Brenda Chapman es conocida en la industria cinematográfica por ser la primera mujer en ganar un Premio Óscar a mejor película de animación por "Brave". Después de ocho años, vuelve a los cines, aunque, en esta ocasión, en acción real, Érase una vez... es el título de su nueva película, que retoma los famosos cuentos de "Peter Pan" y "Alicia en el país de las maravillas". Además, cuenta en su reparto con grandes figuras del cine como Angelina Jolie, David Oyelowo y Gugu Mbatha-Raw. Se estrena en salas comerciales en España este 27 de noviembre de 2020.



Érase una vez...

Crítica de 'Érase una vez...'

Ficha Técnica

Título: Érase una vez...
Título original: Come Away

Reparto:
Angelina Jolie (Rose Littleton)
David Oyelowo (Jack Littleton)
Jordan Nash (Peter Littleton)
Keira Chansa (Alice Littleton)
Gugu Mbatha-Raw (Alice Darling)

Año: 2020
Duración: 94 min
País: Estados Unidos
Dirección: Brenda Chapman
Guion: Marissa Kate Goodhill
Música: John Debney
Fotografía: Jules O'Loughlin
Género: Fantasía
Distribución: DeAPlaneta

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'Érase una vez...'

Sinopsis de 'Érase una vez...'

La película Érase una vez... plantea una historia fascinante sobre dos de los protagonistas más conocidos y queridos de la literatura infantil. La película lanza al aire la siguiente pregunta: ¿Y si la Alicia de Lewis Carroll y el Peter de J.M. Barrie fueran hermanos? Antes de que Alicia fuera al País de las Maravillas y que Peter se convirtiera en Pan, los dos personajes eran hermanos. Cuando su hermano mayor sufre un terrible accidente, Peter y Alicia tendrán que elegir entre quedarse en casa y su propia imaginación, lo que creará el escenario de sus legendarios viajes al País de las Maravillas y a Nunca Jamás. (DEAPLANETA).

Dónde se puede ver la película



Érase una vez película
Foto de DeAPlaneta

Alicia en el País de las Desgracias

Marissa Kate Goodhill rescata a los personajes de J.M. Barrie y Lewis Carroll para un crossover inesperado en la película Érase una vez.... Con esta premisa, el relato se desarrolla en lo que daría pie a esos universos mágicos y llenos de ilusión, que el gran público ya conoce. Por lo cual, va dejando detalles totalmente explícitos de esa inspiración infantil que recorriendo las mentes de unos hipotéticos Peter Pan y Alicia de carne y hueso. Sin embargo, esa concepción original de exponer ambos cuentos en uno solo, no obtiene la importancia que debiese. Se queda dentro de lo que se considera un plano principal, pero tan abarrotado de situaciones que pretenden dar realismo, que no se condensa como debiera. De esta manera, se queda en una marabunta de dramatismo, que desluce la transición hacia lugar de ensueño.

Esas ganas de darle un registro más oscuro y más maduro es lo que provoca que no sea lo suficiente compleja como para ir dirigido a un público más adulto, ni tampoco parece tener la iluminación y ternura de un cine más infantil. En consecuencia, se queda en un limbo, donde no se halla una coherencia estilística, a pesar de los esfuerzos por darle esa emocionalidad en todo el largometraje. Desde el principio, se puede ver las intenciones lacrimógenas que se pretenden, pero no llegan a efectuarse al ser demasiado obvias. Los personajes van demasiado orientados al concepto de lo que debe verse en los cuentos, lo que hace que se note forzada toda la simbología que va apareciendo durante el film. No se ejecuta desde una fluidez más espontánea y sutil, desencadenando un efecto oportunista que disminuye el resultado.

Come Away
Foto de DeAPlaneta

El origen de los cuentos

Después de su regreso a los cines con “Maléfica: Maestra del mal”, parece que Angelina Jolie se encuentra dispuesta a representar los cuentos populares. Sin embargo, en la película Érase una vez… no goza de la fuerza y vigorosidad que sí le otorga el film de Disney. Por un lado, esa sensibilidad y fragilidad que muestra en escena es demasiado duradera en el tiempo, con una monotonía que se palpa en el ambiente. Jolie está totalmente creíble, pero al no haber mayor registro, su trabajo acaba por parecer reiterativo. Por este motivo, a pesar de los esfuerzos de la actriz, sucumbe al melodrama trágico que arrastra el arco argumental de su personaje. Le falta frescura, dinamismo… En resumidas cuentas, se echa en falta mayor viveza y esa personalidad arrolladora, que siempre ha acompañado a la actriz.

