En Cinemagavia hemos tenido el placer de poder entrevistar a Paco R. Baños y Alberto Jo Lee, dos nombres propios de uno de los estrenos del 5 de Julio: 522. Un gato, un chino y mi padre.



Entrevista a Paco R. Baños y Alberto Jo Lee

Inicios y evolución

Andrea Zambrano/CINEMAGAVIA: Paco, de ti sabemos que eres de aquí, de Sevilla, y que estudiaste Ciencias de la Información junto a Alberto Rodríguez, ¿no es así?

Paco R. Baños: Sí, Alberto Rodríguez y yo por suerte, o por desgracia, llevamos juntos desde pequeñitos, desde primero de EGB mesa con mesa. Después, creamos la productora Letra M y seguimos haciendo cosas juntos, escribiendo y dirigiendo.

Es cierto que cada uno ha seguido su camino. Hemos ido trabajando por nuestra cuenta, aprovechando nuestras oportunidades. Rodando cortos los fines de semana. Finalmente, surgió la generación del grupo cine SIN, ya que, poco a poco, se fue adhiriendo gente a aquel proyecto. 

A.Z./ CG: Sin embargo, te conocimos con ‘Ali’, un sensible drama indie con tintes de comedia. Algo yankee quizá. Pero, antes de esto, ya te hiciste un huequito en la industria con tu cortometraje Necesidades.

¿Ha evolucionado Paco Baños desde ‘Necesidades’? ¿Cómo lo ha hecho?

P.R.B.: Sí, para ir aprendiendo tienes que hacer muchas cosas y equivocarte mucho. Y eso lo hemos hecho de largo. Intentas hacer cortos cada vez más largos y así hasta el cine. Te pones retos. Al final, desembocó en ‘Necesidades’, el último corto que hice que ganó el Concurso de Cortometrajes Versión Española/SGAE.

En mi caso, no me he sabido mover mucho en lo político y no pude dar rápidamente el salto al largo. He estado cocinándome a fuego lento. Aunque, también me ha servido de aprendizaje, claro.

¿Evolución? Bueno, eso es difícil de definir. Creo que eso corresponde al público. Yo me siento muy afortunado de haber podido contar dos historias largas porque es un privilegio. Hay mucha gente que trabaja para ello. Yo soy también muy trabajador, no hablo de talento. No paro de aprender y no sé en qué fase estoy. Es un proceso continuo. Quizá hoy hago algo y dentro de 2 meses lo haría diferente.

Rafa F. Velázquez/CINEMAGAVIA: Alberto, tú, por tu parte, no has perdido el tiempo. Eres un polifacético catalán de ascendencia surcoreana muy ligado al mundo del taekwondo. Tienes un club, ¿no?

¿En qué momento entra cada una de estas disciplinas en tu vida y qué lugar, a día de hoy ocupan en tu vida?

Alberto Jo Lee: Me gusta llamarlo escuela, es más que un club. Creo que las artes marciales no solo te enseñan a trabajar tu físico, sino también tu mente. Es un trabajo más interno que externo.

Comencé a hacer taekwondo a los 3 años, mi papá fue pionero en este país. Abrió 4 escuelas, y las vendió. Ahora mi hermana tiene una y yo otra. Hay que gente que se cree que son cedidas, pero no. Mi padre es un vividor que le encanta España y la buena vida. Y las vendió para pegarse una buena vida en España.

Yo he competido mucho. Desde los 13 a los 21. Entonces, me lesioné dos veces la rodillas, me operé y hasta ahí. Quería montar una escuela para enseñar todo eso que había aprendido yo, a la vez que estudiaba una carrera, y necesitaba fuentes de ingreso inmediatas. Yo era camarero en el Razzmatazz. 

Quisiera decir que estudiaba artes escénicas, pero no.

[Paco bromea con que debería cambiar eso y Alberto le sigue la corriente. *Risas*]

Empecé a hacer spots de publicidad. Me cogían en casi todos, no se me daba mal. Y llegó ‘Tapas’, abrieron el casting a publicidad porque no encontraban a un actor asiático. Hice la primera prueba con Irene Roque. Después con José Corbacho y Juan Cruz.

