Ramón Campos y Gema R. Neira regresan a Netflix con Alta mar, tras éxitos como ‘Las chicas del cable’ o ‘Fariña’, que también está en la plataforma. La ficción esta ambientada en los años 40, en un viaje que recorre desde España hasta Brasil. Este proyecto ha reunido a algunas de las caras ya conocidas de las productora como José Sacristán, Antonio Durán «Morris» o Daniel Lundh. Estreno en Netflix el 24 de mayo.



‘Alta mar’

Alta mar

Ficha Técnica de Alta mar

Título: Alta mar
Título original: Alta mar

Reparto:
Alejandra Onieva (Carolina)
Ivana Baquero (Eva)
Jon Kortajarena (Nicolás Salas)
José Sacristán (Tío Pedro)
Eloy Azorín (Fernando)

Año: 2019
Duración: 50 min. por episodio
País: España
Creadores: Ramón Campos & Gema R. Neira
Guion: Ramón Campos, Gema R. Neira, Daniel Martín Serrano, Curro Novallas & José Antonio Valverde
Fotografía: Bernat Bosch, Jacobo Martínez & Miguel P. Gilaberte
Género: Drama
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de Alta mar

Sinopsis

Dos hermanas descubren siniestros secretos familiares, tras una oleada de misteriosos asesinatos en un barco de lujo, que navega de España a Brasil en los años 40. (NETFLIX).



Escenas de Alta mar

En Tiempos del Gran Barco Velvet

Alta mar comienza como una ensoñación de cuento oscuro, pero pronto se convierte en algo que ya se ha visto anteriormente. La trama parece sacada de un libro de manual de Bambú Producciones, que después de realizar varias ficciones televisivas, parece que empieza a quemar su línea creativa. En estos dos primeros episodios se hace una carta de presentación de unos personajes que perfectamente podrían formar parte de ‘Velvet’ o ‘Gran hotel’. Tristemente, no cuentan con grandes protagonistas con un carisma que acompaña y provocan unas historias narrativamente algo vacías e irregulares. El guion pese a querer ser innovador y dar distintos giros de guion, es predecible en su mayoría y no crea una tensión necesaria en este tipo de género. Desde la abrupta llegada de la extraña desconocida hasta el misterio que se desemboca, parece hecho deprisa y sin buena letra.

Las historias de Bambú contienen los siguientes elementos principales: personajes corales, mentiras y misterios, drama familiar y como no, ser de época. ¿Esta serie tiene todo ello? Sí y el problema es que no hace suyo estos elementos, algo que ocurrió en su momento con la primera temporada de ‘Las chicas del cable’, serie también de Netflix. Al ser ficciones con una premisa principal parecida, cada vez se hace más complicado innovar pero siempre se puede hacer. Un ejemplo de creatividad de esta productora es la multipremiada ‘Fariña’, la cual obtuvo grandísimas críticas y la propia Netflix decidió distribuirla. Esta serie podría ser un indicativo de cómo el cambio de registro beneficia a las series made-in-Bambú y que tal vez, sea tiempo de dejar descansar el formato al estilo ‘Velvet’. Se echa de menos el melodrama de intrigas familiar de ‘Gran reserva’, que tal vez, hubiera funcionado mejor.

Reparto coral

Reparto coral

Uno de los grandes beneficios de las series Bambú es la importancia que se da a los personajes femeninos. En Alta mar sigue esa línea: Alejandra Onieva e Ivana Baquero se convierten en las principales protagonistas, las hermanas Carolina y Eva, respectivamente. Baquero realiza una actuación que tiene cierto carisma, aunque peca de ser algo telenovelesca en ciertos momentos. Por su parte, Onieva sí se ve ciertamente fuera de lugar, algo sobreactuada y más cerca de una serie diaria como ‘Amar es para siempre’, que de una serie de una plataforma como Netflix. Sin embargo, entre ambas hay química. Hacen un tándem que permite que sus flaquezas interpretativas, no sean tan percibidas por el público. Aunque es un primer contacto que podría cambiar, algo que ha sucedido con sus anteriores heroínas románticas en la mayoría de sus series. Incluida la fría Blanca Suárez en ‘Las chicas del cable’.