Acompañando a la oscarizada actriz, David Oyelowo se mete en la piel de Jack Littleton. Al principio hay esa cercanía propicia, que marca un carácter interesante en su interpretación. Sin embargo, en el momento de ir más allá, su buena disposición y esa potencia derruida en escena no casan con la templanza de la escena. Por lo que, muestra la verdadera energía que debería fluir en escena, pero no se ve acompañado por la atmósfera que se respira. Luego, el elenco infantil está compuesto por Keira Chansa, Jordan A. Nash y Reece Yates. En el caso de Nash y Yates, mantienen ese jugueteo relacionado con la propia niñez, con sencillez y familiaridad. No sucede lo mismo con Chansa, que se queda constantemente en una expresión incómoda y no rompe con esa imagen en toda la película.

Foto de DeAPlaneta

Demasiada clara, demasiada oscura

El comienzo de la película Érase una vez… presenta una estética interesante, donde se entremezclan aspectos y detalles que difuminan la línea entre la realidad y la fantasía. Por lo cual, cautivan al espectador ante esa presentación hacia el mundo de los sueños y esa composición más hacia la fábula. La dirección de fotografía ha sabido explotar ese imaginario, a través de grandes planos, dando mayor fuerza a los exteriores naturales. De igual manera, la dirección artística no ha desaprovechado la oportunidad para dotar de belleza ese entorno, dándole su lugar a ese efecto más de cuento. Lo mismo sucede con las recreaciones de esas visiones más acorde al tono del film. No se puede negar, que Brenda Chapman ha sabido dirigir bien la imagen y los objetos en ella para el lucimiento del film.

Lo mismo sucede con el vestuario, el cual atina en el estilo que quiere crear y mantiene esa línea estética. Sin embargo, todo ese influjo artístico, no obtiene grandes resultados por un montaje que no sabe encontrar un ritmo menos contemplativo y con mayores grandes sobresaltos. De esta forma, se queda en una visión más lenta, por lo que el espectador siente que la acción merma en sí misma y le falta viveza. A pesar de su duración, da la sensación de ser más larga de lo que realmente es, lo que da una pista de una cadencia extremadamente calmosa. Al mismo tiempo, no sabe dar puntos de mayor explosión de energía, lo que acaba por difuminar la belleza del resto de elementos técnicos. Aun así, se valora que contenga algunos detalles con un mayor cuidado y con un producto con potencial.

Érase una vez...
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Conclusión

La película Érase una vez… mezcla dos universos de cuento, a través de una historia que busca originalidad. Sin embargo, lejos de encontrarla, se queda en un limbo entre lo extremadamente oscura para ser infantil y lo demasiado luminoso para ser para adultos. Por tanto, no acaba de hallarse a sí misma. Luego, a nivel interpretativo, no obtienen esa empatía aventurera que se espera, quedándose en una exposición menos elaborada. Al contrario de la dirección de fotografía y arte, que logran un acabado con gran belleza. A pesar de ello, se opaca por un montaje excesivamente templado. El origen de una vida de ilusión y sueños, que se desvanece en una realidad no definida.

Reportaje de Érase una vez… en Días de Cine TVE

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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
erase-una-vez-critica-peliculaMezcla dos universos de cuento, a través de una historia que busca originalidad. Lejos de encontrarla, se queda en un limbo entre lo extremadamente oscura para ser infantil y lo demasiado luminoso para ser para adultos. No acaba de hallarse a sí misma. A nivel interpretativo, no obtienen esa empatía aventurera que se espera, quedándose en una exposición menos elaborada. Al contrario de la dirección de fotografía y arte, que logran un acabado con gran belleza. Se opaca por un montaje excesivamente templado. El origen de una vida de ilusión y sueños, que se desvanece en una realidad no definida.

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