¿Tú has visto tapas? 

P.R.B.: Sí, la vi en su momento. Veía a un tipo así detrás de la barra. Menos mal que no la vi antes de cogerte.

A.J.L: 2004 eh. Ya no me cogiste una vez, hubiese sido un doble no. [Risas]

R.F.V./CG: En lo que respecta al cine, hemos conocido muchos Albertos en variadas obras del cine español de los últimos años.

¿Ha evolucionado también Alberto?

A.J.L.: En 522 estoy muy contento porque es una de las que salgo todo el rato. Mis padres fueron a verla aunque no entienden prácticamente español. Hay películas en las que salgo en un par de escenas y, bueno, esta vez les hacía mucha ilusión verme. Yo se lo digo, papá, mamá, que salgo muy poquito. Pero ellos me dicen que les hace feliz verme. En esta, aunque no entiendan nada, estaban felices. Mi sobrino esperaba la acción, que le pegara a algún secundario. [*Risas*]

Yo he hecho muchos personajes de procedencia asiática. En este último tramo de mi carrera he conseguido hacer papeles que hablen como yo, sobre todo en teatro. Eso es lo que más feliz me hace. Porque hay gente en España, españoles, que son y se sienten como tal y, sin embargo, se nos ríen en la cara por ser negros o asiáticos. Y es lo que me gusta contar.

Me encantaría tener un poquito más de peso en las producciones y poder hacer un personaje español.

Alberto Jo Lee y Paco R. Baños

El cine, un lugar para reivindicar

A.Z./CG: Es evidente que, con vuestro recorrido, la industria ha incidido en vosotros. Tú, Paco, te has desmarcado como un nombre a destacar en la Nueva Ola de Cine Andaluz. Se ha hecho un gran trabajo de visualización de nuestra tierra. De hecho, 522 está rodada entre Sevilla, Aznalcóllar y Alcalá de Guadaira si no me han informado mal.

¿Crees que vamos hacia adelante?

P.R.B.: Nosotros, Sevilla, fuimos la primera facultad en lo audiovisual de Andalucía. En nuestros cortos aglutinábamos gente de otras disciplinas. El famoso proyecto cine SIN surge de un manifiesto, un proyecto en el que reivindicar el cine andaluz y las pocas ayudas. Éramos 14 o 15 realizadores. De allí han salido muchos nombres importantes y no es casualidad.

Todo eso unido a un gran empuje hace que se ponga la mirada en nosotros. Donde estaba el cine catalán o el cine vasco, ahora está también el andaluz. Ya no solo hay realizadores, sino también actores como Natalia y un maravilloso set. A nivel nacional e internacional la gente busca este espacio y el equipo técnico y artístico se enriquece. Todos hemos ido aportando nuestro granito de arena.

R.F.V./CG: Como Paco ha revelado, ha mantenido una intensa lucha para con Andalucía. En tu caso, Alberto, seguramente hayas tenido que librar tus propias batallas. Quizá tus rasgos hayan limitado tu trabajo o coartado tu talento.

¿Ha afectado de algún modo tu naturaleza a tu papel en el cine? ¿Crees que estás eternamente sometido a la comedia fácil, es decir, a la profundamente relacionada con tus rasgos asiáticos? ¿Te gustaría pasarte al drama?

A.J.L.: Sobre todo me gustaría que no se racializase. No quiero ser el mafioso Yakuza o el cocinero o el que regenta un bazar. España no es capaz de ver que yo sea español a no ser que venga de no sé donde. Eso es lo que yo quiero, para mí y todos mis compañeros, de todos los colores. 

Paco R. Baños y Alberto Jo Lee

Del cine de autor al cine comercial

A.Z./CG: Paco, podemos definirte como un cineasta artesano. Te gusta crear tu propio guion para, posteriormente, llevarlo a cabo. Sabemos que colaboraste con Alberto Rodríguez en ‘La Isla Mínima’ y que pudiste dirigir un par de capítulos de ‘La Peste’.