Algo a destacar muy positivamente es parte del elenco más secundario, en especial Chiqui Fernández. La actriz dedicada más a la comedia, se come sus escenas y tiene una templanza que es de valorar. Su papel tiene una tranquilidad que le permite alejarse de una estética más mundana y es un ejercicio de interpretación que la sitúa en un nivel superior. Bravo por Chiqui. Otra de las sorpresas, aunque no al nivel de Chiqui, es Jon Kortajarena. El modelo sabe defender su papel de Nicolás Salas, aunque a veces se muestre estática y con una profundidad excedida, pero tiene duende. Kortajarena sabe utilizar el lenguaje no verbal a la perfección y crea un hipnotismo que exalta el trabajo de sus compañeros de reparto. Por último, hay que hablar de Eloy Azorín como Fernando. Solamente se puede decir que es un villano de manual de época.

Alejandra Onieva e Ivana Baquero

Déjà vu técnico

A nivel técnico no se puede criticar en ningún momento a Alta mar. La factura de Netflix se hace patente en la producción visual. La fotografía es impoluta y cercana a la cinematografía preciosa del séptimo arte. Se crean unos planos de los interiores que dan esa preciosidad y altura que necesita este tipo de ficciones de época. La iluminación es otro de los factores que dan una emotividad, que ensalza a las escenas que se ven en pantalla. Los planos y los movimientos de cámara se ve una profesionalidad técnica muy bien acabada. No se deja nada a la trivialidad. El cuidado del detalle, la imagen se cuenta sola. Es una pena que el guion no acompañe, pero no se puede negar que es una visualmente bonita. Por último, flaquean en los efectos especiales, que podrían ser muy mejorables y se le ven las costuras en alguna ocasión.

Otro de los elementos que llaman la atención es la música que se utiliza en la serie. A veces algo histriónica, a veces acertada… Tiene cierto recuerdo a una serie de misterio: ‘Los misterios de Laura’. Raramente, evoca a la peculiar detective de TVE, guardando las distancias, obviamente, sobre todo a nivel de calidad televisivo. Saca de del foco de atención al espectador.

Hay que analizar también el cuidado del maquillaje y del vestuario. Algo en lo que tiene experiencia Bambú y vuelve a mostrar la calidad de llevar al espectador a dichas épocas. No es extraño que sea uno de los sellos identidad de la productora, ya se pudo ver recientemente en proyectos como ‘Tiempos de guerra’. Bambú Producciones demuestra por qué a nivel visual es una de las series con mayor relevancia en la industria ya no solo española, sino europea. Chapó.

Escenas de la serie de Bambú Producciones

Conclusión

Alta mar es una serie que no aporta nada nuevo a las series de épocas del estilo ‘Velvet’. Unos personajes corales que recuerdan a otras series de Bambú Producciones. Secundarios como Chiqui Fernández y Jon Kortajarena que destacan incluso por encima de los protagonistas. Una imagen visualmente muy atractiva, con un gran cuidado de la puesta en escena, la fotografía y la dirección artística. Maquillaje y vestuario impecable. Tristemente, se ve opacado por un guion predecible y que no seduce al público. Un viejo amante que llega sin haber sido llamado.

1 COMENTARIO

  1. un guión que deja mucho que desear
    si en el capítulo uno cada intérprete hubiera dicho tan solo la verdad ,esa serie hubiera durado un capítulo
    – lo que persiste en esa serie es que todos los personajes parecen estar tontos al decidir por la opción más errática y complicar las cosas de manera innecesaria , como ejemplo el tío pedro y el dr el capitán y el papa de las chicas una comedia de enredos mal hecha subestimando la capacidad intelectual del televidente ,una burla la trama

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