Carlos Moriana está de estreno. Su reciente cortometraje, La Habitación Blanca, cuya crítica de Álvaro Panadero realizada para Cinemagavia puedes verla AQUÍ, ha sido recién elegida para la Selección Oficial del Concurso Internacional Cortos de Murchante 2019Así, nos habla de sus inicios, de sus pasos en firme y de su amor por el cine, que todo lo puede.



Entrevista a Carlos Moriana

Rafa F. Velázquez/Cinemagavia: Hola Carlos, hace muy pocos días un compañero hizo la crítica de tu nuevo corto, La Habitación Blanca. En palabras suyas, ya sabemos qué podemos esperar de él. Pero, ¿y según tú?

Carlos Moriana: El crítico no se ha alejado mucho. Aparte de lo que él describió, yo, por mi parte, espero que la gente vea un matrimonio con dos formas de afrontar una pérdida. Una madre angustiada por unos sueños recurrentes que la inquietan pero que, a la vez, es incapaz de asumirla; y un padre preocupado por su salud mental. Ante todo, es un thriller psicológico calmado pero vibrante. Espero que no deje a nadie indiferente.

Carlos Moriana

Las fuentes de Carlos Moriana y el origen de «La Habitación Blanca»

R.F./C.G.: Sin desvelar nada, La Habitación Blanca baila entre el drama y el thriller con ciertos aires de cine fantástico. Álvaro Panadero, el compañero que ha realizado la crítica, intuye, o advierte, ciertos parecidos con algunas obras. A día de hoy, la originalidad íntegra en el cine no existe. Cada cineasta bebe de muchas fuentes lo que implica una riqueza técnica cada vez mayor. ¿De qué fuentes bebe Carlos Moriana?

C.M.: Una vez más, tu compañero acertó con Polanski. Es evidente la influencia de «La Semilla del Diablo». Creo que las fuentes son muy obvias. No quiero engañar a nadie. Bebo de Buñuel, Lynch o de Ridley Scott, sobre todo en los aspectos puramente oníricos. La fotografía es muy «Blade Runner». Ahí está Scott.

Por supuesto, Brian de Palma también. Aunque es verdad que hay que fijarse en los grandes, siempre hay que intentar buscar tu propio estilo. Bien cierto es que los genios beben de otros genios. Billy Wilder se fija en Lubisth; Lynch, obviamente, en Buñuel; y así sucesivamente…

Carlos Moriana

R.F./C.G.: ¿Cómo nació «La Habitación Blanca»? Sabemos que está inspirado en un relato de Raúl Ansola. Pero, ¿cómo fue?

C.M.: A Raúl lo conozco desde hace años. Me leí su novela «Columpios en el cementerio». En ella se encuentra este relato escrito, como curiosidad, en formato de guion. Ya entonces me pareció una historia apasionante. Me enamoré de él. Tenía un elemento fantástico muy Lynch. Una historia dramática. Detrás, la pérdida de un hijo, el dolor de esta… No hay nada más trágico para un ser humano.

Como cada año coincidimos en el Festival de cine de Sitges. Él también es un amante del cine fantástico. Le hablé de la posibilidad de adaptarlo y nos pusimos manos a la obra. Uno desde Madrid y otro desde Barcelona. Menos mal que no nos volvimos locos… Lo adapté un poco a mi manera, siempre respetando su texto, claro. Él también aportó ideas al proyecto y al guion.

¿Escribir o dirigir?

R.F./C.G.: También he podido ver que, además de dirigir, co-guionizas la obra. Personalmente, ¿qué te gusta más: escribir o dirigir?

C.M.: Son procesos distintos e igual de apasionantes. Escribir te da un punto de tensión. El crear personajes, una historia, unas vidas… Dirigir es otra historia. Estar pendiente de la escena, de los actores, la iluminación… En resumen, que no falle nada. Por otro lado, ver reflejado lo que has escrito, tus personajes con rostro propio… Disfruto mucho con los dos procesos.

Carlos Moriana y su equipo

Pasión y superación

R.F./C.G.: Bueno, alejándonos un poco del cortometraje por ahora, necesito confesarte algo. Creo que eres un auténtico genio. Me informaron de que padeces Síndrome de Moebius tras disfrutar de tu corto y, honestamente, me quito el sombrero. Entiendo que has tenido que trabajar más que cualquier otro para llegar aquí, ¿no?

C.M.: Bueno, es cierto que tengo una enfermedad rara que me impide la sonrisa: el Síndrome de Moebius. En España hay registrado unos 132 casos. En mí, personalmente, creo que va mucho con la actitud y fuerza de voluntad. No siento que haya tenido que trabajar más. Si te gusta y te apasiona algo, ¿qué te impide no hacerlo? Una discapacidad, en mi caso, no es excusa.

R.F./C.G.: Siendo así, ¿cómo decide Carlos Moriana dedicarse al cine?

C.M.: Empecé en un taller de cine. Allí rodé cinco cortometrajes. Pequeñas piezas hechas con mucho amor al cine. Tuve buenos compañeros, con alguno mantengo amistad. Con Manuel Ameijides he escrito y trabajado en varios cortometrajes. «Cerrado por liquidación» lo rodamos los tres que estábamos en el curso: Manuel, Nacho Ros y yo. Era un corto de cine negro.

Luego, vino «El visitante» donde trabaja uno de los actores de “La Habitación Blanca”, Carlos Olalla. Más tarde, «Whatsapp», «Padres e Hijos» e «Irene’s Love». Cada corto tiene un estilo. La verdad es que el equipo era reducido, pero con mucha ilusión siempre sacábamos el trabajo. El taller tenía lo necesario para hacer un rodaje.  Aprendí mucho gracias a eso. Me dio seguridad para continuar con nuevos proyectos. Por mi parte, mi estilo siempre ha ido variando.

Ahora, creo que «La Habitación Blanca» es un gran paso. He tenido la oportunidad de conocer a dos grandes productores y amantes del cine en una gran productora, con un equipo más asentado y con muchos más medios.

Carlos Moriana

El futuro de «La Habitación Blanca»

R.F./C.G.: Para ir terminando, con «La Habitación Blanca» de estreno, supongo
que toca girar un poco por festivales, ¿no? ¿Tienes ganas?

C.M.: Si, ya hay ganas la verdad. Con mi anterior trabajo, «Irene’s Love» probé una distribuidora, Yaq Distribución, y, bueno, no estuvo mal. Hicieron un buen trabajo. Me dieron mucha tranquilidad, así que vuelvo a contar con ellos para mover «La Habitación Blanca».

Antes los distribuía yo mismo. Los mandaba un poco a lo loco. La inexperiencia supongo. Los tres primeros los mandé a un festival que se llamaba Notodofilms. En él hay piezas que no pueden superar los 3 minutos 30 segundos. No me paré ahí. Aunque no tuve mucho éxito, «Padres e Hijos» fue seleccionado en Cortopatía y Cortos con Ñ. «Irene’s Love» estuvo en doce festivales con un premio incluido.

Quizá la ilusión es mucho más grande ahora porque es un trabajo mucho más elaborado, con una productora detrás y un equipo joven que se ha dejado la piel. Pero es difícil prever el éxito de un cortometraje… Ojalá tengamos mucha suerte. Cierto es que ya nos han cogido en la Selección Oficial del Concurso Internacional Cortos de Murchante 2019.



IMDB

Productora: Eye Slice Pictures
Distribuidora: Yaq

Guerreros

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