Sabiendo que, normalmente, haces cine de autor, ¿prefieres dirigir tu propia creación o la de los demás? ¿Te sientes más presionado en uno u otro caso? ¿Te es más difícil llevar a cabo tus propias creaciones?

P.R.B: Contar tu propia historia supone un reto y un látigo de tu propiedad para fustigarte. En mi caso, o en el de alguien en mi lugar, es casi un privilegio. Con ‘La Peste’ la presión es todavía más. Es mi experiencia más reciente y te enfrentas a algo en lo que tu mirada se tiene que poner en conjunto con la mirada global de la serie. Que nada se salga de esa línea. A todos lo niveles. Tienes que adaptarte. Cuando son tus cosas, igualmente tienes la presión y tienes tus conflictos, ya sea con el productor, con una venta, con cómo tiene que ser el personaje, la empatía, etc… Para que el proyecto tenga una salida de alguna manera. Esto es un tipo de cosas donde si tú te equivocas, en este caso, tú eres el responsable. Te estás equivocando a un nivel más global. De hecho, para mí lo más duro de ‘La peste’ fue precisamente eso. Que después, aún así, ocurría que hay gente que me ha comentado: “Oye pues de alguna manera se nota los episodios que dirigiste”. 

Pues, bueno, algo queda siempre. La manera de cada uno, la mirada o la manera de hacer, obviamente algo habrá. 

Pero, ahora bien, que la historia se mantenga en la línea. Obviamente todos no podemos coger el boli de la misma manera o andar de la misma forma. Todos tenemos nuestra manera. Algo, por mucho que intentes esconderlo detrás de una cortina, siempre va a parecer un poco tú. 

Lo que pasa es que, en realidad, el concepto de autor está tan extendido que algunas veces es bueno para alguien recogerlo. Pero hay extremos “de autor”, otro tipo de autor mucho más experimental. Muchas veces estas historias que están ahí a medio camino, que no se sabe cómo catalogarlas, pues no son comerciales porque son pequeñas, porque no tienen una excesiva distribución… Sí, son de autor por lo independiente que son en cuanto al presupuesto, al tiempo de rodaje, a la visibilidad en la publicidad. Pero a lo mejor puede ser una historia que funcionara perfectamente en una película “comercial” porque no son planteamientos extremos, son cercanos, sencillos…

De hecho, ¿cuántas veces nos sorprende cuando triunfa alguna de estas películas que son un poco de “no triunfar”? Podría hacerlo, y de hecho lo hacen, pero se le prefiere llamar cine de autor. 

Para que sea de autor de verdad tiene que tener poco espectadores, pero es una historia al fin y al cabo. En bastantes ocasiones se etiqueta como cine de autor pero mucha gente incluso ya tiene recelo. Es como “yo voy a divertirme al cine, no a ver a una película de autor”, que parece que te van a someter ya por eso. Hay muchas películas que son sencillas, incluso amables y agradables de ver. 

R.F.V./CG: Quizá el cine de autor te da una libertad detrás de la cámara que no has podido encontrar en ‘La peste’, por ejemplo. 

P.R.B.: No, no. Yo tengo mucha libertad a la hora de rodar. Pero libertad no es tampoco hacer cosas para llamar la atención, es tener libertad para defender tu manera de contar. Y eso tú lo puedes hacer si es orgánico y si tiene un sentido con respecto a lo demás.

R.F.V./CG: Claro, pero esos planos atrevidos en ‘522, un gato, un chino y mi padre’ de la cara de Natalia puede que en una obra comercial hubieran sido peor recibidos, ¿no?

P.R.B.: No, pero la intención con esas cosas es al revés. Ser honesto con lo que se está contando. Para mí, siempre hay un “por qué”, sino sería imposible. Si yo no tengo un criterio o un concepto, un algo que me haga decir que la cámara para coger el plano del móvil es este o este. Si yo tuviera tantas posibilidades, no se podría rodar. Qué es lo que me tiene que hacer a mí decidirme por un par de opciones, pues un concepto. 

