía que adaptarse a los estilos musicales que le pedían, aunque siempre tratando de dejar su marca. Seguramente, ésta práctica y oficio, lo ayudaron a elegir el camino de la música de cine. Decía que prefería acercarse a todos los géneros  porque eso le permitía buscar siempre la novedad y respirar aire nuevo.

Más allá de la música

El maestro entendía las historias que se querían contar y además era un buen aliado de los directores. Al parecer, era fácil de tratar en el ámbito profesional y personal: humilde, responsable y sabio. 

En la composición tenemos dos caminos posibles a tomar: ser auténticos o escondernos bajo el manto de otros; en otras palabras, copiarnos de lo que ya se hizo porque funciona.

Claramente, Ennio eligió el primer camino. Pero, para no ser egoísta con el mundo y no quedarse sin trabajo, como dice en su autobiografía “En busca de aquel sonido”, logró combinar en el cine la cultura del rock con la forma de componer que tenían los músicos académicos de su época. Mezclando lo nuevo con lo conocido, logró encontrar su esencia.

Morricone
© EFE

El timbre

Ennio prestaba especial atención a la elección del timbre o sonoridad. El instrumento debía ser el indicado para ejecutar esa melodía, que representaría a cierto personaje o secuencia de la película. El maestro era tan detallista, que hasta pensaba mientras componía o inclusive antes, en el músico que iba a interpretar esa línea. Era un hábito de Morricone tener ese contacto con los instrumentistas, porque le permitía experimentar sonoridades nuevas con los instrumentos y así lograr el sonido perfecto para cada momento.

Ennio, Sofia Loren
© EFE

Los músicos

Morricone solía estar en las sesiones de grabación, dirigiendo o dando indicaciones a los músicos para que buscasen recursos tímbricos poco convencionales o poco habituales. Tal es el caso de cuando decidió utilizar la voz de Edda Dell’Orso en la película Hasta que llegó su hora. El maestro confesó que, de no haberla conocido, probablemente no hubiera empleado la voz en los westerns. Ennio escribía para ella y experimentaba con los recursos de su voz.

Otro ejemplo, es el trabajo que hizo para la misma película con el guitarrista Bruno Battisti D’Amario. Cuando estaba grabando, Ennio le dijo: “Hacé lo que quieras, Bruno, pero ese sonido debe ser una espada”. 

Morricone
© EFE

Leone y la música concreta

La música concreta es una forma de componer que consiste en grabar y editar sonidos musicales o ruidos, a los que se le llama objetos sonoros. La música se compone con sonidos. 

Un hecho interesante en la película: Hasta que llegó su hora, es que Leone realizó una composición sonora muy similar a la música concreta o lo que sería en cine “un sonomontaje audiovisual”, es decir, un diseño audiovisual que pone el foco en lo sonoro y que se piensa de manera musical. Seguramente Leone lo creó de una forma muy intuitiva. 

Si bien la idea original era ponerle música a esa secuencia, cuando Ennio vio lo que Leone había creado, le dijo que aquellos sonidos concretos se habían convertido en música al igual que el silencio de Morricone. Después de muchos minutos de silencio, entraba la guitarra que grabó D’Amario y generaba mucha más tensión que sin ese famoso “silencio musical”.

Quentin Tarantino
© AFP

Música contemporánea

Morricone era un músico que podría haber pertenecido al mundo de la música académica contemporánea o a la música concreta, en la cual la introducción de instrumentos atípicos y de objetos sonoros era una práctica habitual. 

En el cine, logró usar esas técnicas compositivas del mundo contemporáneo de una manera muy sutil, pero mágica. Hizo una investigación tímbrica de los instrumentos que usaba, utilizando sonoridades poco convencionales, pero con melodías cantables o efectos percusivos.

“Para mí las notas se unían a un instrumento y cuando orquestaba incluía instrumentos cada vez más inusuales, buscando siempre una combinación tímbrica genuina.”

Morricone

El camino de lo simple

Creo que hay dos cosas que definen al maestro y que lo hacen ser tan valioso y diferente en la historia: la sabiduría de lograr alcanzar la simpleza en su arte y la humildad. Era una persona que además, sentía un profundo amor hacia el arte, hacia su familia y hacia su país. No solo es un ejemplo como artista, sino de vida.

Ennio no quiso irse a Hollywood, y este no es un dato menor, porque así como Argentina no sería lo mismo sin Piazzolla, Italia no lo sería sin Morricone. Por suerte, pudo ser reconocido en vida y su música sonará eternamente . 

Comparto un fragmento de la carta que escribió a sus familiares y amigos antes de morir y que nos muestra su esencia.

“Hay solo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar. (…) Espero que entiendan cuánto los he amado.”

Perfil de Ennio Morricone (1928–2020) en IMDB

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