Por ejemplo, yo voy a tratar a todos los elementos como un personaje más porque son los elementos que lleva el personaje… Hay que tener un concepto y no lo considero arriesgado. Sino que es mi manera de ser honesto con la historia. Que, a lo mejor, como decíamos antes, dentro de cuatro meses mi manera de hacerlo sería de otra manera. Pero, sería igualmente de una manera honesta porque mi aprendizaje o mi manera de ver la vida en ese momento me lleva a verlo de esa manera. 

Pero, es tratar siempre de ser honesto y orgánico con lo que cuentas. Luego, no quiere decir que no te equivoques. A lo mejor yo me he equivocado. En algunas ocasiones, Natalia me ha comentado “es que algunas veces la cámara tal”. Y me he sentido mal, porque en alguna ocasión no deberíamos habernos puesto tan extremos. Pero es que en el rodaje todo es muy precipitado, que si se va la luz, tal… Todo es muy vertiginoso y no estás siempre contento. Cuando llegas a casa y te echas a dormir y empiezas a pensar en lo que ha ocurrido durante el día, no siempre estás satisfecho de las decisiones.

Paco R. Baños y Alberto Jo Lee
MALAGA, SPAIN – MARCH 19: (l-R) Natalia de Molina, Paco Baños and Alberto Jo Lee attend ‘522, Un Gato, Un Chino and My Father’ photocall during the 22th Malaga Film Festival at Muelle Uno on March 19, 2019 in Malaga, Spain. (Photo by Juan Naharro Gimenez/WireImage)

Casting, rodaje y expectativas

R.F.V./CG: Esta es para los dos. Ayer, en Cinemagavia tuvimos la suerte de poder entrevistar a Natalia.

¿Era la primera opción para el papel? ¿Pasó un casting? Y, por supuesto, ¿lo era Alberto?

P.R.B.: En mi caso bueno, al sacar adelante este proyecto, ya que es casi personal, ayudándonos siempre gente importantísima, te llevas cinco o seis años tirando del carro, buscando ayuda o maneras de financiarlo, escribiendo y reescribiendo… Es un camino muy largo, eso hace que la gente en el proceso del proyecto vaya uniéndose y saliendo por determinadas situaciones. 

En un arranque del proyecto, era otra persona la que iba como el personaje de George, y eso va evolucionando hasta finales de año que surgió la posibilidad de Natalia. Yo no la conocía de nada, se leyó el guión, tuvo la intuición, buena o mala, algo le provocó, y entonces por suerte a una serie de circunstancias, porque estaba también con otra película y nosotros íbamos a rodar en un momento que después no teníamos más dinero y lo tuvimos que posponer, pues fuimos generando el resto del casting. En el caso del personaje asiático, buscábamos a una persona con esos rasgos…

A.J.L: He contado ya esta anécdota tantas veces. Ya he cambiado la historia totalmente. [Risas] No hombre no, la voy a contar. 

A mí me llegó mucho antes de que mandarais el texto. Me llegó por una persona y me decía “es que este personaje es para ti, es un viaje a Portugal…”. Y digo, ¿Portimao? ¡Portimao me flipa, en Portimao hay olas! Entonces era como que yo quería hacer esa película ya. Luego resultó que yo tenía que conducir, que odio conducir, no podía surfear… No no, en ninguna película te dejan surfear [Risas]

P.R.B: Hay que trabajar, interpretar

A.J.L.: [Risas] Por fin me llega el texto de la peli, y yo estaba flipando. Pero tenía cero información, al fin y al cabo es una apuesta que tú haces y yo aposté mal. Yo me puse una camiseta de tirantes, el pelito así mono y tal, y a Paco pues no le gustó mi prueba. A mí me llegó, que no se si será verdad o no, que dijo que lo veía demasiado guapo y demasiado joven para el personaje. ¿Eso es verdad? 

P.R.B.: Si, si… Lo que pasa es que yo soy una persona que es capaz de solo con ver como anda el actor que no le va el papel. O por cómo está hablando, o por cómo entra…  Porque son energías muchas veces. Pero ha venido a defender, está en su derecho. Y yo no le hago solo una prueba, sino que le hago tres o cuatro para que lo defienda de diferentes maneras. 

Me parece que ya bastante fuerte es tener que exponerse ahí de esa manera como para no darle la oportunidad, independientemente de que te haya sentado algo mal o que tú no lo veas. Ostras, ¿pero qué hace esta persona de cuarenta presentándose el papel para un chaval de diecinueve? Es que pasan cosas de esas. ¿Y qué haces? Pues vamos a darle la oportunidad de defenderse. 

Entonces, en este caso, no era una cuestión física y tal, sino que a mí me preocupaba que diera la impresión de que fuera a ocurrir algo entre los dos. Y a mí me parecía honesto dejar claro desde el principio que entre ellos no iba a ocurrir nada. Si bajo el nivel de años del personaje y el de Natalia también cambia, pues… No quería dar la sensación de que iba a ocurrir algo. Entonces eso me llevaba a esto.

A.J.L.: Bueno, yo recuerdo que me enfadé muchísimo. Me llegó una llamada…

P.R.B.: ¿Conmigo te enfadaste?

A.J.L.: No, me enfadé muchísimo conmigo mismo porque quería estar en esa peli y digo: Pues, ¿ahora qué hago? Nada, me fui a un chino, me pillé tiza blanca, la mezclé con agua y me empecé a pintar todo el pelo…

P.R.B.: Con polvo de talco queda igual, tío. 

A.J.L.: Ah, también utilicé polvo de talco. Total, que pillé polvo de talco, pillé tiza y lo mezclé con agua. Bueno, quedaba una cosa pastosa la verdad, y por detrás era un cuadro. Mi colega, quien me grababa la prueba, me decía, ¿te has mirado por detrás?. Me puse la ropa que me bajaba más, baje un poquito el tono y le mandé una nueva prueba. Y esta vez, a lo mejor no tanto por la interpretación, sino por la voluntad, por las ganas…  [Risas] 

P.R.B.: Digo me ha ganado, o sea emocionalmente, ¿sabes? El tío se lo ha currado, me pareció un bonito gesto…

A.J.L.: Y ahí entré en 522. [Risas]

P.R.B.: Para que veas que con ser buena persona, tío…  [Risas]

A.J.L.: Para trabajar con Paco Baños no hace falta ser buen actor.

Paco: No, pero es normal que en una prueba tú no encajes inmediatamente con el personaje. Pero, eso ya me indicaba ganas, me indicaba muchas cosas. De hecho, yo también, en uno de los cortos que hacíamos al principio nos teníamos que poner nosotros como alguien más mayor.

Paco R. Baños y Alberto Jo Lee
Foto de Photostream

A.Z./CG: Para terminar, ¿estáis satisfechos con el resultado final de 522? ¿Por qué debería la gente ir a verla?

P.R.B.: Bueno, yo creo que es bueno a la hora de crear cosas ser exigente. Nunca se está satisfecho. Estoy satisfecho en el sentido de que hemos conseguido sacarlo hacia adelante. Con mucho esfuerzo, con muchos problemas… Entonces ahí digo, mira, ole nosotros. 

Y el por qué, bueno, pues hay que ir a verla porque hay muchas historias sencillas, cercanas, que es una historia honesta, un viaje emocional muy interesante. Creo que hay una variedad de personajes como muy humanos, es una aventura, tiene muchos ingredientes, ¿sabes?. La road movie tiene sus momentos de autor, sus momentos de sonrisa, y creo que al final, emocionalmente, te puede llegar a llenar. Creo que lo tiene todo para pasar una buena tarde encerrado en el cine. 

A.J.L.: Bueno, me uno a lo de estar satisfecho con Paco. A nivel actoral, también es difícil, hay momentos en los que dices, pues podría haber hecho esto así y tal. Tienes ahí como una puntilla que crees que puedes mejorar. 

Y animaría a los espectadores, porque al final es una historia emotiva y que mueve cosas. Porque todos estamos cansados de intentar ser lo que no somos o tener miedo a enfrentarnos a cosas. Y tú, pues ves a dos personajes que tienen ese miedo, pero que se retroalimentan. Los dos inician un viaje hacia el fin del mundo y consiguen sus objetivos.



Andrea Zambrano Velázquez

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